lunes, 12 de junio de 2017

Escrito en el agua, de Paula Hawkins

T.O.: Into the Water, 2017
Editorial: Planeta
Traducción: Aleix Montoto
560 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Jules Abbott regresa al pueblo de su infancia tras el aparente suicidio de su hermana Nel, en el agua, como varias mujeres antes que ella.

Comentario:

«Escrito en el agua» está narrada desde el punto de vista de varios personajes, desde la protagonista, Jules, su sobrina Lena, un par de policías (la recién llegada Erin Morgan, y el del pueblo, Townsend), Louise, madre de una joven supuesta suicida y su profesor, Mark, la médium Nickie y algunos más, lo que se utiliza para mostrar lo que sabe (o cree) cada uno, sus traumas, miedos, sugerencias de secretos etc, lo que les convierte en sospechosos al tiempo que hace avanzar la historia.

Si bien la idea funciona durante parte de la novela, pronto se perciben curiosos cambios en los tiempos verbales, estilos muy similares que podrían ocasionar dudas acerca de quién «habla» si no fuera porque la autora anuncia quien lo hace al principio de cada capítulo. Destaca, sin embargo, el relato de Jules, dirigido siempre a su difunta hermana, en el que conviven el rencor por algo sucedido en el pasado, los recuerdos de adolescencia, las dudas, miedos, el amor hacia Nel.

Aunque se apunta la posibilidad de algo en cierto modo «sobrenatural» (el relato de la médium, con sus excéntricos comentarios, y la inclusión de otras mujeres fallecidas en el agua, en la misma Poza de las Ahogadas, a lo largo de los siglos), no es difícil deducir que el misterio se centra en las tres más recientes: Lauren, Katie y Nel, quien, además, estaba escribiendo un libro acerca de estos sucesos antes de ahogarse.

La resolución, si bien algo previsible, diversifica lo suficiente para que sea difícil deducir todo lo sucedido, quién ha hecho qué, y porqué. La narración de los distintos personajes, lo que cuentan o lo que ocultan, lo que se percibe que subyace tras sus pensamientos y reflexiones, permite especular mientras se avanza en una novela de interés desigual, en la que por momentos pesa la cantidad de personajes con voz propia y a ratos puede hacerse demasiado larga para lo que cuenta.

En resumen, «Escrito en el agua» es una novela correcta (necesitada de revisión formal), que permite empatizar con algunos de sus personajes (Jules, Lena…), de lectura sencilla y ágil, con un misterio resuelto con eficacia y pocas sorpresas. Tan entretenida mientras se lee como olvidable en cuanto se acaba la lectura.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)


lunes, 5 de junio de 2017

Tierra de Campos, de David Trueba

Tierra de Campos
David Trueba
Editorial Anagrama
408 páginas
 

Argumento:


Daniel Mosca, un famoso cantante, lleva el cuerpo de su padre a enterrar a su pueblo de origen. Al hilo de este viaje, rememora diversos hechos de su vida.

Comentario:

Esta extensa novela me ha recordado bastante a la autoficción de Karl Ove Knausgård (Mi Lucha), con la diferencia de que esta se supone biografía inventada, mientras que lo de Knausgard está basado en su vida real. Como en el primer tomo de la obra del noruego, David Trueba plantea la muerte del padre como motivo para el recuerdo de la infancia, aunque sin hacer reflexiones tan profundas como las del otro autor citado. En realidad, la muerte y posterior traslado del cadáver a su pueblo para ser enterrado ejerce una función doble. Por un lado es simbolismo del regreso a la infancia del protagonista; por otro, nos introduce la relación de los dos personajes, y de Daniel, el hijo, con sus propios hijos. 

Sin embargo, se aprecia que la paternidad, que podría haber sido el elemento principal de la historia, es una mera anécdota, o eso me ha parecido, ya que el autor se detiene mucho más en la narración autobiográfica, centrada sobre todo en dos puntos: su carrera artístico-musical y la lista de sus amoríos.

Como muchas obras de autores de esta generación, el autor usa y abusa de la nostalgia, con constantes referencias a personajes, hechos y situaciones de los años setenta, ochenta y noventa: cantantes, canciones, películas, series tv, hechos históricos... hasta casi convertir la novela en un remedo de la serie de TVE "Cuéntame". Entiendo que a mucha gente le gusta el revival nostálgico, pero a mí, personalmente, me da grima la obsesión por épocas pasadas. Eso sí, se narra bien el brutal constraste cultural entre el mundo "antiguo" del padre difunto (el mundo del campo) y el actual de los hijos, con las nuevas tecnologías (el mundo de la ciudad), siendo el personaje de Daniel el punto de inflexión entre uno y otro. Nada, por otro lado, que no se haya contado mil veces.

En cierto modo, la prosa sencilla, lo prosaico de las anécdotas narradas y estas continuas referencias crean un vínculo empático con los lectores, muchos de los cuales pueden verse reconocidos en los gustos y viviencias del personaje principal y de los secundarios en la infancia y adolescencia. Sin embargo, a mí me ha resultado algo cansino el recurso a los nombres de famosos con los que se encuentra o trabaja el personaje (Serrat, entre ellos), que si bien da más "realismo" a la historia, también te hace elevar la ceja por lo facilón de la táctica para captar la atención.

Además, el autor no mide nada lo que cuenta, es decir, que lo cuenta todo, sin establecer jerarquías de nivel entre los diversos episodios de su vida. Así que nos hace un amplio recuento y listado de sus novias, de sus giras, de cualquier cosa... como si se tratara de una "autobiografía" real. 

Dado que se trata de un músico, se hace una buena ambientación en este mundillo. Abundan las referencias a las canciones escritas por el personaje, vinculadas muchas de ellas a eventos de su existencia, especialmente a sus amores y desamores. De hecho, la estructura de la novela también bebe del tema musical, ya que está dividida en dos partes, cara A y cara B, como las antiguas casetes de música.

La prosa, como dije antes, es bastante sencilla; hay alguna reflexión pero bastante convencional; y sobre todo, no hay diálogos, al ser una narración pura en primera persona.

Lo que menos me ha gustado es que la historia es sumamente predecible, en el sentido de tópica. El relato de cómo se hace famoso un músico contiene todos y cada uno de los clichés que uno espera de él. No, no falta nada: drogas, sexo, fiestas, giras por pueblos, músicos en el pilón, disolución del grupo, carrera en solitario... Eso sí, el protagonista es bastante políticamente correcto en muchos aspectos, incluso demasiado para ser un músico.

En resumen, una novela que apela a los sentimientos profundos de una generación y a sus recuerdos, más emocional que racional, simplemente correcta en cuanto a prosa, y algo blandita en cuanto a intenciones.


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lunes, 29 de mayo de 2017

El color del silencio, de Elia Barceló

Editorial: Roca, 2017
480 paginas
19.90 €
Ebook: 8.99 €

Argumento:

Helena Guerrero investiga la historia de su familia para intentar averiguar quién asesinó a su hermana Alicia cincuenta años atrás.

Comentario (con algún SPOILER):

«El color del dinero» tiene algunas de las características de las sagas familiares, desde la ambientación en lugares «exóticos» (Rabat, Australia) y fechas significativas (la Guerra Civil española) o los misterios sin resolver (el asesinato de Alicia no es el único) hasta el protagonismo de varias mujeres (Blanca en los años treinta, Alicia en 1969 y Helena en la actualidad), cuyas vivencias se alternan según conviene a la autora para relatar los que pretende.

Si bien es de suponer que los hechos reales estarán bien documentados, la ambientación destaca en la descripción de la casa familiar, La Mora, en Rabat, símbolo de una época que la protagonista recuerda feliz y triste a la vez.

En cuanto a los personajes, la mayoría están al servicio de la trama, algunos incluso sin un rol concreto más allá de destacar la poco agradable personalidad de Helena, una protagonista con quien resulta difícil empatizar aun comprendiendo que su forma de ser (seca, distante, a veces insensible) es, de alguna manera, producto de lo sucedido en 1969.

La redacción, distante, y una cuestionable elección de escenas, poco representativas y, a veces, superficiales (largas cartas cuya redacción poco natural se nota destinada a informar a quien lee), tampoco contribuyen a identificarse con Blanca o Alicia, cuyas personalidades y reacciones recuerdan a las habituales en este tipo de novelas, sin algo especial que las haga destacar.

El misterio sobre lo sucedido a Alicia, parte central de la historia (al que se suman uno relacionado con Gregorio Herrero y otro con Alicia, este último muy evidente y previsible tanto en su desarrollo como resolución para quien tenga costumbre de leer entre líneas), es lo que mantiene el interés en la lectura, aunque en muchas ocasiones se notan demasiado los pasajes en los que la autora cambia de tema o acude a justificaciones poco convincentes para posponer la revelación de datos de distinta importancia e interés.

Que algunos personajes tengan información que resolvería varios de los misterios y no lo digan hasta que se ha realizado la mayor parte de la investigación y conocido casi todos los secretos (la carta de Blanca que Amparo entrega a Helena durante una boda o la  que le da Jean Paul a Carlos, especialmente absurda) puede resultar frustrante y producir una sensación de «engaño».

En resumen,  «El color del silencio» es una novela correctamente escrita, que puede hacerse demasiado larga, debido a la inclusión de datos irrelevantes y escenas y conversaciones poco representativas, que aportan poco o nada a la trama principal. Además, el interés por la resolución de los varios misterios familiares es desigual y errático, y algunas cosas se intuyen demasiado pronto.


***T***


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lunes, 22 de mayo de 2017

Cáscara de Nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez
Nutshell
Ian McEwan
Traductor: Jaime Zulaika
224 páginas
Editorial Anagrama


Argumento:

Trudy y su cuñado Claude mantienen una relación adúltera. Ella ha dejado a su esposo, pero está embarazada de él. Los dos amantes planean eliminar al marido, pero el niño nonato lo sabe todo...

Comentario:

Lo primero que llama la atención nada más empezar a leer es que la historia está contada en primera persona por un feto, sí, un feto, el hijo de Trudy, la esposa adúltera, correlato de la Gertrudis del Hamlet de Shakespeare (como Claude lo es de Claudio). 

Este narrador inusual y no realista posee una finura de pensamiento y de lucidez similar a la de un adulto, y no precisamente uno cualquiera, sino uno bastante cultivado, pues realiza valoraciones y reflexiones existenciales y filosóficas junto con otras algo más mundanas. Naturalmente, el autor no nos quiere hacer pensar que eso es creíble. Se trata de una argucia retórica para contar desde otro punto de vista una historia que, dejando aparte este insólito detalle, resulta algo banal, o dicho de un modo menos peyorativo, muy sencilla en su exposición y trama, y algo trillada también.

El feto supone y se imagina cosas a partir de las experiencias sensoriales que puede disfrutar, a partir por ejemplo, del oído o el tacto. Nota las alteraciones de su madre, o sus cambios de posición, escucha las conversaciones, percibe cuando su madre y su tío hacen el amor... 

Si bien la idea tiene su punto de gracia, el relato, que pronto deviene en policial, con la intervención de una inspectora y su sargento, no me parece demasiado lucido. Es cierto que la prosa está muy bien articulada, llena de viveza y metáforas, y otros recursos estilísticos que la ponen en un nivel superior, al menos si lo comparo con cosas que he leído últimamente... Pero eso es todo (aunque yo diría, volviendo a la comparativa con el panorama literario actual, que ya es bastante). 

La  novela destaca más como obra existencial, y también como obra de humor, que como novela de crímenes. Quizás es lo que el autor quería contar, sin enrollarse más, porque es una historia bastante breve, lo cual hace que nunca llegue a cansar el recurso del narrador extraño. 

En el final, un desenlace esperado y lógico, que sin embargo, deja la historia un poco abierta y a la interpretación del lector. A mí me pareció algo rápido todo, y quizás, no a la altura del resto, como si me faltara algo para rematar en lo alto.

Con todo, una lectura interesante, con buena prosa, reflexiones sobre la vida, el amor, la muerte, y un cierto punto de originalidad (dentro de que está todo inventado, incluso en el terreno de los narradores insólitos).

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lunes, 15 de mayo de 2017

Llamadme Alejandra, de Espido Freire

Llamadme Alejandra (Premio Azorín 2017)
(Laura) Espido Freire
Editorial Planeta
368 páginas


Argumento:

La zarina Alejandra, mujer de Nicolás, zar de las Rusias derrocado por la Revolución, rememora su vida justo antes de que los bolcheviques vengan a buscarla. Su relato es un testimonio del lujo y boato de las clases aristocráticas de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Comentario:

No puede decirse que esta novela esté mal escrita en un sentido gramatical. Las frases son correctas, qué menos, pero falta, a mi modo de ver, lo que hace que un escrito se convierta en algo literario, un poco más de arte, de uso de recursos. Durante toda la narración se tiene la impresión de estar ante un documental o ensayo que trata de recrear la vida de este personaje, para mí nada interesante ni novelesco, de final trágico, redactado de forma limpia, pero demasiado simple y aséptica.

La novela está contada en primera persona por su protagonista, Alejandra, una aristócrata alemana que se convierte en la zarina de Rusia tras su matrimonio con Nicolás Romanov. La linealidad se rompe en varias ocasiones con la inclusión de cartas de diversos personajes, bastante anodinas y ligeras (lo que hace sospechar que sean reales) y que no aportan gran cosa a la narración (algunas las he saltado directamente al darme cuenta de que no tienen contenido de interés narrativo), y de informes y testimonios de los bolcheviques y otros testigos de los actos finales de la familia del zar. En esta parte hay algún breve "alarde" literario, como los comentarios que sobre uno de los informes hace otro personaje, pero en líneas generales no hace sino afianzar la apariencia de no ficción del libro y la sensación de distancia hacia un relato que a mi me ha dejado fría, pese a ciertas escenas dramáticas del final.

Y es que el relato que Alejandra hace a sus hijos a modo de flashback no está muy dramatizado que digamos. Hay pocas "escenas", casi todo es resumir su vida y hacer un monótono recuento de sus vivencias, centradas casi siempre en fiestas, ropas, joyas, su matrimonio, consejos de belleza de otras nobles, sus aristocráticos parientes, los hijos, con repetidas descripciones de sus partos. Cuando hace su aparición Rasputín pensamos que la cosa remontará un poco pero no, su paso es efímero y superficial.

El hecho de narrar en primera persona no ha contribuido, en mi caso, a que sienta empatía por un personaje al que veía muy alejado de mis intereses y gustos, una mujer de vida regalada que solo al final tuvo que sufrir pobreza y persecución, aunque sí vivió, al parecer, enferma.

Obviamente, este formato narrativo no favorece la contextualización social y política de la Rusia de su tiempo, de modo que los ecos de la Revolución se escuchan lejanos y no parecen preocupar a la zarina hasta casi cuando la tiene encima. Entiendo que esa mujer, de la clase privilegiada, fuera incapaz de comprender los movimientos sociales y campesinos, o los mirara con desdén, pero al expresar ciertas ideas, cuando antes ha hablado de temas frívolos como la moda, las joyas, las innumerables fiestas y demás,  encima te cae mal. Sinceramente, mientras leía pensaba qué pudo ver la autora en este personaje que sea de interés novelesco, ya que, por lo que se cuenta, era bastante anodino y tampoco hizo nada relevante, salvo ser madre (bueno, eso es relevante, pero con muchos matices desde el punto de vista histórico).

En resumen, una novela con aires de documental, sobre un personaje histórico menor, que no destacó en nada y que iba de fiesta en fiesta, navegaba en yate, educaba a sus hijos, amaba a su marido y poco más, contado sin gracia. Solo apto para muy fans de la Historia o de Espido Freire.



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