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lunes, 20 de noviembre de 2017

Nunca es tarde, de Jerónimo Tristante

Editorial: Algaida, 2017
416 páginas
20 €
Ebook: 7.99 €

Argumento:

Isabel Amat descubre, por casualidad, que unos crímenes cometidos cuarenta años atrás tienen muchas similitudes con otros que se están cometiendo en la actualidad en su pueblo, lo que la impulsa a investigar lo sucedido.

Comentario:

La novela no empieza del todo mal: un pueblecito del pirineo aragonés, una aparición en Halloween con tintes sobrenaturales, misterio que se remite a cuarenta y un años atrás, una protagonista, Isabel, en crisis (matrimonial, maternal, personal), que se pone a investigar por su cuenta lo que en un principio parecen exageraciones y coincidencias… Cierto que no es original, aunque se diría una premisa capaz de dar lugar a una historia entretenida y con capacidad de enganchar.

Desafortunadamente, no tardan mucho en aparecer lo que ya son constantes en la obra del autor: incontables repeticiones de información (casi cada capítulo relata la situación personal de Isabel, los motivos de la visita a la hemeroteca, las similitudes entre lo sucedido en el pasado y en la actualidad, que nadie le comentara los crímenes antiguos, clasificación de asesinos en serie, visión remota, imitador, y un largo etcétera), extraños saltos temporales por los cuales es difícil saber cuánto tiempo ha pasado entre cada escena, algunos creando situaciones extrañas e ilógicas, o cambios de tiempo verbal en una misma frase (se supone que la narración es en tercera persona y presente) que dan lugar a equívocos y obligan a releer varias veces algunos pasajes. También hay unas cuantas erratas, frases hechas y dos o tres conatos de cambiar el punto de vista, situado en casi todo momento en la protagonista.

Si bien se podría achacar a inseguridad del autor sobre cómo contar lo que quiere relatar, lo que realmente parece es que se ha publicado un borrador sin revisar como si fuera una novela. La repetición de hechos, detalles e información sugieren que no se ha releído la obra (o no con la debida atención) para decidir dónde incluir cada cosa o cómo hacerlo. Es habitual en las historias de misterio recapitular de vez en cuando la información proporcionada para recordarla a quien haga varios parones de lectura y pueda olvidar detalles de distinta importancia, aunque eso no justifica hacerlo tan a menudo, menos con tan poca gracia y carencia de recursos, sin un mínimo disimulo.

El punto de partida que impulsa a Isabel a investigar (la búsqueda en la hemeroteca del pueblo de noticias sobre la llegada de su familia a El Valle) no es muy creíble, como tampoco lo es el nulo caso que le hace la policía cuando les cuenta sus sospechas, pero a favor de la protagonista (41 años, aburrida, con un marido infiel e hijos que se han ido de casa) cuenta su capacidad para actuar por sí misma, incapaz de rendirse o renunciar a la misión que se ha impuesto, no es un personaje pasivo, aunque a veces haga cosas de forma precipitada o con poca lógica.

El otro protagonista, Enar Olson, profesor de ciencias, noruego, que escribe novelas policíacas traducidas a varios idiomas, traumatizado por un caso que no consiguió resolver, está dotado de varias similitudes con el autor (profesor, novelas adaptadas a serie de TV, pasión por Sherlock Holmes…) que le hacen parecer un alter ego idealizado de este (incluso menciona, de pasada, haber leído, y disfrutado, las historias protagonizadas por Víctor Ros). También practica la visión remota, toque fantástico en una obra en principio realista, cuyo uso oscila entre lo absurdo, lo innecesario (quizá sirve para «resolver» alguna situación sin tomarse muchas molestias)  y lo increíble (no como algo positivo).

Entre los secundarios resaltan algunos de los personajes entrevistados por Isabel y Enar, vecinos, testigos y familiares de las niñas desaparecidas (Brígida Guardiola, Finita Benet, Guillermo Pau, Mohamed, Fedra Hernández), Bernardo (marido de Isabel), Adrián (un amigo), el policía Darío Garrido, o el alcalde Fabregat, algunos mejor dibujados que otros, que cumplen su cometido de hacer avanzar la historia, ser sospechosos…

Curiosamente, por debajo de la multitud de errores formales, se percibe una estructura típica y tópica que sigue, como si se hubiera utilizado una plantilla, los pasos de una novela del género.  Hay dos protagonistas hasta cierto punto poco convencionales, algo de romance, crímenes en el pasado y la actualidad que se saben relacionados, testigos, sospechosos, conversaciones que descartan o ponen en primer plano a uno u otro personaje, pistas que permiten la resolución del caso antes que los protagonistas, confesión y conclusiones.

En resumen, de haber estado bien redactada (revisada) «Nunca es tarde» hubiera podido ser una novela tan sencilla y poco original como entretenida, y a ratos, a pesar de todo, lo es.


Nota: Nunca es tarde es la obra ganadora del XLIX Premio de Novela Ateneo de Sevilla 2017 


**T***



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jueves, 16 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Editorial: Planeta, 2017
320 páginas
20.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Tras un breve encuentro con un hombre que se identifica como Paul Dingle, Flora Gascón, insatisfecha con su vida, viaja a Tánger en su busca, guiada por una novela en la que él aparece como protagonista.

Comentario:

«Niebla en Tánger» es una de esas novelas que intentan aunar varios géneros (misterio, romance, metaliteratura, viaje iniciático y hasta un intento de fantástico) con resultados más o menos satisfactorios.

Una de las primeras cosas que se notan es que se trata de una obra bien redactada, con imágenes personales (nada de «Ojos como platos» y coletillas/frases hechas similares), creativas, en ocasiones poéticas y una estructura que, alternando puntos de vista (Flora en tercera persona y presente, la novela que lee, «Niebla en Tánger» en primera persona y pasado), avanza con seguridad hasta su conclusión.

Quizá se podría objetar que los capítulos de la novela que lee la protagonista (cinco, y un epílogo) están algo abarrotados, con mucha información en poco espacio, partiendo de una narración despaciosa y detallista que se precipita según llega la necesidad de concluir la historia, algo que hubiera quedado más disimulado de haber puesto estos pasajes a modo de fragmentos escogidos en lugar de simular la obra completa.

Entre los personajes destacan ambas narradoras, en especial Flora, quien, buscando a Paul Dingle (el actual, el del pasado, ambos, ¿el mismo?), se busca a sí misma, sumida en una situación insatisfactoria (un matrimonio en busca de descendencia, un trabajo anodino, una madre a quien teme decepcionar) en la que su amante de una noche es una excusa para el cambio.

Marina Ivannova, alter ego de su autora, Bella Nur, contribuye tanto a la trama de crimen y misterio como a la metaliteraria, jugando a la autobiografía, a las identidades (también Flora Gascón utiliza el apellido de su abuela, Linardi, y simula tener un blog literario), a la sutil línea que hay entre la realidad y  la ficción, con repetidas referencias a la obra de Oscar Wilde («El retrato de Dorian Grey», «La decadencia de la mentir») a modo de apoyo a su opinión:

«—Usted conoce a Paul.
Los ojos de Bella Nur se iluminan. 
—Le conocí igual que tú —dice. 
 ¿Bella Nur también fue amante de Paul?, se pregunta Flora. 
—¿Cuándo sucedió?
—Hace muchos años, ya soy una anciana. Además, yo conozco muy bien a mis personajes. 
—Paul también es un hombre de carne y hueso.
—Y un personaje de mi novela. Oscar Wilde tiene un maravilloso libro que se titula La decadencia de la mentira.  ¿Lo conoces?
—He oído hablar de él, pero no lo he leído.
—Bien, pues Wilde afirma, y yo estoy de acuerdo, que el arte, la escritura en este caso, no debe imitar a la vida, sino la vida al arte la mayoría de las veces. Wilde decía que en su época se escribía mal porque los escritores mentían muy poco. La mentira en el arte había caído en el oprobio. Escritores como Zola se aferraban demasiado a la realidad, hacían realismo sin imaginación y no realidad imaginativa. Sin embargo, los personajes de Balzac poseían el vivo colorido de los sueños. El arte, si es verdadero, toma la vida como materia bruta, la recrea, la inventa, la imagina, la sueña, dice Wilde. El artista ha de crear la vida, no copiarla.
—¿Mintió usted entonces en Niebla en Tánger?
—No entiendes nada, querida Flora, yo no mentí, creé vida. Espero que puedas comprenderlo.»

Otros personajes (el marido y la madre quedan pronto desdibujados, una molestia, algo que rechazar, de lo que huir), son Deidé Spinelli, la psicoanalista, por Skipe, de la protagonista, excéntrica, divertida, consejera. Y Armand Cohen, quien acompaña a Flora en su recorrido por Tánger (otro personaje destacado), por el presente y por el pasado, colaborador en la «investigación» que lleva a cabo.

La trama de misterio está bien llevada, aunque la conclusión sea un tanto previsible (en el sentido de lógica, no como algo negativo), si bien puede extrañar que a Flora no se le ocurra hasta bien avanzada la obra la explicación de algo que, por momentos, adquiere tintes fantásticos.

En resumen, «Niebla en Tánger» es una novela bien escrita, que mantiene el interés, y logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y su resolución manteniéndose dentro de la lógica y el realismo, sin caer en sorpresas o giros espectaculares que le hubieran restado credibilidad.


Nota: Niebla en Tánger es la novela Finalista del Premio Planeta 2017.


***T***


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martes, 3 de octubre de 2017

El final del hombre, de Antonio Mercero

Editorial: Alfaguara, 2017
416 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Recién obtenido el DNI que reconoce su identidad de género, y a punto de contárselo a quienes la rodean, la policía Sofía Luna recibe el encargo de investigar el asesinato de Jon Senovilla, hijo de un famoso autor de novela histórica.

Comentario:

En una novela de misterio hay varios factores importantes, entre ellos que el misterio sea interesante y esté bien desarrollado, algo que se cumple en «El final del hombre». El autor consigue crear varias tramas y hacer que fluyan con eficacia durante una investigación que descarta sospechosos o los retoma según se les interroga y se comprueba lo que cada cual pudo hacer, o no.

Se logra también mantener el verdadero motivo y culpable en segundo plano durante la mayor parte de la novela, permitiendo múltiples especulaciones y posibilidades, sin llegar a engañar. Se dan pistas, a veces equívocas pero coherentes con la identidad del personaje que comete el crimen. Quizá podría cuestionarse cómo decide la protagonista quién ha sido, cómo y por qué, algo que tal vez no podría probar más allá de su opinión, aunque después de aporten pruebas más tangibles.

Los personajes son interesantes, distinguibles por varias características, desde tics a problemas personales, desde el grupo de policías que investiga el asesinato a los sospechosos de haberlo cometido. Quizá hay demasiados puntos de vista (además de Luna intervienen también policías y sospechosos), lo que puede dispersar el interés, dando rango de protagonismo similar tanto a personajes que podrían calificarse de secundarios  (el capítulo dedicado a Crury) como a quienes realmente llevan el peso de la historia.

Curiosamente es la protagonista, Sofía Luna, quien puede decepcionar, al centrar su retrato en cómo aceptan, o no, quienes la rodean (familia, amistades, trabajo) su reasignación de sexo, un personaje poco habitual, tratada de forma un tanto tópica y previsible, aunque quizá realista, y evitando dotarla de otros matices. Así mismo llama la atención que tanto el narrador (autor) como la propia Sofía, se refieran a ella en masculino varias veces o que, tras reivindicar que al vestirse de mujer no va disfrazada ella misma hable de haber ido disfrazada siendo niña:

Capítulo 6
—¿Eso qué es? ¿Una enfermedad que te lleva a disfrazarte de mujer? —No es un disfraz. Es la ropa que voy a vestir. Soy una mujer.   Capítulo 8
—¿Ese es tu disfraz? ¿Es así como vas a venir a trabajar? —¿Te gusta?Arnedo la miró con más pena que enfado. 
—Es un ejemplo de indisciplina. Yo te dije que no vinieras disfrazado. Has desobedecido la orden de un superior. —Al contrario, la he obedecido. Me dijiste que no viniera disfrazada y es lo que he hecho. En mi caso, venir vestida de hombre sería venir disfrazada.   Capítulo 17
 Pero Sofía evocó con tristeza la tarde en que su padre le pilló disfrazado de mujer y le arrancó a tirones el vestido, mientras bramaba entre espumarajos de rabia que en su casa las normas de decoro se respetaban.

La novela aborda varios temas de interés además de cómo reciben su familia y colegas el cambio de Sofía, entre ellos los malos tratos dentro del hogar, abuso de poder, culpa y remordimiento, enfermedad etc… entre las cosas que ocultan los personajes y les convierten en sospechosos. 

En resumen, «El final del hombre» es una novela bien redactada, con algo de texto sobrante, un misterio complejo bien solucionado, personajes interesantes y muy entretenida, que mantiene el interés por saber quién asesinó a Jon, y por lo que será del resto de  los protagonistas, hasta el final.


***T***

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lunes, 25 de septiembre de 2017

La Dama del Pozo, de Daniel Sánchez Pardos

La Dama del Pozo
Daniel Sánchez Pardos
Editorial Minotauro
448 páginas


Argumento:

En la Barcelona de mediados del siglo XIX, aparece en un convento el cadáver supuestamente incorrupto de una joven romana. Un inspector de policía que no cree en milagros y un anatomista de mente turbulenta investigan el extraño caso. Pero solo será el inicio de una cadena de crímenes.


Comentario:

No sé si porque la novela está localizada en Barcelona o por el ambiente un tanto gótico, con nieblas, callejas oscuras, personajes siniestros, constructores de autómatas... el caso es que me ha recordado a Zafón sin las "zafonadas", es decir, en un estilo más plano y sin metáforas exageradas y pintorescas. Esto de la Barcelona Gótica, por cierto, va camino de convertirse en un tópico.

La obra está correcta y pulcramente escrita, con una estructura de manual y una ambientación bastante decente (salvo algún pequeño errorcillo o cosa que chirría, pero muy pequeño o incluso cuestionable que sea error). Quizás lo que menos me ha encajado con la época es la forma en que la criada de Palafox, el anatomista, trata a su señor, llamándolo "jefe" y con una forma de hablar, y sobre todo de actuar, quizás demasiado moderna. 

Los personajes están caracterizados lo justo, pero de modo suficiente en una novela de estas características. Al menos son distinguibles unos de otros, aunque sea por un rasgo o dos. Así Palafox, el anatomista (y protagonista más destacado), es un hombre atormentado por algo que le ocurrió en el pasado y que destruyó su carrera, y que se dedica a reparar autómatas en sus ratos libres (esto no viene mucho a cuento en la trama, que yo recuerde, pero bueno); el policía Reigosa... no tiene mucho que contar; la escritora Teresa, como interés romántico y "ayudante"; la criada de trece años, Amelia, nacida en el arroyo y que usa sus contactos del lumpen para la investigación...

Cuando empecé a leer la novela, y viendo que estaba publicada por la Editorial Minotauro, pensé que tendría algún toque fantástico, pero al terminarla me ha parecido que este es mínimo o no existe (las alucinaciones del protagonista, ¿son visiones, son viajes al pasado, son delirios?). Así que, en realidad, se trata de una típica historia de misterio o incluso policial, con toques de novela gótica con todos sus tópicos (no faltan ni los científicos locos), ambientada en la Barcelona de mediados del XIX. Como tal, la estructura se acomoda a este género, con una (larga) presentación de las circunstancias extrañas en que aparece el primer cadáver, una investigación (breve), más cadáveres que elevan la complicación, sospechosos falsos, y una revelación final con los habituales giros sorprendentes, y explicación de lo que ha ocurrido (larga y confusa, al menos para mí). 

Aunque la lectura es fácil y la escritura fluida, ha habido varias cosas en esta historia que no me han convencido del todo. En primer lugar, hay demasiados "detectives" investigando. En realidad, el elenco de personajes se divide en dos bandos, los que investigan (los protagonistas o sus amigos) y los "asesinos" (los demás, incluyendo asesino propiamente dicho, más colaboradores o inductores, e incluso, un asesino extra al final...). A mí esto me ha parecido excesivo, así como también lo rocambolesco y retorcido del "plan del malo", que requiere casi de todo un capítulo final para ser explicado (y he de decir que, aun así, hay cosas que no he entendido). Este es el tipo de novela policial del que piensas: bien, parece que todo encaja, que el autor lo ha pensado, que los elementos citados en la obra terminan relacionándose (el derribo de las murallas, los conflictos laborales), etc, pero... ¡no hay quien se lo crea, es demasiado rebuscado! 

He de reconocer que me tuvo intrigada básicamente por ver cómo resolvía lo de los cadáveres "en circunstancias extravagantes", pero no me ha resultado del todo satisfactorio el final, aunque tampoco es que sea malo; más bien prolijo y demasiado orientado a hacer que la trama parezca compleja en lugar de buscar un desenlace natural y dentro de la lógica.

En resumen, una novela entretenida, de género policial y misterioso, bastante rocambolesca, que tarda un poquito en arrancar, y que transcurre por las calles "góticas" y decimonónicas de una Barcelona a punto de iniciar el camino de liberación de las supersticiones antiguas.


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jueves, 21 de septiembre de 2017

Pecado, de Benjamin Black

T.O.: Snow, 2017
Editorial: RBA
Traducción: Miguel Temprano García
304 páginas
19 €

Argumento:

Cuando el sacerdote católico Tom Lawless aparece asesinado en la biblioteca de Ballyglass House envían al inspector Strafford para investigar lo sucedido.


Comentario:


«Pecado» empieza como tantas novelas de misterio; un asesinato, una casa llena de personajes sospechosos y un policía que llega a investigar lo sucedido. Se hacen referencias a la obra de Agatha Christie, a su Poirot, a los crímenes en mansiones (el cadáver es encontrado en la biblioteca), incluso se menciona al Lord Peter Wimsey de Dorothy L. Sayers, en lo que parece sugerir un intento de homenajear este tipo de historias, aunque pronto se descubre que no es así.

Ambientada en el mismo «universo» (la Irlanda de mediados del XX) que anteriores novelas del autor, protagonizadas por el forense Quirke, a quien se hace (innecesaria) referencia de pasada, «Pecado» abandona pronto las convenciones del género (conocer e interrogar a los personajes sospechosos) para centrarse en los paseos de St John (se pronuncia «Sinyún») Strafford (no Stafford: «Strafford con erre, por cierto») por la zona, la atracción que siente por la mayoría de las mujeres que conoce (la segunda señora Osborne, su hijastra Lettie, la camarera Peggy) y sus reflexiones sobre diversos temas (frío, crítica convencional a la Iglesia Católica, sus encubrimientos y ocultaciones).

Si bien el autor intenta crear cierto clima de misterio e intriga (Strafford se siente observado, desaparece su ayudante, el oficial Jenkins, se insinúa que la primera señora Osborne pudiera haber sido asesinada, tiene la impresión de que la familia interpreta una obra de teatro…), resulta fallido, debido a la falta de interés del protagonista por investigar. Incluso demora la búsqueda del desaparecido Jenkins, más preocupado por congelarse durante sus caminatas por la nieve (el título original de la obra es «Snow») o por charlar con los lugareños. Entre estos, Jeremiah Reck, dueño de la Gavilla y la Cebada, mezcla de bar, casa de huéspedes etc y el sasrgento Dan Radford quizá sean los más interesantes, aunque de distinta relevancia para la investigación.

Las digresiones son abundantes, las escenas de sexo (Lettie y Fonsey, Strafford y Peggy) ocupan mucho espacio y son irrelevantes, los personajes carecen de características que despierten empatía, simpatía o interés, en especial el anodino Strafford, cuyas principales características, ya mencionadas, serían aclarar cómo se escribe y pronuncia su nombre, sufrir porque es abstemio y se ve «obligado» a beber, ser protestante en un lugar de mayoría católica e interesarse por casi cada mujer que conoce.

A la sensación de que la narración avanza sin rumbo se suma la inclusión de un capítulo situado en 1947, diez años antes de la acción principal, una especie de confesión o testimonio protagonizado por el sacerdote (a modo de pegote, desconocido por los personajes), utilizado para revelar algo que se intuye desde el principio por cierto detalle en el cadáver, jugando a no dar nombres y sí un apodo, Ginger, que parece identificar a alguien.

Tras un final casi repentino, en el que Strafford decide sin pruebas ni explicaciones, quién ha hecho qué y por qué, una suerte de epílogo, situado en 1967, reúne al policía con uno de los personajes en una conversación con «sorpresa» en la que los reproches de este parecen contradecir su decisión, sabiendo lo sucedido, de no actuar en el momento.

En resumen, «Pecado» es una novela correctamente escrita, lastrada por las continuas digresiones, una investigación que no llega a ser tal, y una conclusión poco satisfactoria en la que el principal aliciente puede ser la confirmación de lo que se intuye casi desde el comienzo.


Nota: Esta novela ganó el XI Premio RBA de Novela Policiaca.


***T***

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jueves, 10 de agosto de 2017

Ángeles en llamas, de Tawni O’Dell

T.O.: Angels Burning, 2016
Editorial: Siruela, 2017
Colección: Nuevos Tiempos 380
Traducción:  Virginia Maza Castán
272 páginas
21.95 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

La comisaria Dove Carnahan intenta resolver el asesinato de Camio Truly al mismo tiempo que se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Comentario:

Ángeles en llamas es una de esas novelas con varios niveles de  lectura, compartiendo la investigación de un asesinato con el retrato de una comunidad minera en Pensilvania y las difíciles relaciones entre familiares.

La redacción en primera persona, protagonizada por Dove Carnahan, una policía de cincuenta años con un pasado dramático, contribuye a dotar la novela de cierta complejidad psicológica y emocional, permitiendo que la protagonista empatice con la víctima, Camio.

Según avanza la investigación del asesinato de la actualidad, Dove recuerda, de forma convenientemente vaga y evasiva, ambigua, lo que sucedió en su propia familia: el asesinato de su madre cuando ella era adolescente. Además, tiene que lidiar con la liberación de Lucky, el hombre que ha pasado décadas en la cárcel y asegura ser inocente (subtrama innecesaria más allá de la distracción e intentar crear expectativa), la complicidad con su hermana Neely, el fugaz regreso de su hermano Champ, la relación con el cabo Nolan Greely, policía encargado del caso etc…

La otra familia es la de Camio Truly, personajes disfuncionales entre los que destacan Miranda, Shawna y Jessyca, tres generaciones de mujeres que intentan sobrevivir a las circunstancias que les ha tocado vivir, y que comparten con Dove algunas de las escenas más intensas de la novela, ya sea en conversaciones o interrogatorios que mezclan la dureza de ciertas situaciones y comportamientos con la emotividad de otros pasajes.

La evolución de Dove al relacionarse con el resto de los personajes, mientras intenta resolver el caso actual y revela lo ocurrido en el pasado es, quizá, lo más interesante de una historia en la que lo ocurrido con su madre, Cissy, es tan previsible que se intuye casi desde el primer momento, y la resolución del asesinato de Camio resulta un tanto abrupta y repentina, no demasiado sorpresiva dado el escaso plantel de sospechosos.

En resumen, Ángeles en llamas es una novela bien escrita, con leves toques de humor, una protagonista poco convencional, que se fija más en las relaciones entre los personajes, en especial las familias disfuncionales, constante en la obra de la autora, que en la resolución del crimen. De lectura fácil, fluida, tiene leves altibajos sin dejar de interesar.


***T***

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martes, 25 de julio de 2017

Lo que habita dentro, de Malenka Ramos

Editorial: Ediciones B, 2017
550 páginas
19.50 €
Ebook: 7.99€

Argumento:

Un grupo de personas regresa al pueblo donde casi tres décadas atrás vivieron experiencias aterradoras que cambiaron sus vidas.

Comentario:

Quien haya leído It, de Stephen King, observará que las similitudes entre Lo que habita dentro y esta novela son abundantes (grupo de personajes que se enfrentan, en la infancia y de adultos, a un villano sobrenatural que habita en las profundidades bajo la ciudad y provoca miedos en sus víctima, malvado disfrazado: el payaso Pennywise y el conejo Bunny, ambos con frases repetitivas, ciclos de actuación etc…). Según avanza la historia se perciben parecidos con otras obras, series y/o películas del género, lo que da la sensación de que la autora no tiene algo nuevo que aportar.


El desarrollo resulta a veces errático, con repetición de sucesos (una vez en resumen, otra desarrollado), exceso escenas dramáticas protagonizadas tanto por los protagonistas como por algún personaje secundario (pueden llegar a ser excesivas, ya que a partir de cierto punto no aportan información, y sí dan la impresión de recrearse en el horror), entre los que sobran los pasajes entre Lisa y el doctor Del Río, mero recurso para informar de lo que sucedió en el pasado de forma demasiado obvia y explicativa.


Todo esto ocasiona altibajos de ritmo, con escenas demasiado largas que parecen ralentizar el avance y otras que mantienen el interés y las ganas de seguir leyendo y saber qué va a pasar a continuación (y qué sucedió en el pasado), en un equilibrio precario que mejora en la última parte.


La recreación de la época (1987), con alusiones a series etc, puede gustar a quien la haya vivido, ayudando a la identificación con  los cinco personajes protagonistas, cuyas personalidades sin bien no muy profundas, están lo bastante diferenciadas para distinguirlos y empatizar con ellos en ocasiones concretas.


Llama la atención la inclusión de nombres extranjeros entre los españoles, algo que se intenta justificar en ocasiones, aunque no logra evitar del todo que chirríe, quizá porque hay demasiados, cuando quizá cabría esperar, al transcurrir la acción en Galicia, que se utilizaran nombres de la zona que ayudaran a enfatizar la ambientación.

La redacción es correcta, incluso por encima de la media, excepto varias palabras que no significan lo que la autora cree. La estructura funciona la mayor parte de las veces (excepto en las mencionadas repeticiones de situaciones similares) y se consigue crear expectativa e interés al dosificar la información saltado de una época a otra. Además hay unas cuantas escenas bien desarrolladas, impactantes, tanto entre las de terror como entre las emotivas.


En resumen, Lo que habita dentro es de esas novelas que se podrían calificar de adictivas, que mantiene  casi todo el tiempo el interés por lo que ha pasado, va a pasar y cómo se va a explicar (no todo queda justificado), bien escrita y desarrollada,  con un final (esa carta) que la dota de cierta profundidad e invita a la reflexión además de dejar abierta la posibilidad de una continuación…


***T***

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lunes, 12 de junio de 2017

Escrito en el agua, de Paula Hawkins

T.O.: Into the Water, 2017
Editorial: Planeta
Traducción: Aleix Montoto
560 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Jules Abbott regresa al pueblo de su infancia tras el aparente suicidio de su hermana Nel, en el agua, como varias mujeres antes que ella.

Comentario:

«Escrito en el agua» está narrada desde el punto de vista de varios personajes, desde la protagonista, Jules, su sobrina Lena, un par de policías (la recién llegada Erin Morgan, y el del pueblo, Townsend), Louise, madre de una joven supuesta suicida y su profesor, Mark, la médium Nickie y algunos más, lo que se utiliza para mostrar lo que sabe (o cree) cada uno, sus traumas, miedos, sugerencias de secretos etc, lo que les convierte en sospechosos al tiempo que hace avanzar la historia.

Si bien la idea funciona durante parte de la novela, pronto se perciben curiosos cambios en los tiempos verbales, estilos muy similares que podrían ocasionar dudas acerca de quién «habla» si no fuera porque la autora anuncia quien lo hace al principio de cada capítulo. Destaca, sin embargo, el relato de Jules, dirigido siempre a su difunta hermana, en el que conviven el rencor por algo sucedido en el pasado, los recuerdos de adolescencia, las dudas, miedos, el amor hacia Nel.

Aunque se apunta la posibilidad de algo en cierto modo «sobrenatural» (el relato de la médium, con sus excéntricos comentarios, y la inclusión de otras mujeres fallecidas en el agua, en la misma Poza de las Ahogadas, a lo largo de los siglos), no es difícil deducir que el misterio se centra en las tres más recientes: Lauren, Katie y Nel, quien, además, estaba escribiendo un libro acerca de estos sucesos antes de ahogarse.

La resolución, si bien algo previsible, diversifica lo suficiente para que sea difícil deducir todo lo sucedido, quién ha hecho qué, y porqué. La narración de los distintos personajes, lo que cuentan o lo que ocultan, lo que se percibe que subyace tras sus pensamientos y reflexiones, permite especular mientras se avanza en una novela de interés desigual, en la que por momentos pesa la cantidad de personajes con voz propia y a ratos puede hacerse demasiado larga para lo que cuenta.

En resumen, «Escrito en el agua» es una novela correcta (necesitada de revisión formal), que permite empatizar con algunos de sus personajes (Jules, Lena…), de lectura sencilla y ágil, con un misterio resuelto con eficacia y pocas sorpresas. Tan entretenida mientras se lee como olvidable en cuanto se acaba la lectura.


***T***


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)


lunes, 29 de mayo de 2017

El color del silencio, de Elia Barceló

Editorial: Roca, 2017
480 paginas
19.90 €
Ebook: 8.99 €

Argumento:

Helena Guerrero investiga la historia de su familia para intentar averiguar quién asesinó a su hermana Alicia cincuenta años atrás.

Comentario (con algún SPOILER):

«El color del dinero» tiene algunas de las características de las sagas familiares, desde la ambientación en lugares «exóticos» (Rabat, Australia) y fechas significativas (la Guerra Civil española) o los misterios sin resolver (el asesinato de Alicia no es el único) hasta el protagonismo de varias mujeres (Blanca en los años treinta, Alicia en 1969 y Helena en la actualidad), cuyas vivencias se alternan según conviene a la autora para relatar los que pretende.

Si bien es de suponer que los hechos reales estarán bien documentados, la ambientación destaca en la descripción de la casa familiar, La Mora, en Rabat, símbolo de una época que la protagonista recuerda feliz y triste a la vez.

En cuanto a los personajes, la mayoría están al servicio de la trama, algunos incluso sin un rol concreto más allá de destacar la poco agradable personalidad de Helena, una protagonista con quien resulta difícil empatizar aun comprendiendo que su forma de ser (seca, distante, a veces insensible) es, de alguna manera, producto de lo sucedido en 1969.

La redacción, distante, y una cuestionable elección de escenas, poco representativas y, a veces, superficiales (largas cartas cuya redacción poco natural se nota destinada a informar a quien lee), tampoco contribuyen a identificarse con Blanca o Alicia, cuyas personalidades y reacciones recuerdan a las habituales en este tipo de novelas, sin algo especial que las haga destacar.

El misterio sobre lo sucedido a Alicia, parte central de la historia (al que se suman uno relacionado con Gregorio Herrero y otro con Alicia, este último muy evidente y previsible tanto en su desarrollo como resolución para quien tenga costumbre de leer entre líneas), es lo que mantiene el interés en la lectura, aunque en muchas ocasiones se notan demasiado los pasajes en los que la autora cambia de tema o acude a justificaciones poco convincentes para posponer la revelación de datos de distinta importancia e interés.

Que algunos personajes tengan información que resolvería varios de los misterios y no lo digan hasta que se ha realizado la mayor parte de la investigación y conocido casi todos los secretos (la carta de Blanca que Amparo entrega a Helena durante una boda o la  que le da Jean Paul a Carlos, especialmente absurda) puede resultar frustrante y producir una sensación de «engaño».

En resumen,  «El color del silencio» es una novela correctamente escrita, que puede hacerse demasiado larga, debido a la inclusión de datos irrelevantes y escenas y conversaciones poco representativas, que aportan poco o nada a la trama principal. Además, el interés por la resolución de los varios misterios familiares es desigual y errático, y algunas cosas se intuyen demasiado pronto.


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jueves, 30 de marzo de 2017

No soy un monstruo, de Carme Chaparro

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
336 páginas
19.90 €
9.99 €

Argumento:

Kike, un niño de cuatro años, desaparece de un centro comercial en el que estaba con su madre, lo que revive un hecho similar sucedido años atrás. La inspectora jefa Ana Arén y la periodista Inés Grau investigan el caso.

Comentario:

Cuando se lee una primera novela, como es «No soy un monstruo»,  cabe esperar que la inexperiencia propicie errores de todo tipo y de diferente importancia. En el presente caso varios de ellos son formales, como la repetición de información ya aportada (la descripción de la comisaría en la que trabaja Ana,  incluida una sala en la que interrogan a los sospechosos, que, además, pasa de ser la tres a la dos de una mención a la siguiente. O la descripción del programa NeuroQWERTY, importante en la resolución del misterio, cuyas características se reiteran en un par de ocasiones).

También puede resultar difícil decidir cuánta información «biográfica» de los personajes incluir (La vida de Laura no es relevante para la historia y en el retrato de Ana es pertinente lo que sucedió cuando ella estaba en la academia de policía y no lo es la historia familiar más lejana, incluyendo a su antepasada Paulina, homenaje de la autora a su tía fallecida, del mismo nombre) o en qué momento contar ciertos detalles (la primera escena en la comisaría es un batiburrillo confuso de datos, alguno de los cuales quizá sería oportuno posponer hasta el momento en que se necesiten, como la mencionada sala de interrogatorios).

Aunque hay varios puntos de vista, de mayor (Inés, Ana) a menor (Laura, Joan, Nori, Sam, Patricia, Jesús, RICHI) importancia, son la periodista y la policía quienes llevan el peso de la historia, una en una primera persona bien llevada, quizá, en parte, por su carácter mayoritariamente emocional, y la otra en una tercera más convencional, que se aprovechan para tratar temas que van más allá del misterio.

Entre estos destacan el morbo que pueden generar las desgracias ajenas (la nota final es buena muestra) o el mundo del periodismo y la literatura (Inés) al funcionamiento del entramado policial (Ana). Se incide además en la maternidad (con sus miedos y responsabilidades) y la pérdida (emotiva la declaración de Lucía que presencia Inés al comienzo de la novela), tramas que, si bien enriquecen la historia, y la dotan de profundidad, en ocasiones desvían la atención de la estrictamente policíaca.

«Los adictos la miraban embobados. Enganchados a esa historia como yonquis a la heroína. Cerraban los ojos por pudor, pero también para disfrutar más, concentrándose solo en el fluir de la droga por sus venas. Yo también, la verdad. Quizá por eso las reuniones de ese tipo tenían siempre tantos asistentes, porque las personas necesitábamos cada día nuestro chute de desgracias ajenas. Somos adictos al dolor de los demás. ¿Era yo también así? ¿Me hacía falta el dolor ajeno para sentirme bien? ¿O quizá para trabajar?»

Que Inés, pueda ser considerada, de alguna manera, como alter ego de la autora (ambas son periodistas, han escrito una novela, son madres…) suma interés a la parte metaliteraria de «No soy un monstruo», que incluye reflexiones sobre el mundillo literario:

«Como a toda persona medio famosa, hacía años que las editoriales me perseguían. Escribe, escribe, escribe. Te damos el argumento, me decían algunas. Te damos las ideas que quieras, me decían otras. Te ponemos a un escritor que te ayude, me propusieron también. Yo sabía —para qué nos vamos a engañar— que no me perseguían solo porque supiera contar muy bien las historias, sino porque querían aprovechar la fama que me daba la tele. Para vender más libros, claro. El mercado literario está así de jodido y si eres famoso, vendes más. Da igual lo que hayas escrito.»

 La autora ha declarado en varios medios que lo primero que escribió de la novela fue el final, basado, como el inicio, en noticias que ella misma había contado en el informativo, y se nota. La estructura de la historia es impecable, los giros en la investigación, la mayoría sorprendentes e inesperados, están justificados de forma creíble, los momentos en que se pospone una revelación no se alargan en exceso, y todo fluye hacia una conclusión narrada de forma progresiva, permitiendo aceptar poco a poco la realidad, que impulsa a releer ciertos pasajes para comprobar si se habían dado pistas de lo que iba a suceder. Y si, a veces son muy sutiles, pero ahí están.

En resumen, «No soy un monstruo»  cuenta una historia de misterio de las que «obligan» a seguir leyendo para conocer lo que pasa (sobre todo en el último tercio),  y la dota de profundidad con la inclusión de otras tramas, como la metaliteraria y la crítica social. Y además está bien escrita.

 «No soy un monstruo» es la obra ganadora del Premio Primavera de Novela 2017.


***T***

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lunes, 20 de marzo de 2017

A menos de cinco centímetros, de Marta Robles

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
344 páginas
19.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Katia Kohen contrata al detective Roures para que pruebe que el famoso escritor Armando Artigas asesinó a su madre , con quien había tenido una aventura, y a otras tres mujeres más.

«A menos de cinco centímetros» es una novela detectivesca clásica, que incluye muchas de las características del género: su protagonista, Tony Roures, es un sexagenario ex corresponsal de guerra que investiga infidelidades hasta que llega un caso capaz de «redimirle» de un pasado que le hace sentir culpable. Solitario, fracasado, romántico, no tarda en sentirse atraído por Misia Rodríguez, víctima potencial, bella e interesante, a quien desea salvar.

Este reconocido alter ego de la autora (Roures, como Carvalho, al que ha declarado homenajear, se traducen como Robles) aporta además la crítica social que se asocia a este género mediante reflexiones sobre la guerra, la trata de personas, el Holocausto o la prostitución, muy presentes en  los capítulos narrados desde el punto de vista del detective.

Los otros protagonistas, Misia Rodríguez y Armando Artigas, además de sus roles de posibles víctima y asesino, protagonizan la trama «romántica» (pasión, sexo), y la mayoría de las escenas eróticas, algunas de ellas más significativas que otras, casi todas breves y sin caer en el mal gusto. Y también reflexionan sobre literatura, Armando como autor («Escribir una mala novela es muy difícil. Y escribir una buena es un milagro. La diferencia entre una y otra es la emoción. Y ni siquiera eso garantiza su éxito. Por eso solo hay que contar aquello que uno querría leer. Nada más. No existen fórmulas mágicas, salvo, tal vez, tener algo que decir y una mirada propia a la hora de decirlo») y Misia, esposa de un editor, como lectora («Ahogó sus penas entre esas palabras escritas que un día le enseñaron a llorar y a vivir en mundos paralelos»).

El resto de los personajes: Katia Kohen (contrata al detective), Isabel (periodista, parte del pasado traumático de un Roures en busca de redención) Alfonso Benítez y Miguel Atance (amigos de confianza de Artigas) o Carlos Rothman (marido de Misia) cumplen su cometido como secundarios necesarios para que avance una historia en la que los flashbacks que muestran la relación de Armando con varias de las mujeres supuestamente asesinadas no parecen aportar gran cosa a la novela.

Las continuas referencias a cómo visten los personajes (Misia y Armando), si bien se dirían utilizadas a modo de caracterización y contraste, un largo listado de títulos y características de libros, o los mencionados flashbacks, llega un momento en el que obstaculizan la fluidez de la narración más que enriquecer la historia. En cuanto a la resolución del misterio, la escasez de personajes con posibilidades de haber cometido los crímenes es tal que no resulta difícil, para quienes lean habitualmente este género, deducir su identidad incluso antes que Roures. El motivo, en cambio, es casi imposible adivinarlo, quizá por su carácter rebuscado, del que no se dan indicios.  

En resumen, «A menos de cinco centímetros» es una novela correctamente redactada que contiene los elementos habituales de las novelas de detectives clásicas, con varios altibajos de ritmo, algún cabo suelto (¿Qué ocurre con cierto libro tras publicarse?), un desenlace de interés creciente resuelto de manera convencional y un final agridulce acorde con el género al que pertenece.


***T***


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lunes, 13 de marzo de 2017

La biblioteca de los libros rechazados, de David Foenkinos

T.O.: Le Mystère Henri Pick, 2016
Editorial: Alfaguara, 2017
Traducción: María Teresa Gallego y Amaya García
290 páginas
18.90 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

Delphine Despero, editora de la editorial Grasset, y su pareja, el autor fracasado Frédéric Koskas visitan la biblioteca de Crozon, un pueblo de Bretaña, donde encuentran un manuscrito que deciden publicar,  alcanzando un éxito inesperado.

Comentario:

En «La biblioteca de los libros rechazados» se encuentran dos historias, una de misterio y otra metaliteraria, engarzadas entre sí, sustentándose mutuamente, cada una protagonista de la mitad de la obra.

Tras la publicación, y posterior éxito, de la novela, se inicia una pesquisa en la que esta, «Las últimas horas de una historia de amor», sería la «víctima», y su autor, supuestamente Henri Pick, un pizzero fallecido un par de años antes, el «criminal». Jean-Michel Rouche, un crítico literario en horas bajas, sería el detective que, creyendo en la «inocencia» de Pick, decide averiguar quién es el verdadero «culpable».

La investigación de Rouche, emprendida por su cuenta, desconfiado de la versión oficial, incluye entrevistarse con diversos «testigos», encontrar pruebas que cree concluyentes, e incluso pensar que ha resuelto el caso y verse impelido a tomar una decisión, más o menos moral, sobre qué hacer con lo que sabe. La resolución del caso, con un giro final hasta cierto punto inesperado (elige entre las dos posibilidades más creíbles), es la lógica y pertinente con la intención de la novela.

La aparición del «cadáver» («Las últimas horas de una historia de amor») se usa además para analizar la influencia que ejerce un hecho inesperado tanto en un público lector ansioso de saber más como en las personas cercanas al supuesto autor, siendo la viuda de Pick, Madeleine, una de las principales afectadas. La mujer pasa de la incredulidad a la duda y a la asunción de que su marido escribió una novela, basándose en una anécdota de juventud, cuando estuvieron temporalmente separados:

« Pocos minutos después se dijo incluso que era posible. Improbable, sí, pero posible. Y además, debía tener en cuenta otro elemento: a ella le agradaba aquella manifestación del pasado. Le apetecía creer en cualquier cosa que le permitiese volver a entrar en contacto con Henri, de la misma forma que otros se dedican al espiritismo. A lo mejor había dejado esa novela para ella. Para regresar por sorpresa. Para decirle que todavía estaba allí; esa novela era para cuchichearle al oído su presencia; era para que el pasado de ambos pudiera seguir vivo. Y entonces preguntó:
   —¿Puedo leer su libro?»

La parte metaliteraria de la novela incluye desde un recorrido superficial  por las costumbres literarias francesas, hasta menciones de programas dedicados a la literatura, o autores y libros famosos: Houellebecq («Sumisión es su mayor éxito. Más que el Goncourt. Pero es su peor libro. Se me cayó de las manos. La verdad, para cualquiera a quien le guste Houellebecq, es muy inferior a todo lo demás que ha escrito. Tiene un sentido excepcional de lo novelesco, pero aquí la verdad es que no hay argumento. Y las pocas páginas buenas sobre la sexualidad o la soledad son repeticiones de lo que ya había escrito, pero en peor.»), Marcel Proust, John Kennedy Toole y, en especial, Richard Brautigan, en cuya novela «The Abortion» está el origen de esa Biblioteca de libros rechazados que inaugura Jean-Pierre Gourvec en Grozon.


En general, durante buena parte de la narración, se mantiene el equilibrio entre las menciones literarias y la trama de misterio, si bien en la segunda mitad, cuando se centra en la investigación sobre quién escribió en realidad la obra, comienzan las digresiones, desde el relato pormenorizado de la vida de personajes secundarios hasta el exceso de romances, dejando algunas de las subtramas sin una conclusión satisfactoria.


En resumen, «La biblioteca de los libros rechazados» es una novela sobre el amor a la literatura, con algunos, breves, baches de ritmo e interés debidos a digresiones innecesarias y a la tendencia del autor a contar más que a mostrar, aderezada con un misterio cuya resolución mantiene la intriga hasta el último momento.


***T***


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