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viernes, 7 de febrero de 2014

Las amantes, de Elfriede Jelinek


Las amantesLas Amantes
Die Liebhaberinnen
Elfriede Jelinek
Traducción de Susana Cañuelo y Jordi Jané
Ediciones El Aleph


Argumento:

Paula y Briggitte son dos chicas cuyo único objetivo en la vida es casarse con su hombre y dedicarse a él. Las dos se quedan embarazadas y las dos se casan, aunque para una de ellas la "felicidad" y su "sueño conyugal" desaparecerá de la manera más tonta, y por su culpa.


Comentario:

Se trata de la novela de Elfriede Jelinek, de las que yo conozco, más flojita y más fácil de leer. En la contraportada se dice que es una parodia de la novela romántica, pero yo eso no lo he visto claro. Como en otras obras, Elfriede demuestra un desmesurado odio o rechazo al sexo masculino, o al sexo en general.

Tratemos de pensar que lo que critica es la actitud de esas mujeres sumisas que "viven por y para el amor", y cuya meta en la vida es dejar el trabajo para ocuparse de su casa y de su familia, cuyo horizonte vital es meramente la satisfacción de su "hombre". Parece una crítica de la idealización del "amor" (en este caso dudo de que lo sea, se habla mucho de él, pero los personajes no demuestran nada más allá del deseo de hacerse con un cónyuge o compañero que las "proteja").

Elfriede pinta a esas mujeres con las peores tintas, aunque con cierta dosis de compasión; cifran su salvación, la salvación de una vida vulgar y de trabajo, en un marido; no así, cuando habla de los hombres, que son siempre brutos, zafios, maltratadores, vulgares, borrachos y solo piensan en el sexo.
"heinz se comporta como si no tuviera cerebro, sino solamente rabo"

"dar palizas es divertido, pero erich aún no lo sabe"

"el cuñado de paula, algo que reparte palizas y se emborracha"

"si erich tuviera que escoger entre paula y una motocicleta, escogería la motocicleta"

Como se puede observar, la visión de Elfriede Jelinek acerca de los hombres no puede ser peor.

Esta novela al parecer fue escrita en el año 1975, con lo cual no sé hasta qué punto estas situaciones que se nos narran son posibles en su país, Austria, hoy en día. Desde luego, parecen propias de otra época.

La novela cuenta de forma paralela las aventuras de las dos chicas, Paula y Briggitte, y sus deseos de cazar a  Heinz y Erich, el rechazo de los padres de alguno de ellos por la "pretendienta", la irrupción de una chica llamada Susi mucho menos vulgar, de las que se "reservan" y por tanto "tienen más valor en el mercado", las reacciones de las familias cuando las chicas quedan embarazadas (con las típicas dudas de la madre de él: "a saber si es hijo de mi hijo, que la que se va con uno se va con todos, etc, etc"). Como en el resto de la producción de la autora se observa una acusada misantropía, un odio o repugnancia a todo lo que son las relaciones humanas, familiares, de pareja, etc... Sin embargo, esta es, repito, de las que he leído, su novela más "amable". No hay casi descripciones desagradables o fuertes, e incluso las típicas escenas de sexo son contadas con cierto humor, usando expresiones vulgares en ocasiones.
 
Véase una muestra:
"heinz quiere salir rápidamente antes de que sea demasiado tarde y esté todavía en el interior de briggitte, pero briggitte se cierra, su cabeza está todavía con las pobres pastas de avellana, sí, y con el bolso nuevo espachurrado por el suelo, pero las fuerzas de su cuerpo están completa y automáticamente concentradas en heinz.

heinz siente un gran placer y grita muy fuerte.

briggitte con gusto le metería en el morro toda la pelusa acumulada debajo del sofá, hasta que se le saliese por las orejas.
heinz vuelve a gritar ruidosamente para que se vea lo bien que lo pasa con el trato y el teatro.

briggitte gruñe atormentada, sus globos oculares siguen el camino de las pastas de avellana por medio de la suciedad del suelo. qué guarra qué es la madre, que no barre, aunque ni siquiera tiene que atender a un hombre.

heinz vuelve a gritar ruidosamente, muy rápido, cada vez en espacios de tiempo más cortos. cómo le gusta eso al pedazo de animal.

briggitte estamparía con gusto su cabeza berreante contra la pared. si tiene que hacerlo, ¿no puede por lo menos hacerlo bajito? el niñito saldrá igualmente disparado de su interior, grite más o grite menos.

(...)

briggitte no se mueve, pero está llena de moco. llena de moco pestilente..."

Una curiosidad de la novela es que está escrita sin mayúsculas, como se puede apreciar en este párrafo que he transcrito. Hay puntos y comas,  pero incluso los nombres propios y las palabras de inicio de frase están en minúscula. No alcanzo a entender las razones de esta curiosa puntuación.

El humor (negro) que tiñe toda la novela queda de manifiesto también en los títulos de los capítulos, que a veces son de partirse: "briggitte odia a heinz", "¡qué bonita cópula de nuevo!", "sobre la matriz de briggitte", "¡a briggitte también le da asco heinz!", etc, etc... El estilo es el de siempre, un poco telegráfico y aforístico.

En resumen, una obra que no aporta mucho a la producción de la Premio Nobel austriaca, que no conmueve ni afecta a las vísceras, como sí hacen otras de sus novelas.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 11 de febrero de 2014

La Pianista, de Elfriede Jelinek

 La pianista
Die Klavierspielerin, 1983
Elfriede Jelinek
Traducción de Pablo Diener Ojeda
Circulo de Lectores
288 pp

 

Argumento:

Erika es una mujer de más de 35 años, profesora de conservatorio, que vive sometida totalmente a su madre, quien no solo la crió para ser un genio (cosa que no logró, ya que fracasó durante un concierto de piano decisivo) sino que controla todos y cada uno de sus movimientos, especialmente que se acerque a hombres. Esto provocará una represión brutal en la profesora de piano y todo tipo de perversiones sexuales y fantasías autodestructivas, por no hablar de la terrorífica relación amor-odio entre madre e hija. Pero, un día, Walter Klemmer, un joven sano y fuerte, alumno de Erika, se enamora de ella y hace lo posible por ser correspondido. Su relación llegará al límite.

Comentario:

Ya había leído otra obra de Elfriede Jelinek y por tanto estaba familiarizada con su peculiar estilo de escritura, que se caracteriza por el uso del tiempo presente, la frialdad y desapasionamiento en la descripción de hechos terribles, y, sobre todo, de los sentimientos y emociones más extremos, la abundancia de metáforas y símiles extraordinarios para caracterizar sucesos cotidianos (que provocan una impactante sensación de extrañamiento), la crítica sin concesiones tanto a las relaciones entre sexos, como al capitalismo, a su propio país, Austria, etc... A pesar de ello, esta obra me ha impresionado. La manera cómo Elfriede desnuda lo que está oculto en nuestra sociedad, las cosas que todos saben pero nadie se atreve a decir, sobre todo en las novelas, concebidas como entretenimiento burgués, políticamente correcto, es tan implacable que es imposible no sentir desasosiego leyendo sus líneas, eso en el mejor de los casos.

Sería difícil explicar cuál es el tema central de La Pianista, novela corta, pero compleja a pesar de lo escaso de su argumento, y muy intensa en emociones. Podría decirse que es la sobrecogedora relación de amor y odio entre esa madre que controla la vida de Erika, cómo viste, con quién habla, a qué horas llega de la calle, etc, y que ha llegado al extremo de evitarle todo tipo de compañía masculina o incluso amigos. La madre y la hija tienen escenas de tremenda brutalidad. En al menos dos ocasiones que yo recuerde se enzarzan en una pelea violenta en la que arrancan los pelos, se golpean y se hacen de todo; pero también está el contrapunto de la escena en que Erika se arroja en la cama sobre la madre, y la cubre de besos, que incluso la madre interpreta como "cochinadas", besos casi sexuales, y trata de quitársela de encima. Erika no parece odiar conscientemente a su madre, sino más bien todo lo contrario. Pero esa madre la ha convertido en una reprimida incapaz de sentir no solo deseo sino incluso el menor placer. Erika visita salas X para ver pornografía, que no le excita. Toma los pañuelos manchados de semen de los hombres que estuvieron antes que ella y los huele; va a los parques de la ciudad donde se reunen las parejas y los espía mientras hacen el amor; pero nunca siente nada. Es un pedazo de hielo. Ni siquiera cuando se automutila con cuchillas, observandose con frialdad, es capaz de experimentar una sensación, aunque sea de dolor.

Podría ser también esa historia de "amor" tan sui géneris entre Erika y el joven Klemmer, quien desea posearla, y olvidarla. En una escena en un baño, se enzarzan en besos y caricias; ella lo masturba, pero luego no le permite tener un orgasmo. Le prohíbe tocarse, y él le suplica que le deje, que sino le va a doler y no podrá caminar durante tres días. Pero ella le impone esa condición si quiere seguir viéndola. Son escenas tormentosas, en las que el joven se somete no de buen grado a los caprichos de la profesora, a la cual admira por sus conocimientos musicales. A lo largo de la novela se iría incrementando la tensión entre ambos con escenas de sexo y violencia, siempre desgarradoras. En un momento dado, al conocer los terribles deseos masoquistas de Erika él se derrumba y le pierde el respeto y el amor, hasta llegar a satisfacerla en sus deseos, cuando ella ya no lo deseaba.

Lo más curioso es la reacción de violencia de Klemmer cuando siente que él no es el que domina la situación, sino que ella lo maneja. Entonces se rebela de un modo casi primitivo.

Así pues, se trata de una novela sobre relaciones de poder, usando como metáfora el sexo. Poder de la madre sobre Erika (al parecer la propia Elfriede tuvo una experiencia poco grata con su madre, que la quería convertir en niña prodigio de la música), de Erika sobre Klemmer y viceversa, sobre Erika y sus alumnos, con los cuales es dura y exigente, poder de los hombres sobre las mujeres, etc...

Jelinek critica el sexo masculino y pinta con cierto victimismo a la mujer, siempre objeto de los caprichos del hombre brutal. Su prosa es como un cuchillo; no deja títere con cabeza. Pone en evidencia lo que es capaz de lograr un exceso de exigencia de perfección, como el de la madre hacia su hija, "un genio", el exceso de amor, que transforma a los hijos de esa madre terrible en inútiles sociales, además de crear un vínculo de dependencia psicológica traumático. 

Jelinek es políticamente incorrecta, y no se priva de hacer juicios acerca de los extranjeros, los turcos, etc; claro que también se ensaña con sus compatriotas. Hay mucha violencia y sexo en esta novela, pero el sexo descrito también es violento. Cuando Erika quiere amor, después de sentir que su cuerpo muerto renace, el sexo sigue siendo violencia. Una historia muy triste. Y no apta para todos los paladares, pero que aporta una nueva visión y rompe los esquemas en un panorama literario aburrido, mediocre y acomodaticio.

No es una autora fácil, y quizás se excece en el número de páginas para lo que cuenta, pero la lectura de esta novela no dejará a nadie indiferente.
Existe una película del mismo título.


Fragmento de La Pianista:

De camino a la escuela Erika ve inevitablemente por todos lados la destrucción de individuos y comestibles, pocas veces ve que algo crece y florece. Tan sólo en el parque del ayuntamiento o en el parque público, donde las rosas y los tulipanes brotan carnosos. Pero incluso éstos se precipitan, porque llevan en sí mismos el proceso de descomposición. Es lo que piensa Erika. En sólo el arte tiene una existencia más duradera. Erika lo cuida, lo poda, lo ata a una guía, lo desmaleza y finalmente cosecha. Pero, ¿quién sabe todo lo que se ha perdido o ha sido acallado injustamente? Cada día muere una pieza musical, una novela o un poema porque ya no posee razón de existencia en nuestro tiempo. Y lo que parecía eterno ha perecido, ya nadie lo conoce. Aun cuando habría merecido seguir existiendo. En el curso de piano de Erika ya hay niños que machacan a Mozart o a Haydn, los más avanzados se deslizan sobre los patines de Brahms y Schumann, cubriendo el bosque de la literatura musical con sus babas de caracol.


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

El ansia, de Elfriede Jelinek

El Ansia (Deseo)
Lust
Elfriede Jelinek
Traducción: Carlos Fortea
208 páginas
Cátedra



Argumento

El director de una fábrica de papel somete a su esposa a todo tipo de actos sexuales de manera continua, casi enfermiza, debido a que no puede ir a prostitutas por miedo al SIDA (no le gustan los preservativos). Una tarde la mujer, en pijama y medio borracha, se va por un camino entre la nieve y es recogida por Michael, un estudiante de Derecho, con el que tiene una relación sexual. Ella se prenda del joven. Sin embargo, la historia terminará trágicamente. (Según dice la contraportada, Elfride saca sus argumentos de casos de la vida real)

Comentario

Es la primera novela que leo de esta autora (premio Nobel 2004) así que no la puedo comparar con otras obras suyas.

Se trata de una novela bastante breve que en la contraportada definen como “novela pornográfica femenina” o algo así, pero quien la lea buscando eso se llevará una decepción (Comentario de la autora: “Yo quería escribir un porno, pero me di cuenta de que era imposible. Es el hombre quien hace la pornografía: la mujer es sólo un objeto mudo de la mirada masculina”). Es cierto que todas las páginas hay sexo, penetraciones, eyaculaciones, etc, pero la forma (que es lo que define qué es literatura y qué no) es vanguardista y atípica. La autora utiliza un número ingente de metáforas para referirse a los actos sexuales (pero no para ocultar, sino para “darle la vuelta” a la visión convencional), y no se priva, en medio de la descripción, de incluir sus propias reflexiones, generalmente violentas, por no decir panfletarias, sobre lo que ocurre en las escenas. Hay en todo el libro una crítica furibunda del capitalismo (el sexo solo es metáfora de eso). El Director ejerce su poder desmesurado sobre los obreros, sobre su mujer, los parados de la zona, etc. Hay mucha violencia en este libro, sobre todo verbal. Las mismas escenas e ideas se repiten una y otra vez hasta terminar saturando al lector. Es agobiante, claustrofóbico, repetitivo. Desde luego, no es un libro que deje indiferente.

El personaje femenino, parece muy pasivo. Se insinúa que se somete a todas esas cosas por el dinero y los bienes a los que puede acceder (todas las mujeres la envidian; el hombre paga con bienes materiales los “servicios” sexuales de su esposa, etc). Cuando se encapricha con Michael parece revivir un poco, y al final, estalla del todo al caer en un crimen terrible e impensable, causado por la desesperación más tremenda.

Todo esto expresado de un modo tan críptico que, sinceramente, muchas de las cosas te las tienes que imaginar casi a partir de referencias que parecen enigmas.

No me ha disgustado. A pesar de la manera un poco brusca y elemental con que la autora transmite sus ideas, al menos tiene ideas. No deja títere con cabeza: ataca al capitalismo, a la sociedad de su país, al deporte, al consumismo, a la Iglesia católica.

Creo que es una lectura interesante y “diferente”, aunque llegas a aborrecer al ser humano y a pensar que somos una auténtica basura.

De todas formas, ya digo que quizás no lo he entendido del todo debido a esa peculiar manera de expresarse.

Aquí pongo algunos fragmentos:
(Ojo escrupulosos y personas sensibles)
"El hombre espera hasta que su agua hierve. Después echa en ella a su mujer, a la que ha despojado del pijama. Su señal se ha elevado, la vía está libre. Y todo habla conforme al tono de su señal. Patea a su mujer en el regazo. No necesita ánimos por su parte, ya está muy animado. Es como si su rabo ya no pudiera hallar reposo, porque quizá otro se ha enterrado en su coño y ha ensuciado su suelo con su pedazo de salchicha. De pura ira, este hombre se desgasta, a sí y a su obra, demasiado pronto, demasiada energía se despilfarra entre bramidos, su bóveda truena. Todo en el exterior, ha sido dominado con hielo y nieve. La Naturaleza suele hacerlo bien, sólo a veces hay que ayudarla a poder consumir su propiedad en nuestra mesa en calma y silencio. El hombre llueve humedad por delante y por detrás sobre la mujer, a la que pulimenta. Las pequeñas alfombras de sus pechos son sacudidas con fuerza. Como piedras le cuelgan sus sacos de dos kilos. Y sin miedo él rocía a la mujer con su tosca escoria, y vaga por ella, con el suelo firme bajo los pies."



"La mujer yace desparramada, abierta al mundo, en el suelo, con alimentos viscosos esparcidos sobre ella, y es subastada por un efecto y varios efectos. Sólo su marido negocia con ella, y negocia completamente solo. Y ya cae en el amueblado vacío de la habitación. Sólo su propio cuerpo le hace justicia, y cuando lo desea puede hacerse oír y retumbar en el deporte. Como una rana, la mujer tiene que abrir las piernas hacia los lados, para que su marido pueda mirar dentro e ella lo más posible, hasta la Audiencia Provincial para Causas Penales, y examinarla. Está por entero bañada y cagada por él, tiene que levantarse, dejar caer al suelo las últimas cáscaras e ir a buscar una esponja para limpiar al hombre, ese enemigo irreconciliable de su sexo, de sí mismo y del flujo que ella ha producido. El le mete el índice derecho bien hondo en el ano, y con los pezones colgando ella se arrodilla sobre él y limpia, el cabello en los ojos y en la boca, sudor en la frente, saliva ajena en la garganta, la blanca ballena asesina allí ante ella, hasta que la amable luz se pone, llega la noche y este animal empieza a fustigarla de nuevo con su rabo."


"El director es tan grande que es imposible circundarlo en un solo día. Este hombre está abierto a los cuatro vientos, pero sobre todo hacia arriba, de donde vienen la lluvia y la nieve. A nadie tiene por encima de sí, salvo al consorcio matriz, del que no hay quien pueda protegerse. Pero por el lado cortante de la mujer puede tranquilamente abrir su grifo y aspersar. La mujer se contorsiona como un pez, porque tiene las manos atadas, mientras el hombre le hace cosquillas y le pincha un poco con agujas. El escucha su interior, donde ha escondido sus sentimientos. Palabras como hojas caen del vídeo en la pantalla y van a parar al suelo ante esta Humanidad unipersonal. Desconcertadamente protectora, la mujer mira un tiesto desfalleciente en el alféizar de la ventana. TAmbién el hombre habla ahora, tosco como el buen corazón de la fruta."


"El padre ha descargado un montón de esperma, la madre ha de limpiar y dejarlo todo en condiciones. Lo que no lame, tiene que recogerlo con un trapo."



Bueno, más o menos va todo en esta línea...


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