lunes, 9 de octubre de 2017

Origen, de Dan Brown

Origen
Origin
Dan Brown
Traductor: Aleix Montoto
Editorial Planeta
640 páginas

Argumento:

El profesor Langdon es invitado por un ex alumno suyo a una presentación en el museo Guggenheim de Bilbao, durante la cual desvelará un secreto que cambiará el mundo y mandará a la porra a todas las religiones (básicamente, lo mismo de todas las novelas de Dan Brown).

Comentario:

Lo primero que he de decir de esta novela es que se trata sin duda de la peor del autor, al menos para mi gusto. No solo el argumento carece de atractivo sino también la trama es débil y casi una tomadura de pelo.

Creo que Dan Brown tiene un problema no resuelto con la religión, ya que prácticamente todas sus novelas  tratan de lo mismo: alguien descubre algo que puede poner en duda los dogmas religiosos establecidos. Sin embargo, después de revelarse el misterio nunca pasa nada de lo que todos temen. En relación con esto, llama la atención que el profesor Langdon parece no recordar nunca sus anteriores aventuras y las consecuencias que de ellas se derivan (el final de "Inferno",  por ejemplo. Quien lo haya leído sabe a qué me refiero...).

Langdon resetea al final de cada libro, así como su mundo imaginario. Teniendo en cuenta que ese es un personaje de cartón piedra dentro de un bestseller, esto podría casi obviarse, pero llama la atención y pone demasiado al descubierto el carácter artificioso de la narrativa. Casi risibles a estas alturas  las interrupciones de la acción cuando se está a punto de "revelar" el misterio, cosa que siempre se pospone (y, además, algunos personajes se guardan información de manera obvia, burlándose del lector en la cara).

Destaco la cantidad de escenas sobrantes que hay en la novela, que derivan de subtramas desconectadas entre sí y que bien podrían eliminarse sin afectar casi a la historia. Bueno, digo historia por decir, ya que esta es muy tenue y difusa y se podría resumir en: un hombre parecido a Steve Jobs quiere acabar con las religiones con un vídeo, pero un grupo de fanáticos religiosos lo quiere impedir. Y al lado, la intriga palaciega-culebrón de una corona española bastante irreal, sin relación apenas con lo primero y que sirve para meter la parte "ideológica" de la novela. Todo lo demás, secta de clérigos de todas las religiones, secta de ultras católicos del Palmar de Troya, historia del almirante Ávila... sobra. Y no exagero, no, sobra literalmente.

Las escenas, además, se alargan hasta la extenuación, con la creación y explotación de un único misterio, en localizaciones "emblemáticas" meramente decorativas, pero que se ve a leguas se indican solo para cuando haya que hacer la película y esta quede lucida.

Así pues vamos pasando por lugares como la abadía de Montserrat, el museo Guggenheim, el Palacio Real de Madrid, la Catedral de la Almudena, el Valle de los Caídos, el Escorial, la Sagrada Familia, la Casa Milá, etc, etc... Pero el autor no logra sacar el menor partido de estos monumentos. Dejando aparte la descripción del museo Guggenheim, que es algo más "literaria", el resto se despacha con una introducción al inicio de capítulo que parece extraída de un folleto turístico o de la wikipedia mismamente, auténticos copia-pegas. Por cierto, casi un tercio de la novela se la pasan en el Museo Guggenheim de Bilbao. ¡Increíble! Y más teniendo en cuenta que ahí solo acontece un punto de giro relevante.

Algunas de las características de las novelas de Dan Brown están o ausentes o diluidas en esta obra. Por ejemplo, la acción brilla por su ausencia, así como la famosa resolución de enigmas o interpretación de simbolismos (debe de haber como mucho, uno o dos enigmas). Es decir, incluso las señas de identidad más danbrownianas se han perdido por el camino en esta anodina historia que supuestamente trata del conflicto entre religión y ciencia. Qué mala manera de tratar un tema interesante. Lo que podría haber sido profundo se convierte en una tontería insulsa en la cual incluso la gran revelación que va  a terminar con todas las creencias religiosas es algo conocido y que en verdad no afecta en nada a quien sea creyente. Dan Brown debe de creer que sus lectores son tontos e incultos. Y curiosamente, lo único que de veras sería impactante para el mundo de su novela, la existencia de una inteligencia artificial con plena autonomía, es considerado como un adorno.

Los personajes, Langdon incluido, son meros nombres, instrumentos vacíos de alma y contenido, monigotes que hacen cosas sin motivación solo porque el dios Dan así lo quiere. Ni siquiera les acosa el peligro; actúan porque sí y del modo más absurdo posible. Volviendo a Langdon, supuesto protagonista de la obra... es que aparece poco y carece de personalidad. Dan Brown pone tantos personajes con punto de vista que parece una novela coral. Hasta el conductor de Uber tiene punto de vista. Y casi todos son prescindibles, por supuesto. ¿Para qué es necesaria la presencia de Ambra Vidal como compañera de aventuras de Langdon? ¿Solo para que en la peli haya una mujer "hermosa"? Mención aparte para el personaje del "sicario" de turno, que en este libro es un almirante (vestido de almirante) que mata con un rosario convertible en pistola y hecho con  una impresora 3D, de ideología carlista (¡canta la Marcha de Oriamendi!), y que actúa a las órdenes del antipapa del Palmar de Troya, todo muy lógico y creíble.

El retrato de la monarquía española pertenece a un mundo paralelo sin duda. Si Dan B. fuera español entendería que es IMPOSIBLE que el príncipe heredero pida la mano de su prometida puesto de rodillas en un programa de entrevistas matutino en la televisión. También entendería que España no es un país tan anticuado como refleja en su obra, dominado por la religión y el franquismo (bueno, esto último podría conservar sus reductos, pero lo del carlismo, eso sí que es fuerte), y que a los reyes los protegen los policías y otros cuerpos de seguridad y no la Guardia Real.

Con todo, los inquietantes comentarios sobre el franquismo, el Valle de los Caídos y la transición española son lo único interesante o llamativo de esta novela. Es un poco penoso que la imagen de España en el extranjero sea la que se ve en el libro. Pero también es verdad que plantea debates que en España resultarían "problemáticos", como qué destino darle al Valle de los Caídos. Dan nos aporta una solución "conciliadora"...

En resumen, una novela sin historia, con una premisa usada y una resolución de misterio muy pobre y anticlimática, personajes huecos, subtramas sobrantes y escenas infladas para hacer bulto... Solo para fans muuuuuuuy devotos de D.B. (muy devotos, pero mucho).

 Fragmentos escogidos:

Durante siglos, el legado de los Reyes Católicos había supuesto el centro moral de España. En los últimos años, sin embargo, esos cimientos religiosos parecían estar agrietándose y España se encontraba en medio de un violento tira y afloja entre lo antiguo y lo moderno.

El compromiso matrimonial del príncipe con Ambra Vidal no había hecho sino alimentar su preocupación. Esta mujer no sólo era vasca sino que además era una agnóstica declarada y, cuando fuera reina consorte de España, sin duda tendría influencia en las decisiones que tomara el rey en cuestiones de Iglesia y Estado.

 Además de sufrir una brecha religiosa cada vez más profunda, España se encontraba asimismo ante una disyuntiva política. ¿Mantendría el país su monarquía o sería ésta abolida para siempre como en Austria, Hungría y tantos otros países europeos? Sólo el tiempo podría decirlo. En la calle, los antiguos tradicionalistas ondeaban banderas de España, mientras que los jóvenes progresistas llevaban con orgullo los colores púrpura, amarillo y rojo de la vieja bandera republicana. «Julián va a heredar un polvorín.»

 «¡Apostasía!» se había convertido en el grito de guerra de la juventud progresista española. «¡Renunciad a la Iglesia!»
Cruel, violento e intransigente, Francisco Franco se había hecho con el poder con la ayuda militar de la Alemania nazi y la Italia de Mussolini. Mató a miles de oponentes antes de tomar el control del país en 1939 y proclamarse a sí mismo caudillo, el equivalente español del Führer. Durante la guerra civil y los primeros años de la dictadura, aquellos que se atrevieron a oponerse a él desaparecieron en campos de concentración (donde se estima que fueron ejecutadas unas trescientas mil personas).
Franco, que se consideraba defensor de la «España católica» y enemigo del comunismo impío, ostentaba una mentalidad rigurosamente machista que excluía de manera oficial a las mujeres de cualquier posición de poder en la sociedad y apenas les daba derechos académicos, judiciales o bancarios, además de impedirles incluso el derecho a abandonar a un marido abusivo. Prohibió todo matrimonio que no se celebrara de acuerdo con la doctrina católica y, entre otras restricciones, declaró ilegales el divorcio, la contracepción, el aborto y la homosexualidad.
Afortunadamente, ahora todo había cambiado


Sobre el Valle de los Caídos:
 —Demoler esta basílica —prosiguió el monarca— sería fingir que nuestra historia no ha existido. Sería una manera fácil de seguir nuestro camino, convencidos de que es imposible volver a tener otro dictador. Pero ¡no es así! Lo tendremos si no estamos alerta. Seguramente conoces las palabras de nuestro compatriota Jorge Santayana... —«Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo»

 —Exacto —contestó su padre—. Y la historia ha demostrado en repetidas ocasiones que siempre habrá lunáticos deseosos de hacerse con el poder, en sucesivas oleadas de nacionalismo agresivo y de intolerancia, incluso en lugares donde tal cosa habría parecido imposible. —El monarca se inclinó hacia su hijo, y el tono de su voz se volvió más intenso—. Julián, hijo mío, pronto ascenderás al trono de este maravilloso país: un Estado moderno y en constante evolución, que como muchas otras naciones ha atravesado períodos oscuros, pero ha salido nuevamente a la luz de la democracia, la tolerancia y el amor. Sin embargo, esa luz se apagará si no la usamos para iluminar las mentes de las generaciones futuras.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

martes, 3 de octubre de 2017

El final del hombre, de Antonio Mercero

Editorial: Alfaguara, 2017
416 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Recién obtenido el DNI que reconoce su identidad de género, y a punto de contárselo a quienes la rodean, la policía Sofía Luna recibe el encargo de investigar el asesinato de Jon Senovilla, hijo de un famoso autor de novela histórica.

Comentario:

En una novela de misterio hay varios factores importantes, entre ellos que el misterio sea interesante y esté bien desarrollado, algo que se cumple en «El final del hombre». El autor consigue crear varias tramas y hacer que fluyan con eficacia durante una investigación que descarta sospechosos o los retoma según se les interroga y se comprueba lo que cada cual pudo hacer, o no.

Se logra también mantener el verdadero motivo y culpable en segundo plano durante la mayor parte de la novela, permitiendo múltiples especulaciones y posibilidades, sin llegar a engañar. Se dan pistas, a veces equívocas pero coherentes con la identidad del personaje que comete el crimen. Quizá podría cuestionarse cómo decide la protagonista quién ha sido, cómo y por qué, algo que tal vez no podría probar más allá de su opinión, aunque después de aporten pruebas más tangibles.

Los personajes son interesantes, distinguibles por varias características, desde tics a problemas personales, desde el grupo de policías que investiga el asesinato a los sospechosos de haberlo cometido. Quizá hay demasiados puntos de vista (además de Luna intervienen también policías y sospechosos), lo que puede dispersar el interés, dando rango de protagonismo similar tanto a personajes que podrían calificarse de secundarios  (el capítulo dedicado a Crury) como a quienes realmente llevan el peso de la historia.

Curiosamente es la protagonista, Sofía Luna, quien puede decepcionar, al centrar su retrato en cómo aceptan, o no, quienes la rodean (familia, amistades, trabajo) su reasignación de sexo, un personaje poco habitual, tratada de forma un tanto tópica y previsible, aunque quizá realista, y evitando dotarla de otros matices. Así mismo llama la atención que tanto el narrador (autor) como la propia Sofía, se refieran a ella en masculino varias veces o que, tras reivindicar que al vestirse de mujer no va disfrazada ella misma hable de haber ido disfrazada siendo niña:

Capítulo 6
—¿Eso qué es? ¿Una enfermedad que te lleva a disfrazarte de mujer? —No es un disfraz. Es la ropa que voy a vestir. Soy una mujer.   Capítulo 8
—¿Ese es tu disfraz? ¿Es así como vas a venir a trabajar? —¿Te gusta?Arnedo la miró con más pena que enfado. 
—Es un ejemplo de indisciplina. Yo te dije que no vinieras disfrazado. Has desobedecido la orden de un superior. —Al contrario, la he obedecido. Me dijiste que no viniera disfrazada y es lo que he hecho. En mi caso, venir vestida de hombre sería venir disfrazada.   Capítulo 17
 Pero Sofía evocó con tristeza la tarde en que su padre le pilló disfrazado de mujer y le arrancó a tirones el vestido, mientras bramaba entre espumarajos de rabia que en su casa las normas de decoro se respetaban.

La novela aborda varios temas de interés además de cómo reciben su familia y colegas el cambio de Sofía, entre ellos los malos tratos dentro del hogar, abuso de poder, culpa y remordimiento, enfermedad etc… entre las cosas que ocultan los personajes y les convierten en sospechosos. 

En resumen, «El final del hombre» es una novela bien redactada, con algo de texto sobrante, un misterio complejo bien solucionado, personajes interesantes y muy entretenida, que mantiene el interés por saber quién asesinó a Jon, y por lo que será del resto de  los protagonistas, hasta el final.


***T***

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lunes, 25 de septiembre de 2017

La Dama del Pozo, de Daniel Sánchez Pardos

La Dama del Pozo
Daniel Sánchez Pardos
Editorial Minotauro
448 páginas


Argumento:

En la Barcelona de mediados del siglo XIX, aparece en un convento el cadáver supuestamente incorrupto de una joven romana. Un inspector de policía que no cree en milagros y un anatomista de mente turbulenta investigan el extraño caso. Pero solo será el inicio de una cadena de crímenes.


Comentario:

No sé si porque la novela está localizada en Barcelona o por el ambiente un tanto gótico, con nieblas, callejas oscuras, personajes siniestros, constructores de autómatas... el caso es que me ha recordado a Zafón sin las "zafonadas", es decir, en un estilo más plano y sin metáforas exageradas y pintorescas. Esto de la Barcelona Gótica, por cierto, va camino de convertirse en un tópico.

La obra está correcta y pulcramente escrita, con una estructura de manual y una ambientación bastante decente (salvo algún pequeño errorcillo o cosa que chirría, pero muy pequeño o incluso cuestionable que sea error). Quizás lo que menos me ha encajado con la época es la forma en que la criada de Palafox, el anatomista, trata a su señor, llamándolo "jefe" y con una forma de hablar, y sobre todo de actuar, quizás demasiado moderna. 

Los personajes están caracterizados lo justo, pero de modo suficiente en una novela de estas características. Al menos son distinguibles unos de otros, aunque sea por un rasgo o dos. Así Palafox, el anatomista (y protagonista más destacado), es un hombre atormentado por algo que le ocurrió en el pasado y que destruyó su carrera, y que se dedica a reparar autómatas en sus ratos libres (esto no viene mucho a cuento en la trama, que yo recuerde, pero bueno); el policía Reigosa... no tiene mucho que contar; la escritora Teresa, como interés romántico y "ayudante"; la criada de trece años, Amelia, nacida en el arroyo y que usa sus contactos del lumpen para la investigación...

Cuando empecé a leer la novela, y viendo que estaba publicada por la Editorial Minotauro, pensé que tendría algún toque fantástico, pero al terminarla me ha parecido que este es mínimo o no existe (las alucinaciones del protagonista, ¿son visiones, son viajes al pasado, son delirios?). Así que, en realidad, se trata de una típica historia de misterio o incluso policial, con toques de novela gótica con todos sus tópicos (no faltan ni los científicos locos), ambientada en la Barcelona de mediados del XIX. Como tal, la estructura se acomoda a este género, con una (larga) presentación de las circunstancias extrañas en que aparece el primer cadáver, una investigación (breve), más cadáveres que elevan la complicación, sospechosos falsos, y una revelación final con los habituales giros sorprendentes, y explicación de lo que ha ocurrido (larga y confusa, al menos para mí). 

Aunque la lectura es fácil y la escritura fluida, ha habido varias cosas en esta historia que no me han convencido del todo. En primer lugar, hay demasiados "detectives" investigando. En realidad, el elenco de personajes se divide en dos bandos, los que investigan (los protagonistas o sus amigos) y los "asesinos" (los demás, incluyendo asesino propiamente dicho, más colaboradores o inductores, e incluso, un asesino extra al final...). A mí esto me ha parecido excesivo, así como también lo rocambolesco y retorcido del "plan del malo", que requiere casi de todo un capítulo final para ser explicado (y he de decir que, aun así, hay cosas que no he entendido). Este es el tipo de novela policial del que piensas: bien, parece que todo encaja, que el autor lo ha pensado, que los elementos citados en la obra terminan relacionándose (el derribo de las murallas, los conflictos laborales), etc, pero... ¡no hay quien se lo crea, es demasiado rebuscado! 

He de reconocer que me tuvo intrigada básicamente por ver cómo resolvía lo de los cadáveres "en circunstancias extravagantes", pero no me ha resultado del todo satisfactorio el final, aunque tampoco es que sea malo; más bien prolijo y demasiado orientado a hacer que la trama parezca compleja en lugar de buscar un desenlace natural y dentro de la lógica.

En resumen, una novela entretenida, de género policial y misterioso, bastante rocambolesca, que tarda un poquito en arrancar, y que transcurre por las calles "góticas" y decimonónicas de una Barcelona a punto de iniciar el camino de liberación de las supersticiones antiguas.


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jueves, 21 de septiembre de 2017

Pecado, de Benjamin Black

T.O.: Snow, 2017
Editorial: RBA
Traducción: Miguel Temprano García
304 páginas
19 €

Argumento:

Cuando el sacerdote católico Tom Lawless aparece asesinado en la biblioteca de Ballyglass House envían al inspector Strafford para investigar lo sucedido.


Comentario:


«Pecado» empieza como tantas novelas de misterio; un asesinato, una casa llena de personajes sospechosos y un policía que llega a investigar lo sucedido. Se hacen referencias a la obra de Agatha Christie, a su Poirot, a los crímenes en mansiones (el cadáver es encontrado en la biblioteca), incluso se menciona al Lord Peter Wimsey de Dorothy L. Sayers, en lo que parece sugerir un intento de homenajear este tipo de historias, aunque pronto se descubre que no es así.

Ambientada en el mismo «universo» (la Irlanda de mediados del XX) que anteriores novelas del autor, protagonizadas por el forense Quirke, a quien se hace (innecesaria) referencia de pasada, «Pecado» abandona pronto las convenciones del género (conocer e interrogar a los personajes sospechosos) para centrarse en los paseos de St John (se pronuncia «Sinyún») Strafford (no Stafford: «Strafford con erre, por cierto») por la zona, la atracción que siente por la mayoría de las mujeres que conoce (la segunda señora Osborne, su hijastra Lettie, la camarera Peggy) y sus reflexiones sobre diversos temas (frío, crítica convencional a la Iglesia Católica, sus encubrimientos y ocultaciones).

Si bien el autor intenta crear cierto clima de misterio e intriga (Strafford se siente observado, desaparece su ayudante, el oficial Jenkins, se insinúa que la primera señora Osborne pudiera haber sido asesinada, tiene la impresión de que la familia interpreta una obra de teatro…), resulta fallido, debido a la falta de interés del protagonista por investigar. Incluso demora la búsqueda del desaparecido Jenkins, más preocupado por congelarse durante sus caminatas por la nieve (el título original de la obra es «Snow») o por charlar con los lugareños. Entre estos, Jeremiah Reck, dueño de la Gavilla y la Cebada, mezcla de bar, casa de huéspedes etc y el sasrgento Dan Radford quizá sean los más interesantes, aunque de distinta relevancia para la investigación.

Las digresiones son abundantes, las escenas de sexo (Lettie y Fonsey, Strafford y Peggy) ocupan mucho espacio y son irrelevantes, los personajes carecen de características que despierten empatía, simpatía o interés, en especial el anodino Strafford, cuyas principales características, ya mencionadas, serían aclarar cómo se escribe y pronuncia su nombre, sufrir porque es abstemio y se ve «obligado» a beber, ser protestante en un lugar de mayoría católica e interesarse por casi cada mujer que conoce.

A la sensación de que la narración avanza sin rumbo se suma la inclusión de un capítulo situado en 1947, diez años antes de la acción principal, una especie de confesión o testimonio protagonizado por el sacerdote (a modo de pegote, desconocido por los personajes), utilizado para revelar algo que se intuye desde el principio por cierto detalle en el cadáver, jugando a no dar nombres y sí un apodo, Ginger, que parece identificar a alguien.

Tras un final casi repentino, en el que Strafford decide sin pruebas ni explicaciones, quién ha hecho qué y por qué, una suerte de epílogo, situado en 1967, reúne al policía con uno de los personajes en una conversación con «sorpresa» en la que los reproches de este parecen contradecir su decisión, sabiendo lo sucedido, de no actuar en el momento.

En resumen, «Pecado» es una novela correctamente escrita, lastrada por las continuas digresiones, una investigación que no llega a ser tal, y una conclusión poco satisfactoria en la que el principal aliciente puede ser la confirmación de lo que se intuye casi desde el comienzo.


Nota: Esta novela ganó el XI Premio RBA de Novela Policiaca.


***T***

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martes, 12 de septiembre de 2017

Le crime du comte Neville, de Amélie Nothomb

Le crimen du comte Neville
Amélie Nothomb
148 páginas
Albin Michel


Argumento:

Una adivina encuentra a la hija perdida del conde Neville en el bosque y se la devuelve, pero antes le hace un siniestro vaticinio: durante una fiesta en su castillo matará a un invitado.

Comentario:

Las novelas de Amélie Nothomb de los últimos tiempos pertenecen a dos grupos: el de aquellas de irritan de lo malas que son y el de aquellas que no parecían tan  mal pero llega el final y la fastidian. Esta pertenece al segundo grupo.

La premisa, aunque un tanto extraña y surrealista (pero dentro de lo que suele ofrecer la autora, o incluso  más moderado de lo habitual), prometía una historia intrigante y con fondo. Sin embargo, y aunque ha habido partes más interesantes, encuentro que, definitivamente, ya no es la Nothomb de hace unos años, y no sabe explotar estas historias y sacarles punta.

Siendo una novela brevísima, siento que sobran páginas, y que la cosa se estira hasta la longitud de novela cuando quizás no hubiera dado para más que para un relato. Y eso se nota sobre todo en la inclusión de personajes que no tienen realmente ninguna participación activa en la trama, como dos de los hijos del conde protagonista, que, en resumen, se dedican a bailar en las fiestas de sociedad y a mostrar cuán unidos están y cuán sofisticados son. Por otro lado, la adivina del inicio solo sirve para introducir la profecía. Pensé que tendría más importancia, pero no.

Se supone que esta historia critica la forma de vida, un tanto obsoleta, de las clases altas belgas (a las cuales pertenece la autora, por supuesto), centradas en organizar fiestas en sus bonitos castillos, en la vida social aun a costa de las finanzas propias (declive económico de la clase, que sigue aparentando), y una particular forma de educación y modo de pensar ("ser noble no significa tener más derechos que los otros, sino  más obligaciones"), pero la crítica me ha parecido tenue, nada original y no suficientemente interesante para sustentar una novela. Falta el toque incisivo y brutal de otros tiempos de la autora, está claro. De todas formas, la parte media de la novela se mantiene bien con las elucubraciones del conde y sus reflexiones sobre el asesinato, su familia noble y las referencias a cierta obra de Oscar Wilde.

También están entre lo destacable las charlas entre el conde y su hija nihilista y depresiva, que, por algún motivo extraño, quiere ser la víctima (o no) de ese crimen que da título al libro. Pero, al final, los preparativos para el asesinato de la víctima elegida se quedan en agua de borrajas, como  ya habíamos intuido que pasaría; todo se resuelve de una forma rápida y estúpida, con  un accidente muy deus ex machina que arregla todos los problemas del conde, y ya está. 

En resumen, un libro ligero, con premisa más o menos interesante, desarrollo correcto dentro de su surrealismo, con alguna charla destacable entre el protagonista y su hija, pero con un desenlace, a mi modo de ver, patético, resuelto en una página o menos, que le da un aire casi de cuento de hadas por el happy end. No sé, tal vez fuera la intención de la autora lograr este efecto de ligereza, pero al final leer este libro resulta una experiencia inane. 

Nota: el título lo he puesto en francés porque lo he leído en esta lengua y edición. Anagrama lo ha publicado en español pero cuesta el doble que esta edición de bolsillo francesa...


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