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jueves, 27 de marzo de 2014

Adivina quién soy, de Megan Maxwell

Adivina quién soy
Megan Maxwell
Editorial Esencia (Planeta)
448 páginas


Sinopsis:

Yanira, una joven canaria con aficiones canoras, se embarca en un crucero como camarera, junto con su amiga. Durante el viaje conoce a un operario llamado Dylan con el que intima en el sentido más extenso de la palabra... Antes de que termine el periplo ya está enamorada de él.

Comentario (OJO SPOILERS):

La nueva novela erótica de Megan Maxwell es un poco "más de lo mismo" en su producción. Parece mezclar su línea tradicional de protagonistas barriobajeras y chabacanas con el tema sexual.

Como ya es típico en esta autora, la protagonista es una mujer que va de liberal, pero que luego tiene unas reacciones exageradas de sorpresa cuando descubre cierto tipo de prácticas. No se entiende muy bien el episodio inicial en el que se adentra en un local de intercambios de parejas y conoce a un tal Francesco que se convierte en su amigo, ya que luego este tema carece de relevancia en la trama. No se repiten los intercambios ni tampoco cambia la personalidad de la protagonista tras el lance: antes era liberal y luego también, exactamente igual. Por otro lado, Francesco casi no vuelve a aparecer y cuando lo hace es una escena prescindible. Podría decirse que esto solo sirve para que a su galán le entren luego unos pocos celos y demuestre su vena machista y posesiva.

La obra está narrada en primera persona, imitando un poco las formas y tipo de lenguaje de "50 sombras de Grey". Así pues, la protagonista está todo el rato lanzando exclamaciones de sorpresa, frases hechas, pensando en el Plan A, B y C, y demás coletillas repetitivas (cuando hacen el amor ella siempre dice: "¡Ay, qué placer!") que la convierten, a mi modo de ver, en una persona un poco irritante y que más que tener 25 años parece de 15, siendo generosa.

Para ser una novela erótica hay poco sexo, y bastante sosito. Algunas escenas  parecen no venir mucho a cuento. A veces parece que están para cubrir el trámite.

Sobre la mitad, el enamoramiento más clásico surge y la obra toma los derroteros de una novela romántica de toda la vida. Por cierto, la protagonista, al final y al cabo siempre hace lo que su novio le propone, es él quien lleva la voz cantante en todo, y quien en realidad satisface sus deseos y fantasías con ella, mientras que ella se limita a dejarse, de buena gana, claro, pero siempre a expensas de lo que a él se le ocurre. De igual modo, es Francesco, el tipo del local de intercambio quien le muestra prácticas nuevas (¿Veremos alguna vez una novela erótica donde la mujer "enseñe" al hombre o sepa más que él?).

La familia de la protagonista es, como de costumbre, un mundo idílico de amor, donde todo es perfecto; por si fuera poco, quiere la casualidad que el hombre del que se enamora, un operario del crucero donde se ido a trabajar, resulta ser en realidad un afamado médico de posibles, cuya familia está vinculada con la industria discográfica, cosa que viene muy bien, ya que ella es cantante... Como se puede observar, no apreciamos ningún conflicto relevante en la novela que genere un poco de inquietud por el desenlace o alguna duda sobre si podrán llevar adelante su amor (basado solo en el sexo, ya que otro tipo de interacción entre ellos no se ve). Los pocos impedimentos que surgen, enseguida se solventan, incluso el rechazo visceral del padre del novio hacia ella.

El protagonista masculino está muy idealizado; a mí personalmente me ha parecido demasiado empalagoso. Se supone que es puertorriqueño pero, quitando tres o cuatro palabras típicas de la tierra, habla como un español de Castilla, al igual que toda su familia (por ejemplo, dicen "vosotros", en lugar de "ustedes"). La imitación de los lenguajes característicos de Puerto Rico y de Canarias no está muy lograda.

Entre las cosas más descacharrantes las afirmaciones de que Dylan, el médico camuflado de operario, es ex de Jennifer Aniston y Sienna Miller entre otras famosas, y conoce a un montón de cantantes latinos, como Marc Anthony, que, por cierto, tiene una aparición estelar cantando al lado de la prota... Este tipo de cosas no ayudan a dar verosimilitud a la historia.

La aportación culebronesca en forma de niña bastarda del hermano de Dylan, sobra, y resulta casi rídicula, así como la rapidísima conversión del padre de él de odiarla a tratarla como si fuera ya de la familia en unos pocos días.

El argumento va dando tumbos, y hasta que se enamoran y descubrimos quién es Dylan en realidad no se sabe hacia donde va la obra  ni qué quiere contar la autora. Por descontado el tema intercambio de parejas que se cita en la sinopsis es un mero gancho que no se desarrolla.

Entre los puntos positivos, aunque la prosa es simple y la primera persona la perjudica grandemente, al menos las frases son correctas y se ve que ha pasado una buena edición por parte de la editorial. La lectura es muy ágil al ser casi todo diálogos (para mi gusto demasiados) y frases cortas y en puntos y aparte. Para los aficionados a este género puede resultar una lectura satisfactoria si no quieren leer algo diferente a lo tópico. Tiene casi todo lo característico de una comedia romántica como malentendidos, riñas, escenas de celos, escenas sentimentales, etc... aunque diría que sobran páginas, debido a lo mucho que se alargan situaciones no relevantes (escenas del principio con el novio de ella en el coche, escenas domésticas, etc).

No es una novela autoconclusiva, como es habitual en este género. Termina con una especie de cliffhanger de culebrón cuya intención es despertar el interés hacia el desenlace.

En resumen, una novela que no me parece erótica sino romántica clásica con alguna escena de sexo intercalada, pero que no son las que llevan el peso de la trama. No destaca por nada en concreto dentro del subgénero.


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

jueves, 5 de junio de 2014

Adivina quién soy esta noche, de Megan Maxwell

Adivina quién soy esta noche
Megan Maxwell
Editorial Esencia
496 páginas
  
Sinopsis:

Yanira inicia sus aventuras como cantante famosa mientras su esposo Dylan se cela. Entre pelea y pelea, sexo.

Comentario:

 Esta novela es la segunda parte de "Adivina quién soy", publicada no hace mucho. Y cuando digo segunda parte, es literal, puesto que comienza donde terminaba la anterior. 

Ya que en la primera dejábamos a la protagonista en un trance un tanto peligroso, el inicio de esta resuelve ese asunto de la manera más tonta, haciendo que el famoso cliffhanger no sea más que un gancho y, en cierto modo, un engaño, ya que a lo largo de la historia no se retoma ese asunto, que queda ahí como un hecho aislado y sin conexión con el resto de la trama. La resolución, por cierto, es algo insatisfactoria, tomando la protagonista decisiones incomprensibles (spoiler: como no denunciar a quien ha tratado de atropellarla), cuyas razones no se explican.

Lo de trama es un decir, puesto que esta escasea, lo cual se nota más al ser una novela extensa. Todo gira en torno a un conflicto muy leve y manido: si la protagonista elige su carrera profesional en el mundo de la música o  a su marido Dylan, quien, naturalmente, no ve con buenos ojos que ella esté en ese mundillo (su madre también era cantante y eso repercutió en su familia para mal). A lo largo de la novela se repiten los enfrentamientos y roces entre la pareja por ese motivo, pues como era de esperar, ella se hace famosa y se codea con celebridades como Ricky Martin, Marc Anthony, Michael Bubblé, Antonio Banderas y otros de esta índole, creándose situaciones que generan celos en Dylan.

La novela no tiene ningún tipo de estructura. Se limita a narrar acciones casi a modo de diario donde Yanira nos cuenta cada cosa que hace, sin profundizar demasiado y sin que se vean muchas escenas con puntos de giro, avances de trama, o narrativamente relevantes. Eso afecta al ritmo. Durante la primera parte de la novela casi no pasa nada (nada en el sentido narrativo, repito), siendo la historia, además, bastante previsible en todo, en qué va a ser de la carrera musical de la joven, en cómo va a molestar eso a Dylan, en cómo va a terminar todo, etc, etc. Algo que hace que el interés vaya decayendo por momentos hasta el único punto de giro, casi llegando al final, que aunque sea esperable y predecible, al menos hace que cambie un poco el ritmo cansino de la narración.

Los personajes principales, Yanira y Dylan, son algo planos. Al estar narrado en primera persona, tenemos la ocasión de conocer los "pensamientos" y "reflexiones" de la chica, quien usa un lenguaje en exceso coloquial y algo pobre, plagado de interjecciones que tratan de suplir sus carencias expresivas a la hora de narrar experiencias intensas. Cuando tienen relaciones sexuales ella repite: "qué gustazo, qué placer, qué pasote" y cosas por el estilo. Cuando piensa sobre su marido las reflexiones son: "qué sexy y qué guapo es, ¿cómo puede ser tan guapo mi morenazo?" Prácticamente, toda la relación de esta pareja se asienta en el sexo y en la belleza. Aunque en el resto de los protagonistas hay algo similar. Hasta la abuela de ella justifica los cuernos que le puso a su difunto "porque estaba enfermo" y claro, al encontrarse con su amor de juventud... La amiga de la protagonista también busca al amor de su vida basándose en si es o no bueno en la cama.

La protagonista, como los otros personajes, no alberga ni un gramo de maldad, solapamiento u oscuridad. Son todos tan buenos y perfectos que da grima. Pero más grima da los apelativos con que se dirigen unos a otros: caprichosa, conejita, mi bichito, o las expresiones que salen de las bocas de algunos: me súper encanta, te súperquiero... Acabas súper odiándolos y súper deseando verlos súper muertos.

Como en la anterior, o quizás más acentuado en esta, los personajes no usan un lenguaje propio de sus nacionalidades. Sean canarios, portorriqueños, españoles o norteamericanos todos hablan un atildado castellano de Burgos, a menudo muy coloquial, hasta el punto de que incluso los latinoamericanos dicen "vosotros" en lugar de "ustedes" y expresiones típicas de la Península.

La pléyade de secundarios que aparece agobia y distrae, sobre todo porque, quitando a unos pocos, como Omar, Ankie o Tifany, el resto no parecen tener un rol claro en la trama ni sirven para nada más que para acompañar a la protagonista o aumentar páginas. El travesti Valeria, por ejemplo, no tiene ninguna participación narrativa.

Además, se añaden decenas de páginas con escenas sin interés, como la que explica los cuidados que hay que dar a la niña bastarda en su enfermedad diabética. Para subidas de azúcar, las que producen ciertos diálogos en los lectores... Y es que siempre que salen niños en estas novelas empiezan las disfunciones pancreáticas... Aunque en este caso, los adultos también aportan lo suyo.

Como también sucedía en la primera parte, las escenas sexuales se intercalan cada x capítulos, a veces sin venir a cuento. La mayor parte de estos encuentros no aportan nada a la relación de los personajes ni alteran la trama. A veces parece que se trata de dos novelas distintas, "pegadas" una a la otra. Si elimináramos las escenas eróticas la historia general no sufriría ninguna alteración. Hablando de estas escenas resulta curioso que la protagonista acepte todo por parte de su dominante marido incluso habiendo declarado ella que no le gusta. Siempre que tiene alguna reticencia, esta desaparece al iniciarse el intercambio sexual, y termina gustándole todo, ya sean golpes con latigo, sexo anal, etc. Y si no le gusta (como que le eyaculen en la cara), pues da igual. ¡Vaya suerte tiene! En la primera parte se hablaba de intercambio de parejas, pero sigue sin verse en esta, quedando como mucho reducido el tema a tríos variados o cuartetos. Las escenas sexuales a mí me han parecido poco emocionantes e incluso aburridas, puesto que no cambian nada en la historia, son meros adornos que alargan muchísimo la novela. Y además, son muy parecidas unas a otras.

El final es el de todas las novelas románticas, y el epílogo también, por supuesto. Por si alguien no quiere leerlo, gemelos, chico y chica.



Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Fue un beso tonto, de Megan Maxwell


 
Editorial: Versátil, 2010
394 páginas
18,50 €

Argumento:

Las inspectoras Olga Ramos y Clara Viñuelas conocen a dos atractivos médicos de origen escocés, Alexandro O'Connors y Oscar Butler durante un operativo policial en la Sala Joy Eslava. Más tarde se vuelven a encontrar...

Comentario (con SPOILERS):

Una novela se puede leer fijándose en varios factores, entre ellos los que valoran la evolución de la historia: desarrollo, emoción, credibilidad, el mensaje si lo hubiere o los aspectos formales: erratas etc...

En cuanto a estos últimos, en «Fue un beso tonto» se percibe una falta de revisión del texto que puede obstaculizar la lectura, como el uso excesivo, e innecesario, de varias coletillas: «rápido», «rapidez» y «rápidamente», que la mayor parte de las veces no vienen a cuento, o la extraña estructura de muchas frases, desordenadas hasta el punto que en ocasiones hay que leerlas varias veces para entender lo que quieren decir.

Otra cosa que llama la atención es la utilización continuada de palabras y expresiones «vulgares», que aumentan en la última parte de la historia, cuando las policías entran en contacto con la familia O'Connors y se establecen varias peleas dialécticas entre los personajes, sobre todo a partir del capítulo 48), algo que quizá es cuestión de preferencias, aunque se conseguiría un efecto más creíble sin tanta sobrecarga, que muchas veces suena excesiva y exagerada.

También hay varias alusiones y «homenajes» a programas de TV como «Anatomía de Grey» (los apodos de doctor Pichón y doctor Agobio) o la española «Los hombres de Paco» (Olga y Clara bautizan a sus vibradores «Lucas Fernández» y «Montoya»), o referencias a la crónica social de hace algunos años (la amiga de Pepa, Maruja, elige quedarse con «Dinio» entre todos los cachorros de la perra «Dolores», en el capítulo 50, página 325, Clara dice «Aquí hay más tomate que en Telecinco»...) que podrían quedar obsoletas en poco tiempo.

La creación de personajes profundiza sobre todo en la pareja principal, Olga y Alex, siendo Clara y Oscar, por sus similitudes con ellos, copias un tanto insustanciales de sus personalidades. La policía se muestra como una mujer independiente, decidida y profesional, más partidaria de las relaciones ocasionales que de las serias, mientras que él médico es un hombre serio y responsable, preparado para casarse (por segunda vez) y tener hijos.

Entre los personajes secundarios, todos con un rol concreto, útil a la historia, resaltan la abuela Pepa, una septuagenaria que lo mismo sale con hombres que cuida a la nieta y la biznieta, y su vecina y amiga Maruja, quienes protagonizan escenas y diálogos divertidos, ingeniosos y tiernos, cuya caracterización va más allá de las coletillas que usan al hablar («hermosa» la primera y «oy oy oy» la segunda).

La historia, dividida en capítulos cortos de diversa extensión, se centra, como es lógico en el género, en la resolución de la trama romántica, con lo que los pasajes dedicados a los operativos en los que participan las dos amigas se reducen comprensiblemente a varias escenas de acción, aunque hay momentos (toda la parte relacionada con Eva y James y su torpe resolución en la que se echa de menos un micrófono oculto, testigos visuales o algo similar) que puede resultar decepcionante.

Es de resaltar la fluidez con la que avanza la historia. Si bien al principio, tras una breve toma de contacto, parece que los protagonistas masculinos quedan apartados mientras se centra el protagonismo en la vida familiar de Olga (la entrada en escena de la abuela marca el comienzo del tono de humor ingenioso), más tarde se ve la utilidad de estos capítulos, desde la relación de Olga con Pepa hasta lo de la prima Susi y la pequeña Luna, «Dolores» y sus cachorros, encuentros de las policías con otros personajes (la familia de Alex: Perla, Eva, Lidia, el abuelo Walter) o los compañeros de trabajo (Márquez: el ex de Olga, Patricia: la nueva, Juan etc...)

Hay varias cosas interesantes, por ejemplo el tono de credibilidad que tiene casi todo lo que ocurre a los protagonistas (con excepciones: Sabrina convertida en una villana de telenovela, el brusco cambio de Perla hacia Olga, la cantidad de emparejamientos del epílogo...), conflictos normales y comprensibles que dificultan su relación (ella quiere ser libre y mantener su trabajo, Luna, la madre y la ex de Alex, la diferencia de personalidades y clases sociales, varios equívocos).

También es apreciable cierta complejidad en la evolución y profundidad en las personalidades de los protagonistas, lo que, junto a una cuidada planificación que se percibe en pequeños detalles (la autora no se saca nada de la manga, todo ha sido justificado antes, aunque pudieran parecer escenas accesorias), enriquece la historia que se relata y la dota de interés, destacando detalles como la confianza de Alex en Olga cuando su familia cuestiona a la joven o el relato de las cosas, relacionadas con ella, que ha hecho él durante su separación ( ver «Posdata: te quiero» tres veces, visitar a los pingüinos del Faunia, hacerse un tatuaje como el de Robbie Williams y ver el vídeo en el que canta «Something Stupid» con Nicole Kidman etc...)

En resumen, una novela que, pese a sus errores formales, está bien planificada y estructurada, tiene una evolución creíble, sentido del humor y resulta una lectura entretenida.


Enlaces relacionados:

  

*** T ***



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martes, 24 de septiembre de 2013

Ni lo sueñes, de Megan Maxwell



 Ni lo sueñes
Megan Maxwell
Versátil Ediciones
298 páginas


Sinopsis

Un famoso futbolista español del Milan es tratado por una fisioterapeuta que no está en sus cánones de belleza y que arrastra una oculta historia de enfermedad. A pesar de todo, se enamora de ella, aunque la chica tiene sus dudas sobre la relación.

Comentario

La novela de Megan Maxwell toca un tema que no suele ser habitual del género romántico, como es el de las enfermedades graves. Ya solo por eso la obra genera una inicial atracción y curiosidad por ver cómo se resuelve algo tan escabroso en un contexto que suele ser de escenas edulcoradas y finales felices. Sin embargo, tanto este asunto como el otro que parece formar parte del mensaje (la belleza no es tan importante para lograr el amor, ya que la prota es descrita como una mujer de "culo gordo", "talla 44", como si fuera grande, ejem, mal arreglada, pelo hecho un desastre etc) no solo se quedan a medias sino que incluso dan un giro inesperado que contradice lo que pensabamos que era lo que la autora pretendía decir. No es lógico que un personaje presentado como "fea" en realidad solo esté "mal arreglada", ya que en cuanto se viste un poco deslumbra a personas acostumbradas a codearse con top models. Con lo cual pensamos "no solo no es fea sino que, además, se nos transmite que la belleza SÍ importa".

En el caso de la enfermedad, un tema más serio, la autora se queda claramente a medio camino, al presentar para esta dolencia en concreto unas secuelas en la protagonista mínimas e incompatibles con el historial que se nos describe (cicatrices que casi ni se ven), bastante severo. Es como si no quisiera cargar de horrendas mutilaciones o marcas a la protagonista, que tendría en la vida real, pero eso hace menos auténtica y más light y frívola la historia. Falta valentía a la hora de tocar un tema que no es precisamente una broma.

En cuanto al protagonista masculino, se presenta al inicio de manera para mí exagerada y caricaturesca, incidiendo en su carácter mujeriego y de desprecio a las mujeres que no son "técnicamente prefectas". Es de verse la sonrojante escena inicial donde, junto con un amigo, denigra a la protagonista por "ir mal arreglada", pensando que ella no le entiende. Así pues, su cambio a altruista y chico enamorado de una mujer "técnicamente no perfecta" (como dice la autora), es demasiado brusco y poco creíble, siendo descrito como totalmente superficial e incluso desagradable e insultante. Vamos, que dejando aparte su dinero y su fama poco atractivo parece este chico.

En otro orden de cosas, la novela está bien corregida, mejor redactada que otras de la autora (exceptuando las cansinas coletillas tipo: tocapelotas, yupi yipi hey, príncipe, y similares que se repiten en exceso), y hasta la mitad, más o menos, se lee con bastante agrado, por su contención (nada habitual en la autora), los diálogos entre los personajes, etc. Sin embargo, a partir de la mitad es cuando se desmadra todo y se incluyen escenas de relleno como las que implican a la familia del chico (como de costumbre, familias perfectas e idealizadas, en las que nadie se lleva mal con nadie), que aportan poco a la trama, aparte de alargarla innecesariamente. Esta última parte se me hizo algo pesada y aburrida.

En resumen, una novela romántica con una temática poco usual en el género pero que no es tratada con toda la profundidad que tal vez hubiera sido menester, y que traslada al lector mensajes contradictorios sobre la belleza y su importancia. Eso sí, mejor rematada en lo formal que otras de la autora, más contenida, con personajes femeninos menos histéricos, aunque en este caso Daniela, la prota, es bastante cabezota y empecinada en el absurdo de no querer continuar la relacion con el chico por miedo al futuro (debido a su enfermedad) y sin embargo, no importarle llevar adelante una adopción, que es algo más serio y de más responsabilidad y que igualmente su enfermedad podría truncar.

El final, imitando a cierta famosa película, me ha parecido demasiado de novela rosa, pero bueno, es una novela rosa.

En resumen, la disfrutarán las fans más adictas a la autora si perdonan la repetición de esquemas de sus otras obras y si no tienen en cuenta los mensajes contradictorios y frívolos sobre los temas anteriormente citados.

Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

sábado, 26 de julio de 2014

Primeros siete meses de funcionamiento del blog





Ya que estamos a punto de publicar nuestra reseña número 400 de la nueva etapa del blog Regina Irae, he considerado oportuno hacer balance de estos siete meses. En enero decidimos cambiar el blog desde Blogcindario a Blogger, ya que no nos convencían las características de aquel servidor. El antiguo blog Regina Irae, alojado en él, había llegado a tener años atrás medias de visitas de 1500 o más al día, lo cual para un blog personal no está mal. Cuando digo visitas me refiero a visitantes únicos, no a cargas de página. Sin embargo, a finales del año anterior detectamos una caída significativa de las visitas y muchos errores en las páginas, que podrían influir en el rastreo de Google. 

Desde enero, el blog ha ido aumentando visitas día tras día, incluso en los meses de verano, donde esperábamos un bajón. Durante el primer mes no superaban las cincuenta diarias y casi todas provenían de redes sociales como Facebook y Twitter, ya que aún no estaba indexado. Sin embargo, ahora es al contrario. El grueso de las visitas viene de Google, de las búsquedas. Y ahora la media, según Statcounter (referido a esta última semana) es de 203. Se trata, aclaro nuevamente, de visitantes únicos. En el contador tenemos configurado que la cookie funcione durante 24 horas. Es decir, si una persona entra en el blog a la una y vuelve a entrar en ese mismo día, solo cuenta como un visitante. Podríamos poner menos horas para tener más visitas, pero sería falsear y engañarnos a nosotras mismas. 

También hemos aumentado seguidores (un saludo a todos, por cierto, y muchas gracias por seguirnos), hasta llegar a 32 (los del blog, los de Google plus son cerca de 1000, que no es una cifra espectacular, pero bueno, siguen subiendo, que es lo importante. Y participando. Con respecto a esto decir que la participación ha sido ejemplar, salvo muy contadas excepciones, relacionadas con gente ajena al blog y afín a algunos autores. Por suerte, solo recordamos un caso de un/a autor/a "armando bronca". Toda una demostración de elegancia por parte de los escritores. Tres de ellos se han prestado a responder a nuestras preguntas a modo de entrevista: Carolina Iñesta, Pablo R. Nogueras y A.M. Caliani. Muchas gracias a los tres por acompañarnos. Y también a los que respondieron al cuestionario que va incluido en el artículo del libro respectivo, entre los que se cuentan Emilio Bueso y Virginia Pérez de la Puente. Sé que hay más, así que perdón si no pongo todos los nombres, pero tendría que mirar una por una todas las reseñas para encontrarlos.

No puedo decir que me llame la atención que las páginas más vistas sean las de las novelas de autores más mediáticos o más exitosos. Según las herramientas de Webmaster de Google (solo tengo datos de los últimos tres meses) los artículos más visto son:

Adivina quién soy esta noche, de Megan Maxwell               44.025
Adivina quién soy, de Megan Maxwell                                31.843
La luz de Candela, de Mónica Carrillo                                29.033
Regreso a tu piel, de Luz Gabás                                         17.639
Memoria de mis putas tristes, de Gabriel García Márquez   17.605
La Piel Dorada, de Carla Montero                                     11.256
La noche soñada, de Maxim Huerta                                   11.176
La mirada de los ángeles, de Camilla Läckberg                     8.779

Desde el 27 de abril hasta hoy, que es el tiempo monitorizado por las herramientas de google, hemos contado 26 páginas que superan las mil impresiones. Las visitas se ve que están bastante centradas en unos autores y libros muy concretos, ya que hasta ahora se han publicado 393 reseñas o artículos (entrevistas). Lógicamente, las primeras reseñas que publicamos, rescatadas del anterior blog y puestas con las fechas originales, son las que menos visitas han tenido por el tema de la indexación de Google, que potencia el contenido nuevo.

Las administradoras somos M.C. Mendoza y Rosana Thersuva Adler. Esperamos seguir mucho tiempo en la red comentando libros. Gracias a todos por seguirnos y por comentar.


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión. Insultos o comentarios personales sobre las administradoras no saldrán publicados, solo comentarios de los libros.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Niyomismalosé, de Megan Maxwell


Niyomismalosé, de Megan Maxwell
Editorial: Imagineediciones
380 páginas
15 €

Argumento:

Tras separarse de su marido de veinte años, Nora conoce a un hombre más joven que ella con quien inicia una relación.

Comentario:

A veces es difícil saber si el orden en que se publican las novelas de un autor es el mismo en el que se han escrito. “Niyomismalosé” aparece como publicada en 2011, mientras obras como “Deseo concedido” o “Fue un beso tonto” se publicaron en 2010, siendo esta última la mejor “acabada” tanto a nivel formal como en cuanto a la trama.

Cuando se leen varias novelas seguidas de un mismo autor se acaba conociendo su estilo, sus recursos, las preferencias argumentales o los “vicios” en la redacción y estructura, que son comunes a varias de sus obras. Leyendo “Niyomismalosé” da la impresión de que no ha sido bien revisada, incluso menos que en otras ocasiones. Se observa además una tendencia a escribir frases desordenadas, con añadidos acotados entre comas que dan la impresión de ser ideas añadidas tal como llegan, sin prestar atención a que la redacción sea correcta.

Como si de una novela primeriza se tratara, el texto está repleto de gerundios, adverbios acabados en “-mente”, coletillas habituales en la autora (rápidamente… ) o erratas, entre las que una de las más destacables es que siempre (excepto cuando va tras un punto o inicia la frase) aparece la palabra dios con minúscula en lugar de Dios. En ocasiones estos errores se encuentran repetidos en una sola página o incluso en el mismo párrafo.

Otra característica, repetida a lo largo de toda la novela, es la proliferación de aclaraciones, explicaciones y reiteraciones que en su mayoría se deducen (o deberían) del contexto de la escena y de la frase anterior, lo que da una impresión de inseguridad y torpeza.

Un ejemplo, entre muchos, en la página 307:

-¿Y por qué no voy a aceptar vuestra relación?-preguntó mientras observaba lo bonita que era aquella mujer.
Nora, al escucharla, decidió ser sincera.
-Mi madre no lo acepa a él por nuestra diferencia de edad.
-Pero si eso es una tontería-sonrió la mujer al entender los miedos que reflejaban aquellos ojos-. ¿En serio tu madre no acepta a Ian por eso?

Sin embargo, los problemas más destacados son los estructurales. Si en “Fue un beso tonto” se percibía que había un esquema, una intencionalidad, que las escenas estaban ahí para algo, en esta ocasión la impresión es diferente, siendo un ejemplo la inclusión de una trama policiaca que si se quita no cambiaría nada la historia (él podría ser el monitor de gimnasio que finge ser como tapadera para la investigación y el romance avanzaría igual). De hecho las digresiones protagonizadas por Ian, Blanca y los otros policías, además de estar abarrotadas de datos confusos y situaciones poco creíbles, ralentizan el avance de la que, dado el género de que se trata, sería la trama principal: la relación entre Nora e Ian.

También como en otras novelas de la autora, se reparte el protagonismo entre dos parejas (no tan marcado en esta). Nora y Chiara son dos amigas-hermanas (ambas separadas de unos maridos adúlteros que además son hermanos) cuya relación es tan similar a la de Olga y Clara en “Fue un beso tonto” o la de Megan y Shelma en “Deseo concedido” que en ocasiones da la impresión de estar leyendo la misma historia, ya que incluso tienen una forma de hablar (excepto en “Deseo concedido”, quizá por ser de época), un tanto vulgar y chabacana que aumenta el parecido.

La narración se dispersa entre excesivas subtramas: a las de Nora y de Chiara se suman otras cuitas románticas, desde las de los progenitores de ambos protagonistas, hasta otros familiares o clientes del gimnasio, lo que, además de dispersar la atención y fuerza de las situaciones, recarga la historia con subtramas irrelevantes y personajes, muchos personajes, demasiados, algunos de ellos sin un rol que les haga imprescindibles o interesantes, en parte por la superficialidad con la que se les retrata.

Estos excesos destacan, además de en la mencionada trama policial, en las primeras ochenta páginas, donde se relata la primera boda de Nora con Giorgio, las muertes de su hermano Luca y de la excéntrica tía Emilia, el nacimiento del primer hijo, la relación de Ian con su familia etc… en escenas largas, llenas de diálogos convencionales, menos ingeniosos de lo que se pretende. Son escenas que retrasan el “verdadero” comienzo de la novela (Nora e Ian tardan casi cien páginas en conocerse) y no afectan de manera profunda a la historia de amor, al igual que digresiones posteriores como la visita a la ex suegra, Loredana, y todas las páginas que genera el descubrimiento de su enfermedad y posterior tratamiento, o la conversación entre Giorgio y su hijo Luca.

Los cambios de personalidad de Giorgio a lo largo de la historia: deja a Nora por una mujer más joven sin remordimientos, se arrepiente y quiere recuperarla a ella, a sus hijos y a la madre abandonada, le dan arrebatos de celos casi agresivos, se muestra discriminador con Dulce, la novia de Luca, se reconcilia con todos etc… da una sensación de arbitrariedad, de adaptar la forma de ser del personaje a las “necesidades” narrativas sin tener en cuenta la lógica o la coherencia de situaciones y personalidades.
Todo lo mencionado da una impresión final de abarrotamiento y desorden: se pasa de hablar de un tema a otro diferente en el mismo párrafo, se relatan con detalle hechos sin importancia y se pasa con rapidez por otros que en principio, por la insistencia al mencionarlos, parecían dignos de atención (el viaje de Nora a Sintra, ciudad que apenas se describe y en la que solo se asiste a otro encuentro sexual entre los protagonistas, algo que hubiera podido suceder en cualquier otro lugar).

En cuanto a la trama principal, se elude profundizar en una premisa de cierto atractivo, un romance en el que ella es mayor que él (11 años), separada, madre y a punto de comenzar una nueva vida a los cuarenta, centrando los problemas generados por la situación en la tibia e irracional oposición familiar, puesto que Nora encuentra con facilidad un trabajo como fotógrafa y trata sus inseguridades con sesiones de gimnasio y cremas embellecedoras, lo que junto a la insistencia en describir la belleza física de los protagonistas y la riqueza de su vida sexual, deja una impresión general de superficialidad y desaprovechamiento de las situaciones potenciales, no mostrándose en ningún momento la supuesta inteligencia y humor de Nora.

A todo esto se une la elección de una cubierta desafortunada, tan poco expresiva del contenido como el título, que hace referencia a la dirección de correo electrónico de un personaje cuya aparición es breve y relacionada solo con la trama policial, aunque la protagonista diga la frase en un momento, posterior de la historia.

En resumen, una novela necesitada de mucha revisión formal y estructural, desarrollada de forma superficial y convencional que puede resultar decepcionante o entretenida según las expectativas que se tengan y el nivel de exigencia lectora.


Nota de interés:

El jurado formado por los escritores Fernando Marías, Lourdes Ventura, Ignacio del Valle y Vanessa Montfort, el alcalde de Seseña, Manuel Fuentes Revuelta, Miriam Fernández, concejala de cultura, y Silvia Pérez Trejo, directora editorial de Imagine Ediciones, decidió otorgar el VI Premio Seseña de Novela Romántica, edición 2011, a la obra “Niyomismalosé” de Megan Maxwell.


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viernes, 1 de enero de 2016

Nuestras lecturas favoritas de 2015

Nuestras lecturas favoritas de 2015

En esta época del año, tan propensa a recopilaciones y demás, en el Blog Críticas Literarias Regina Irae nos hemos apuntado a la tendencia y, osadas como somos, también hemos elaborado nuestras propias listas. 

En ellas valoramos los libros leídos durante 2015 de forma absolutamente subjetiva: no creemos que sean los mejores del año (no hemos leído todo lo que se ha publicado, y algunas obras son incluso de otros siglos), sino los que más o menos nos han gustado teniendo en cuenta lo que cada una hemos leído, la calidad de las obras o cuánto nos han emocionado entre otros factores.


Valoración de las lecturas de M.C.  Mendoza

Lo que más me ha gustado:

No Ficción: 

-El guion. Story, de Robert McKee
-Cómo convertir un buen guion en un guion excelente, de Linda Seger 
-Abrir en caso de Apocalipsis, de Lewis Dartnell.

En novelas y relatos de género (rosa, misterio, cf, etc): 


En novelas literarias: 

-Bartleby y compañía, de Enrique Vila-Matas.

Medio - Medio:

-Dos años, veintiocho meses y ocho noches, de Salman Rushdie (Con reservas: me gustó el argumento pero no el nivel literario flojeaba por momentos) 
-Contra la fuerza del viento, de Victoria Álvarez
-Puerto Escondido (debut de Maria Oruña; para ser un primer libro no está mal). 
-Máscaras, de Leonardo Padura (buena escritura, pero digresiones, caso policial algo pobre).


Lo que menos me ha gustado:

-El próximo funeral será el tuyo, de Estela Chocarro 
-Víctor Ros y el gran robo del oro español, de Jerónimo Tristante.
-La chica del tren, de Paula Hawkins (no entiendo su éxito, en serio).
-Un café con sal, de Megan Maxwell.


Valoración de las lecturas de Thersuva

Lo que más me ha gustado (por orden de lectura):

― Las novelas tontas de ciertas damas novelistas, de George Eliot (No ficción)
― Un cuento de enfermera, de Louisa May Alcott
― El misterio de Gramercy Park, de Anna Katharine Green

Punto medio (por orden de lectura):

― Naturaleza muerta, de Louise Penny
― La vigilante del Louvre, de Lara Siscar
― Elizabeth ha desaparecido, de Emma Healey

Lo que menos me ha gustado (por orden de lectura):



¿Qué te ha parecido el artículo? ¿Has leído alguno de los libros citados? ¿Tienes tu propia lista?(Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)