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jueves, 30 de noviembre de 2017

Mil veces hasta siempre, de John Green

T.O.: Turtles All the Way Down, 2017
Editorial: Nube de tinta
Traducción: Noemí Sobregués
300 páginas
16.95 €
Ebook: 8.99 €

Argumento:

Aza Holmes intenta vivir su vida mientras combate una enfermedad mental.   

Comentario:

«Mil veces hasta siempre» es una novela que aborda muchos temas, cada uno con diferente función, interés e importancia en el relato: la enfermedad mental, el primer amor, la amistad, la pérdida de seres queridos o lo sucedido con el millonario Russell Pickett parecen los principales.

Aunque la publicidad de la novela hace hincapié en la «investigación» de lo sucedido a Pickett, dándole gran importancia, su cometido es ser el detonante de la aventura, una subtrama que recorre la  historia casi todo el tiempo en segundo plano, si bien al final se relata, más o menos, qué ha sido de Pickett, dando principio y final a la obra en un intento de cohesionar tramas que no siempre acaban de encontrar su lugar.

Otro de los temas tratados, este sí principal, es la enfermedad mental de Aza (se diría un trastorno obsesivo compulsivo, TOC), a la que se concede mucha importancia, tanto en la reiterada descripción de los síntomas como en la forma que condiciona su vida y sus relaciones con su madre, su mejor amiga, Daisy, o su primer amor, Davis, impidiéndole llevar una existencia «normal» y, en ocasiones, distinguir entre la realidad y sus fantasías autodestructivas, caracterizadas por los pensamientos obsesivos, el miedo a contagiarse enfermedades y la tendencia a menospreciarse y culparse de lo que sucede a su alrededor.

El amor también ocupa bastante espacio, encarnado en su faceta romántica por el romance entre Aza y Davis, poco convencional debido a las obsesiones de ella (el miedo a que millones de microbios la invadan al besarse). También está muy presente en la amistad entre Aza y Daisy, quizá la relación más compleja (dudas, equívocos, lealtad) que mantiene la protagonista, por encima de la que tiene con su madre, viuda, o con su coche, Harold, a quien trata como si fuese un ser vivo.

La obra, narrada en primera persona por Aza, Holmesy para su amiga, hace que destaque el personaje, lleno de matices (inteligente, sensible, con sentido del humor, ingeniosa) además de dotar de cercanía y verosimilitud a lo que cuenta sobre su enfermedad y dar un punto de vista subjetivo que en ocasiones da lugar a equívocos y posteriores aclaraciones (la amistad entre Aza y Daisy especialmente).

El elenco de personajes lo completan los ya mencionados Daisy (autora de fanfics de Star Wars, y quien anima a Aza a hacer cosas), Davis (interés romántico e hijo del millonario desaparecido, sensible y atormentado) y su hermano Noah (necesitado de protección), la madre de la protagonista (siempre preocupada por ella y sin haber superado la viudedad), la doctora Singh (psiquiatra de Holmesy), Mychal Turner (novio de Daisy) y Harold (el coche heredado del difunto progenitor). Todos ellos están dotados de las suficientes características para dotarles de personalidad propia y que cumplan los roles asignados.

Unas breves frases en  las últimas páginas,  indicativas de que Aza narra toda la historia desde un presente bastante lejano de lo que cuenta la novela, sugieren que el tema principal de la historia es la dificultad de crecer, madurar (hay un par de escenas relacionadas con Pickett en las que tanto Aza como Davis y Noah tienen que tomar decisiones trascendentales), con el problema añadido de la enfermedad mental.

En resumen, «Mil veces hasta siempre» está muy bien escrita, con personajes interesantes, momentos intensos, ingenio y humor, aborda temas importantes, no todos igual de bien integrados en la historia, y su lectura resulta tan entretenida como emotiva.


Citas de Mil veces hasta siempre


Comienzo de la novela:


«La primera vez que caí en la cuenta de que yo podría ser un personaje de ficción, asistía de lunes a viernes a un centro público del norte de Indianápolis llamado White River High School, en el que fuerzas muy superiores a mí que no podía siquiera empezar a identificar me exigían comer a una hora concreta: entre las 12:37 y las 13:14. Si esas fuerzas me hubieran asignado un horario de comida diferente, o si los compañeros de mesa que ayudaban a escribir mi destino hubieran elegido otro tema de conversación aquel día de septiembre, yo habría tenido un final diferente, o al menos un nudo narrativo diferente. Pero empezaba a descubrir que tu vida es una historia que cuentan sobre ti, no una historia que cuentas tú.
Crees que eres el autor, por supuesto. Tienes que serlo. Cuando el monótono timbre suena a las 12:37, piensas: «Ahora decido ir a comer». Pero en realidad el que decide es el timbre. Crees que eres el pintor, pero eres el cuadro.»


Capítulo 21 (el porqué del título original de la novela):


«—Un científico está dando una conferencia ante un gran público sobre la historia de la tierra, y explica que la tierra se formó hace miles de millones de años a partir de una nube de polvo cósmico, y durante un tiempo la tierra estaba muy caliente, pero se enfrió lo suficiente para que se formaran océanos. Y en los océanos surgió vida unicelular, y tras miles de millones de años, la vida proliferó y se hizo más compleja, hasta que hace unos doscientos cincuenta mil años la evolución dio lugar a los humanos, y empezamos a utilizar herramientas más avanzadas, y al final construimos naves espaciales y todo lo demás.
»En fin, que el científico da su explicación sobre la historia de la tierra y de la vida, y cuando termina pregunta si alguien tiene alguna pregunta. Una anciana de las últimas filas levanta la mano y dice: «Todo esto está muy bien, señor científico, pero la verdad es que la tierra es plana y se apoya en el lomo de una tortuga gigante».
»El científico decide divertirse un rato con la mujer y le dice: «Bueno, si es así, ¿dónde se apoya esa tortuga gigante?».
 »Y la mujer le contesta: «Se apoya en el caparazón de otra tortuga gigante».
 »Ahora el científico se queda decepcionado y le dice: «Bueno, ¿y dónde se apoya esa segunda tortuga?».
»Y la anciana le contesta: «Señor, no lo entiende. Hay tortugas hasta el infinito».
Me reí.
—Tortugas hasta el infinito.
—Tortugas hasta el puto infinito, Holmesy. Tú intentas encontrar la última tortuga, pero no funciona así.
—Porque hay tortugas hasta el infinito —repetí.
Y sentí algo parecido a una revelación espiritual.»


***T***


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jueves, 16 de noviembre de 2017

Niebla en Tánger, de Cristina López Barrio

Editorial: Planeta, 2017
320 páginas
20.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

Tras un breve encuentro con un hombre que se identifica como Paul Dingle, Flora Gascón, insatisfecha con su vida, viaja a Tánger en su busca, guiada por una novela en la que él aparece como protagonista.

Comentario:

«Niebla en Tánger» es una de esas novelas que intentan aunar varios géneros (misterio, romance, metaliteratura, viaje iniciático y hasta un intento de fantástico) con resultados más o menos satisfactorios.

Una de las primeras cosas que se notan es que se trata de una obra bien redactada, con imágenes personales (nada de «Ojos como platos» y coletillas/frases hechas similares), creativas, en ocasiones poéticas y una estructura que, alternando puntos de vista (Flora en tercera persona y presente, la novela que lee, «Niebla en Tánger» en primera persona y pasado), avanza con seguridad hasta su conclusión.

Quizá se podría objetar que los capítulos de la novela que lee la protagonista (cinco, y un epílogo) están algo abarrotados, con mucha información en poco espacio, partiendo de una narración despaciosa y detallista que se precipita según llega la necesidad de concluir la historia, algo que hubiera quedado más disimulado de haber puesto estos pasajes a modo de fragmentos escogidos en lugar de simular la obra completa.

Entre los personajes destacan ambas narradoras, en especial Flora, quien, buscando a Paul Dingle (el actual, el del pasado, ambos, ¿el mismo?), se busca a sí misma, sumida en una situación insatisfactoria (un matrimonio en busca de descendencia, un trabajo anodino, una madre a quien teme decepcionar) en la que su amante de una noche es una excusa para el cambio.

Marina Ivannova, alter ego de su autora, Bella Nur, contribuye tanto a la trama de crimen y misterio como a la metaliteraria, jugando a la autobiografía, a las identidades (también Flora Gascón utiliza el apellido de su abuela, Linardi, y simula tener un blog literario), a la sutil línea que hay entre la realidad y  la ficción, con repetidas referencias a la obra de Oscar Wilde («El retrato de Dorian Grey», «La decadencia de la mentir») a modo de apoyo a su opinión:

«—Usted conoce a Paul.
Los ojos de Bella Nur se iluminan. 
—Le conocí igual que tú —dice. 
 ¿Bella Nur también fue amante de Paul?, se pregunta Flora. 
—¿Cuándo sucedió?
—Hace muchos años, ya soy una anciana. Además, yo conozco muy bien a mis personajes. 
—Paul también es un hombre de carne y hueso.
—Y un personaje de mi novela. Oscar Wilde tiene un maravilloso libro que se titula La decadencia de la mentira.  ¿Lo conoces?
—He oído hablar de él, pero no lo he leído.
—Bien, pues Wilde afirma, y yo estoy de acuerdo, que el arte, la escritura en este caso, no debe imitar a la vida, sino la vida al arte la mayoría de las veces. Wilde decía que en su época se escribía mal porque los escritores mentían muy poco. La mentira en el arte había caído en el oprobio. Escritores como Zola se aferraban demasiado a la realidad, hacían realismo sin imaginación y no realidad imaginativa. Sin embargo, los personajes de Balzac poseían el vivo colorido de los sueños. El arte, si es verdadero, toma la vida como materia bruta, la recrea, la inventa, la imagina, la sueña, dice Wilde. El artista ha de crear la vida, no copiarla.
—¿Mintió usted entonces en Niebla en Tánger?
—No entiendes nada, querida Flora, yo no mentí, creé vida. Espero que puedas comprenderlo.»

Otros personajes (el marido y la madre quedan pronto desdibujados, una molestia, algo que rechazar, de lo que huir), son Deidé Spinelli, la psicoanalista, por Skipe, de la protagonista, excéntrica, divertida, consejera. Y Armand Cohen, quien acompaña a Flora en su recorrido por Tánger (otro personaje destacado), por el presente y por el pasado, colaborador en la «investigación» que lleva a cabo.

La trama de misterio está bien llevada, aunque la conclusión sea un tanto previsible (en el sentido de lógica, no como algo negativo), si bien puede extrañar que a Flora no se le ocurra hasta bien avanzada la obra la explicación de algo que, por momentos, adquiere tintes fantásticos.

En resumen, «Niebla en Tánger» es una novela bien escrita, que mantiene el interés, y logra conjugar las diversas tramas (misterio, metaliteratura, romance) y su resolución manteniéndose dentro de la lógica y el realismo, sin caer en sorpresas o giros espectaculares que le hubieran restado credibilidad.


Nota: Niebla en Tánger es la novela Finalista del Premio Planeta 2017.


***T***


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lunes, 6 de noviembre de 2017

En estado salvaje, de Charlotte Wood

En estado salvaje
Wild
Charlotte Wood
Traductor: Miguel Temprano García
Editorial Lumen
256 páginas

 
Argumento:

Una joven despierta en unos barracones al que la han conducido junto con otras chicas, ninguna de las cuales sabe por qué está allí. Eso será el inicio de un calvario indescriptible e incomprensible, en el que serán tratadas como esclavas y hasta como animales..

Comentario:

Lo primero que hay que decir es que esta novela no relata una historia realista, sino más bien está contada en clave de fábula, relato simbólico, metafórico o como se le quiera llamar, derivado de la falta de un contexto que permita situar cronológica o geográficamente la acción (bueno, se dice que están en Australia, pero no hay detalles que la vinculen con el país real). Tampoco es que sea una distopía, o más bien, no hay datos suficientes para sacar esa conclusión.

Teniendo en cuenta el carácter simbólico de la historia, queda en segundo plano la verosimilitud de lo que se narra en ella. Es decir, no es nada creíble lo que ocurre, pero porque tampoco creo que sea la intención de la autora. De lo que se trata es de transmitir un mensaje a través del simbolismo.

Obviamente, dicho mensaje es feminista, o en contra de los paradigmas patriarcales, o ese es el propósito. Primero, las protagonistas femeninas, las chicas retenidas contra su voluntad en una especie de campo de concentración en medio del desierto, están sometidas a la autoridad de tres personas, dos de las cuales son hombres, que las tratan como esclavas. Al principio, antes de darme cuenta de que se trataba de metáforas pensaba que todo eso tendría un sentido, y que llegaría algún punto en la novela donde se explicaría qué estaba ocurriendo. Ese momento nunca llega, así que quien lea el libro pensando en desenlaces sorprendentes o revelaciones o intrigas resueltas, más vale que se vaya preparando para la decepción. No solo no se explica nada, sino que además, el final es abierto y ambiguo, interpretable.

Cuando te das cuenta de que todo tiene un simbolismo comienzas a entender que cada chica representa una forma de feminidad oprimida, y que cada uno de los carceleros es una forma masculina de oprimir. También la mujer que colabora con los carceleros, que sería la versión colaboracionista con el "enemigo".

Naturalmente, todo está expuesto con crudeza, con escenas de violencia y sangre, más abundantes conforme avanza la obra y se va degradando la situación inicial en el campo de concentración. Al final, la autora hace variadas reflexiones sobre la feminidad, incluso en su vertiente salvaje, de vinculación con la naturaleza, su esencia casi mitológica de dadora y arrebatadora de vida.

Pero resultan mucho más inquietantes las escenas iniciales, cuando observas que dos hombres armados solo con una porra someten a una decena de jóvenes sin problema alguno, y ellas se dejan, sin plantearse siquiera rebelarse contra ellos, lo cual también puede ser metafórico de la historia de la mujer. De hecho, me da la impresión de que la autora ha querido plasmar precisamente eso, una historia resumida de la opresión de la mujer a lo largo de los siglos, comenzando con la aceptación sumisa de todo, y siguiendo con una cierta rebeldía que el final frustra, pues de nuevo caen las jóvenes de la novela en la sumisión, salvo una que retorna a su esencia "salvaje".

La novela está bien escrita, narrada en presente y algunas partes en pasado (no se sabe por qué este cambio); tiene partes líricas y poca acción a decir verdad; es más un cuento que una novela en sí; hay pocos diálogos, pero como es breve no se hace pesada. Sin embargo, si bien comienza con la intriga de saber qué ocurre, pronto se detecta que la intriga no lleva a ningún lugar concreto. Sobre la mitad, el ritmo se estanca y la novela se hace repetitiva. Los personajes tampoco me parecen en exceso trabajados. Hay muchas chicas pero pocas con personalidad propia detallada.

En resumen, una historia con  una prosa aceptable, incluso poética en algunas partes, escenas desagradables para los amantes de los animales (los conejos, en concreto), con cierta ambición literaria y de mensaje pero que podría no satisfacer a quienes busquen una intriga o una historia realista. A mí, personalmente, no me ha llenado.

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lunes, 30 de octubre de 2017

Parece mentira, de Juan del Val

Editorial: Espasa, 2017
Colección: Espasa narrativa
270 páginas
19.90 €
Ebook: 12.99 €

Argumento:

El escritor Claudio Valcárcel relata diversos pasajes de su vida a modo de novela.

Comentario:

Si bien en algunas entrevistas el autor ha comentado que (en la vida real) mantiene un matrimonio abierto con su esposa (Nuria Roca, coautora de varias obras anteriores y a quien dedica esta), en la novela, o autobiografía (el autor no aclara qué partes son reales, o no), no se aborda el tema, aunque sí se habla mucho de mujeres, casi siempre de cuestiones externas como belleza, ropa y cómo se relaciona el protagonista con ellas en términos de sexo e infidelidad (no es capaz de ser fiel a ninguna).

Además de su matrimonio con la exitosa pintora Julia Ferrer (supuesto alter ego de Nuria Roca), cuya relación no es tan morbosa como parecen sugerir las declaraciones de ambos, también se mencionan relaciones con otras mujeres, desde la primera novia hasta la mujer más mayor con la que ha estado, las recurrentes visitas a Elisa, una prostituta, o la sesión de tantra con Elena, aquejada de anorgasmia, en presencia de Irene, su «profesora».

Sin embargo, más interesantes que estos pasajes (supuestamente) morbosos, son relatos como la estancia de Claudio en el manicomio («A los manicomios ya no se los llama así, sino hospitales psiquiátricos o unidades de internamiento. No es importante el nombre, pero yo prefiero llamarlo manicomio porque suena peor.»), las conversaciones con Cosme, el psicólogo al que acude, o la compleja relación con sus progenitores y demás familiares (hermano, hermana y cuñado).

Hay también momentos emotivos, duros, profundos, que en ocasiones pueden resultar crueles por su sinceridad (la mencionada estancia en el manicomio, la pérdida del padre) alternados con anécdotas de la vida laboral de Claudio y su desparpajo para medrar desde llevar una carretilla llena de hormigón en una obra a trabajar en el diario El Independiente como periodista taurino, escribir novelas con seudónimo femenino o, más tarde, sus propias obras.

En lo formal, la historia está bien redactada, en una primera persona cercana y convincente, con capítulos cortos, la mayoría de ellos acabados con el resumen de la conclusión a la que llega el protagonista a partir de la anécdota que cuenta. Mantiene el interés y la «intriga» al aparcar un tema y no recuperarlo hasta varios capítulos después, «resolviendo» las situaciones en varias entregas.

Sin embargo, le falta cohesión, sentido, a lo que se cuenta, y acaba sin una sensación de final, de conclusión, como si no hubiera un motivo para reunir todos esos relatos autobiográficos del protagonista, lo que deja la narración coja, a falta de algo que el autor no ha sabido, o querido, incluir, quizá por cómo admite escribir sus obras:

«Yo escribiendo jamás he sabido dónde quería ir. Es algo que, por lo visto, no es muy frecuente en los autores de novelas, que saben cómo empieza y cómo va a terminar su libro. Yo no sé ni siquiera lo que voy a escribir cada día que me levanto. Empiezo a escribir y, a medida que aprieto teclas, la escritura me va llevando hasta el punto de que yo mismo me sorprendo cuando se me ocurre algún giro argumental.»

En resumen, «Parece mentira» es una novela de lectura fácil y amena, beneficiada por la brevedad de sus capítulos, la ligereza de la narración, un protagonista que, con sus luces y sombras, consigue que se empatice con muchas de las situaciones que narra, aunque no responda del todo a o cómo se la publicita (¿morbo?): «Una novela que  encantará a las lectoras, en la que la sinceridad es ¿absoluta?, y el morbo, incuestionable.»


Citas:

«No tengo el hábito de leer, ni siquiera demasiado interés. No estoy orgulloso de ello, simplemente es la verdad. Cuando me «colé» como un intruso en el periodismo hice el esfuerzo de leerme algunos libros, casi todos de toros, y desde entonces no he llegado a la media de un libro al año y creo que estoy exagerando. Me lo he pensado mucho a la hora de desvelar que soy un escritor que no lee, porque soy consciente de que esto puede molestar a otros colegas y que alguno lo utilizará en mi contra. Y quizás tampoco le guste a buena parte de los lectores, sobre todo a esos que creen que cuanto más se lee, mejor se piensa. A la gente le acompleja no leer, a mí me ha pasado durante mucho tiempo. Pero el caso es que conozco lectores empedernidos que como personas carecen de interés. Es más, las que continuamente explican el mundo a través de referencias literarias me provocan cierto rechazo. Es una manía que reconozco. La lectura es una afición más, una forma de entretenerse como otra cualquiera. Yo veo la tele, escucho mucho la radio y veo películas y series con frecuencia. He visto mucho cine y de todo tipo, salvo de ciencia ficción y de miedo. Ninguno de esos dos géneros me interesa lo más mínimo. Las de ciencia ficción porque me dan igual los meteoritos, que se acabe el mundo, las naves espaciales, que en el futuro vayamos a otros planetas o que seamos capaces de teletransportarnos. Me aburre. Y las de miedo no me gustan por el simple motivo de que me dan miedo… La lectura está sobrevalorada, iba diciendo. Y los escritores, os confieso, son en general gente bastante aburrida. Es una obviedad decir que no todos, pero muchos de los que conozco viven siempre demasiado pendientes de su ego como para tomarse en broma. También están los escritores que interpretan todo el rato el papel de escritores, tan tópicos y previsibles. Impostando una falsa profundidad, representando el papel de seres sensibles, aunque no sean más que unos cursis. Se inspiran bajo la lluvia de París y son tan pedantes que les gusta más Brooklyn que Manhattan. Se los reconoce porque suelen hacerse fotos apoyando su barbilla en dos dedos de su mano engañando a la cámara con una falsa mirada penetrante. Me hacen muchísima gracia.»

***T***



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martes, 12 de septiembre de 2017

Le crime du comte Neville, de Amélie Nothomb

Le crimen du comte Neville
Amélie Nothomb
148 páginas
Albin Michel


Argumento:

Una adivina encuentra a la hija perdida del conde Neville en el bosque y se la devuelve, pero antes le hace un siniestro vaticinio: durante una fiesta en su castillo matará a un invitado.

Comentario:

Las novelas de Amélie Nothomb de los últimos tiempos pertenecen a dos grupos: el de aquellas de irritan de lo malas que son y el de aquellas que no parecían tan  mal pero llega el final y la fastidian. Esta pertenece al segundo grupo.

La premisa, aunque un tanto extraña y surrealista (pero dentro de lo que suele ofrecer la autora, o incluso  más moderado de lo habitual), prometía una historia intrigante y con fondo. Sin embargo, y aunque ha habido partes más interesantes, encuentro que, definitivamente, ya no es la Nothomb de hace unos años, y no sabe explotar estas historias y sacarles punta.

Siendo una novela brevísima, siento que sobran páginas, y que la cosa se estira hasta la longitud de novela cuando quizás no hubiera dado para más que para un relato. Y eso se nota sobre todo en la inclusión de personajes que no tienen realmente ninguna participación activa en la trama, como dos de los hijos del conde protagonista, que, en resumen, se dedican a bailar en las fiestas de sociedad y a mostrar cuán unidos están y cuán sofisticados son. Por otro lado, la adivina del inicio solo sirve para introducir la profecía. Pensé que tendría más importancia, pero no.

Se supone que esta historia critica la forma de vida, un tanto obsoleta, de las clases altas belgas (a las cuales pertenece la autora, por supuesto), centradas en organizar fiestas en sus bonitos castillos, en la vida social aun a costa de las finanzas propias (declive económico de la clase, que sigue aparentando), y una particular forma de educación y modo de pensar ("ser noble no significa tener más derechos que los otros, sino  más obligaciones"), pero la crítica me ha parecido tenue, nada original y no suficientemente interesante para sustentar una novela. Falta el toque incisivo y brutal de otros tiempos de la autora, está claro. De todas formas, la parte media de la novela se mantiene bien con las elucubraciones del conde y sus reflexiones sobre el asesinato, su familia noble y las referencias a cierta obra de Oscar Wilde.

También están entre lo destacable las charlas entre el conde y su hija nihilista y depresiva, que, por algún motivo extraño, quiere ser la víctima (o no) de ese crimen que da título al libro. Pero, al final, los preparativos para el asesinato de la víctima elegida se quedan en agua de borrajas, como  ya habíamos intuido que pasaría; todo se resuelve de una forma rápida y estúpida, con  un accidente muy deus ex machina que arregla todos los problemas del conde, y ya está. 

En resumen, un libro ligero, con premisa más o menos interesante, desarrollo correcto dentro de su surrealismo, con alguna charla destacable entre el protagonista y su hija, pero con un desenlace, a mi modo de ver, patético, resuelto en una página o menos, que le da un aire casi de cuento de hadas por el happy end. No sé, tal vez fuera la intención de la autora lograr este efecto de ligereza, pero al final leer este libro resulta una experiencia inane. 

Nota: el título lo he puesto en francés porque lo he leído en esta lengua y edición. Anagrama lo ha publicado en español pero cuesta el doble que esta edición de bolsillo francesa...


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lunes, 28 de agosto de 2017

Bailando en la oscuridad, de Karl Ove Knausgård

Bailando en la oscuridad
Min kamp. Fjerde bok
Karl Ove Knausgård
Traductoras: Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo
Editorial Anagrama
544 páginas


Resumen:

Karl Ove nos cuenta su experiencia de profesor en el norte de Noruega, a los dieciocho años, además de sus dificultades con las mujeres.

Comentario:

Cuarta parte de la magna obra de Karl Ove Knausgård ("Mi lucha"), que algunos califican como el "En busca del tiempo perdido" del siglo XXI, con cierta hipérbole, por supuesto. Como la anterior que leí ("La muerte del padre"), se trata de una obra del llamado género de autoficción, donde el autor nos narra acontecimientos de su vida (según él, se trata de una "purga de su corazón") con un estilo completamente hiperrealista y prolijo. Sí, esto último es casi lo que más destaca, que nos cuenta todo, todo, todo, incluso escenas banales y diálogos irrelevantes, en aras a conseguir ese efecto de cuasi documental sobre su vida.

Aunque se centra en ese año que pasó en el norte de Noruega dando clases a jóvenes de edades similares a la suya, como pasaba también en el otro libro, el autor hace numerosos viajes al pasado para explicar otros aspectos. Va y viene, de una forma un tanto caótica. Es curioso que, pese a retomar pasajes de su infancia (ya tocada en el primer tomo) logra que suene como algo nuevo. Así pues nos cuenta todo sobre su familia, sus abuelos, el divorcio de su padre, su hermano, y sobre todo, sobre sus intentos de amigas y novias, frustrados por su impericia adolescente.

A la obra le sobran páginas, ni qué decir tiene. A diferencia del primer tomo, no hay digresiones filosóficas o pensamientos, ya que se centra mucho más en la "acción" o, mejor dicho, en el relato de sus aventuras adolescentes, con más diálogos. Pese a presentar un aspecto más ligero, no es por ello fácil de leer. Bueno, sí lo es, pero lleva bastante tiempo, y en algunas ocasiones puedes tener la tentación de dejarlo por imposible al carecer la historia de una trama o estructura que lleve a algún lugar. A decir verdad, solo si llegas al final encuentras algo parecido al sentido de la historia. Ese desenlace es lo que más me ha gustado, por lo que tiene de irónico y cómico.

El personaje de Karl Ove, casi un íntimo nuestro, es obviamente, el mejor desarrollado. Se trata de un adolescente inseguro, con aficiones literarias y musicales, que se nos describen con profusión. Llama la atención la cantidad de referencias de obras cultas que hace. También tiene cierta inclinación a la bebida, aunque no sé si esto será algo generalizado por esas latitudes nórdicas. El pobre se pasa toda la novela bebiendo y fumando. Y como casi todos los adolescentes sufre una grave explosión hormonal. Como es hábito en Karl Ove no nos oculta nada de su vida íntima, de modo que hay descripciones de sus aproximaciones a las chicas, de sus eyaculaciones antes de tiempo, de su falta de experiencia con la masturbación (que, según dice el autor, a los dieciocho años no había practicado), en fin, de todo. En algunos momentos, te llega a dar pena. El título español supongo que se refiere a los meses de oscuridad del norte de Noruega.

La novela es muy excesiva  (en especial en número de páginas), pero tiene bastantes toques de humor que la hacen llevadera. Es increíble como un libro que, en realidad, carece de un argumento claro, y muestra escenas totalmente prosaicas, te obliga a seguir leyendo a ver qué pasa, como si fuera casi un reality show morboso. De todas formas, no es una lectura para todo el mundo.

En resumen, Karl Ove destapando toda su vida y sus intimidades como siempre, y nosotros mirando por la rendija...

Fragmento
Solía dormirme sin problemas en toda clase de condiciones, pero esa noche permanecí despierto. Cuatro días después empezaría a trabajar. Cuatro días después me encontraría en el aula de un colegio de un pequeño pueblo de la costa del norte de Noruega, un lugar donde no había estado nunca, del que no sabía nada y del que ni siquiera había visto fotos.

¡Yo!

Un chico de dieciocho años de Kristiansand, flamante bachiller, que acababa de abandonar la casa familiar, sin más experiencia laboral que unas cuantas tardes y unos fines de semana en una fábrica de parqué, un poco de periodismo en el diario local y un recién terminado trabajo de verano de un mes en un hospital psiquiátrico, se convertiría ahora en profesor tutor en el colegio de Håfjord.

Pues no, no conseguía dormirme.

¿Qué pensarían los alumnos de mí?

Cuando entrara en el aula para la primera clase y los viera a ellos sentados en sus pupitres, ¿qué les diría?

Y los otros profesores, ¿qué demonios pensarían de mí?

Se abrió una puerta en el pasillo, sonaron voces y música. Alguien pasó canturreando. Se oyó un grito: «Hey, shut the door.» Al instante, todos los sonidos fueron de nuevo reprimidos. Me volví hacia el otro lado. Lo extraño de estar en la cama en una noche luminosa también debía de contribuir al insomnio. Y cuando la idea de que era difícil dormir se había asentado, entonces sí que resultó imposible.

Me levanté, me vestí, me senté en la silla que había frente a la ventana y empecé a leer la novela Empate, de Erling Gjelsvik.

Todos los libros que me gustaban trataban en el fondo de lo mismo. Negros blancos, de Ingvar Ambjørnsen, Beatles, de Lars Saabye-Christensen, Jack, de Ulf Lundell, En el camino, de Jack Kerouac, Última salida para Brooklyn, de Hubert Selby, Novela con cocaína, de M. Aguéiev, Coloso, de Finn Alnæs, Lazo alrededor de la Luna, de Agnar Mykle, los tres libros sobre la historia de la bestialidad de Jens Bjørneboe, Gentlemen, de Klas Östergren, Ícaro, de Axel Jensen, El guardián entre el centeno, de J. D. Salinger, Los corazones de abejorros, de Ola Bauer, Cartero, de Charles Bukowski. Libros sobre jóvenes que trataban de encajar en la sociedad, que querían sacar de la vida algo más que rutina, algo más que familia, en suma, jóvenes que aborrecían lo burgués y buscaban la libertad. Viajaban, se emborrachaban, leían y soñaban con el gran amor o la gran novela.

Todo lo que ellos querían lo quería yo.

Con todo lo que ellos soñaban soñaba yo.


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lunes, 14 de agosto de 2017

En busca de New Babylon, de Dominique Scali

En busca de New Babylon
À la recherche de New Babylon
Dominique Scali
Traductora:Luisa Lucuix
388 páginas


Argumento:

Paria, 1881. El misterioso reverendo Aaron aparece con las manos amputadas cerca del rancho de la familia Sevener. Asegura que no volverá a predicar y que quiere que lo lleven a «algún lugar con un gran burdel lleno de prostitutas».

Bullionville, 1880. Tras escapar nueve veces de la horca, Charles Teasdale, el célebre pirómano del Oeste, se cuelga en este pueblo de nadie, desierto de guijarros y brotes de artemisa, que a partir de entonces se sitúa en el mapa de mitos del Oeste. Oficia el entierro el reverendo Aaron.

Kansas City, 1877. Tras su fugaz encuentro con el apuesto Teasdale, la joven Pearl Guthrie decide poner rumbo al Oeste en busca del marido ideal.

Perryville, 1878. Bill el Ruso, criminal que sueña con fundar New Babylon, una ciudad utópica para todos los olvidados del sueño americano, se topa con Pearl Guthrie, para desgracia de esta.

En el territorio sin fin del Oeste norteamericano, estas cuatro almas se cruzan incesantemente, cargadas de pistolas, pepitas de oro, ligueros y un montón de sueños viejos.

Comentario:

Lo primero que me llamó la atención de esta novela fue que se trata de un western; lo segundo, que lo ha escrito una mujer (solo porque este género no ha sido muy frecuentado por las autoras); lo tercero, que se trata de una opera prima, además premiada (Premio del Festival de primera novela de Chambéry 2016); lo cuarto, que la autora no es anglosajona sino francófona. Razones más que suficientes para darle una oportunidad a la historia.

Lo cierto es que, si lo pienso, es la primera novela del oeste que leo en mi vida. Aunque no se trata de un western típico, a pesar de las apariencias. Contiene muchos de los elementos de las historias de "vaqueros" que conocemos por películas y por las novelas pulp, tan de moda en décadas anteriores,  pero les da la vuelta de tal forma que crea una experiencia completamente nueva y rompedora. 

Y es que la obra destaca más por lo formal que por la historia que cuenta, que, a decir verdad, no sabría explicar muy bien de qué va... La estructura es no lineal, con continuos saltos en el tiempo y varias tramas que se entrecruzan. Cada capítulo está marcado por un lugar (el nombre de un pueblo o ciudad) para situarnos en el espacio, y un año, lo cual hace que el lector haya de hacer un esfuerzo para encajar las piezas en su cabeza según el orden temporal correcto. Estos capítulos, además, son muy cortos. Al haber tantos saltos de página, el número de páginas, unas 380, en en realidad de muchas menos (el texto efectivo), de modo que la lectura es muy ágil.

Más que en la trama, se profundiza en los personajes, cuatro protagonistas de lo más peculiar, como se describe en el argumento, cuyas vidas están relacionadas formando un tapiz que muestra una gran variedad de estampas de la época final del oeste americano, pero bajo un prisma novedoso y casi excéntrico, incluso desmitificador, desde el pistolero pirómano al predicador de las manos amputadas, pasando por la joven e ilustrada trabajadora de un burdel y el pionero obsesionado con levantar una nueva ciudad llamada New Babylon. 

La novela está muy bien escrita, con buena prosa, muy visual, con los recursos justos y necesarios, crea una atmósfera muy lograda que te hace sentir casi el polvo del lejano oeste, la sordidez de los tugurios, al aire ardiente de las llanuras, es interesante, la edición está muy cuidada... peroooo... a mí me falta algo. Creo que o bien no he entendido el argumento o bien no lo hay uno en sentido estricto. Soy capaz de disfrutar de novelas en las que predomine lo formal, de hecho, me suelen gustar, pero en este caso, para tener una experiencia redonda, hubiera echado de menos una trama algo más definida. El exceso de perfección a veces encubre una cierta rigidez, como si se tratara de un artificio. O esa es la sensación que a mí me da. Lo cual no le quita el mérito, teniendo en cuenta que se trata de la primera obra de una joven autora.

En resumen, todo muy oeste, muy de pelis, con sus parajes polvorientos, sus burdeles, sus pistoleros, todo eso está, hasta rozar el cliché en la ambientación, aunque los personajes principales sean bastante inusuales, casi increíbles en el peor sentido de la palabra. Pero la novela, hay que reconocerlo, es buena y, una vez terminada, la sensación que deja es grata. Bien dicen que la gracia no está en lo que se cuenta, sino en cómo se cuenta, aunque sigo creyendo que un poco más de argumento no habría venido mal.

¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

jueves, 10 de agosto de 2017

Ángeles en llamas, de Tawni O’Dell

T.O.: Angels Burning, 2016
Editorial: Siruela, 2017
Colección: Nuevos Tiempos 380
Traducción:  Virginia Maza Castán
272 páginas
21.95 €
Ebook: 9.99 €

Argumento:

La comisaria Dove Carnahan intenta resolver el asesinato de Camio Truly al mismo tiempo que se enfrenta a los fantasmas de su propio pasado.

Comentario:

Ángeles en llamas es una de esas novelas con varios niveles de  lectura, compartiendo la investigación de un asesinato con el retrato de una comunidad minera en Pensilvania y las difíciles relaciones entre familiares.

La redacción en primera persona, protagonizada por Dove Carnahan, una policía de cincuenta años con un pasado dramático, contribuye a dotar la novela de cierta complejidad psicológica y emocional, permitiendo que la protagonista empatice con la víctima, Camio.

Según avanza la investigación del asesinato de la actualidad, Dove recuerda, de forma convenientemente vaga y evasiva, ambigua, lo que sucedió en su propia familia: el asesinato de su madre cuando ella era adolescente. Además, tiene que lidiar con la liberación de Lucky, el hombre que ha pasado décadas en la cárcel y asegura ser inocente (subtrama innecesaria más allá de la distracción e intentar crear expectativa), la complicidad con su hermana Neely, el fugaz regreso de su hermano Champ, la relación con el cabo Nolan Greely, policía encargado del caso etc…

La otra familia es la de Camio Truly, personajes disfuncionales entre los que destacan Miranda, Shawna y Jessyca, tres generaciones de mujeres que intentan sobrevivir a las circunstancias que les ha tocado vivir, y que comparten con Dove algunas de las escenas más intensas de la novela, ya sea en conversaciones o interrogatorios que mezclan la dureza de ciertas situaciones y comportamientos con la emotividad de otros pasajes.

La evolución de Dove al relacionarse con el resto de los personajes, mientras intenta resolver el caso actual y revela lo ocurrido en el pasado es, quizá, lo más interesante de una historia en la que lo ocurrido con su madre, Cissy, es tan previsible que se intuye casi desde el primer momento, y la resolución del asesinato de Camio resulta un tanto abrupta y repentina, no demasiado sorpresiva dado el escaso plantel de sospechosos.

En resumen, Ángeles en llamas es una novela bien escrita, con leves toques de humor, una protagonista poco convencional, que se fija más en las relaciones entre los personajes, en especial las familias disfuncionales, constante en la obra de la autora, que en la resolución del crimen. De lectura fácil, fluida, tiene leves altibajos sin dejar de interesar.


***T***

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lunes, 31 de julio de 2017

La matanza de Rechnitz: Historia de mi familia, de Sacha Batthyany

 La matanza de Rechnitz: historia de mi familia
Und was hat das mit mir zu tun?. Ein Verbrechen im März 1945. Die Geschichte meiner Familie
Sacha Batthyany
Traductor: Fernando Aramburu
Seix Barral
272 páginas


Argumento:

En la noche del 24 al 25 de marzo de 1945, Margit von Thyssen y su marido, el conde húngaro Ivan Batthyány, invitaron a su castillo a los jefes locales del partido nazi, a miembros de la policía política, de la Gestapo, de las SS y de las Juventudes Hitlerianas. Una de las diversiones de esa velada fue matar a doscientos judíos. Tras conocer ese suceso, Sacha Batthyany, sobrino-nieto de la protagonista, guiado por el diario de su abuela, empieza una investigación que le llevará a través de Europa y hasta Sudamérica y le hará reflexionar sobre el pasado, el presente, su familia y él mismo.

Comentario:

Lo primero que he de decir de este libro es que me parece algo engañosa la publicidad que lo envuelve. Se vende como centrado en la matanza del título, y sobre todo, centrado en la figura de la Margit von Thyssen, de la familia Thyssen, hermana del barón Thyssen que estuvo casado con la actual baronesa Carmen Cervera, con toda la carga mediática y escandalosa que esto podría tener. Sin embargo, el hecho criminal, la matanza de varios judíos durante la celebración de una fiesta en la mansión de la aristócrata, es el punto de partida de la historia pero no el central. Se trata de un mero gancho.

A caballo entre la ficción y la no ficción o autoficción (no, tampoco es una novela exactamente), próximo al relato periodístico, el autor nos narra el periplo que inició en busca de su pasado (la tal Margit era su tía abuela) a raíz de la aparición en prensa de una noticia que vinculaba a su familia con los nazis.

La estructura del libro me ha parecido algo caótica con saltos aquí y allá, vueltas al mismo punto, algo repetitivo, sobre todo con continuas referencias al crimen del título, pero que son solo eso, referencias y alusiones. Viajes en busca de los protagonistas de la historia por diversos países entremezclado con pensamientos y anécdotas, entrevistas, y de vez en cuando, la inclusión en montaje paralelo de trozos del diario de dos de las protagonistas del relato en la época de los nazis: la abuela del narrador, de familia aristocrática húngara, y la hija de una familia de judíos asesinados en la mansión ante la pasividad de la dicha familia. 

Esta parte de los diarios es la que me ha parecido ligeramente más interesante al contraponer las historias de dos mujeres de extracción socioeconómica muy diferente pero que sufrieron las consecuencias del nazismo y de la guerra (y también del comunismo, ya que el esposo de la aristócrata también es reprimido por los stalinistas y pasa muchos años en Siberia, lugar al que también se desplaza el autor junto con su padre, en busca de los pasos de su abuelo).

Al final, aunque es un poco batiburrillo de temas, todo gira en torno al autor (como si fuera una autoficción) planteándose cuestiones como la culpa colectiva, las heridas de la guerra en todos los estratos sociales, la manipulación de la memoria por compasión, la identidad, el cuestionamiento de las sociedades felices (él habla de Suiza, donde vive)... El protagonista es el autor y sus reflexiones: ¿ayudaríamos nosotros a los judíos? ¿Ayudamos nosotros a los refugiados de Siria o solo miramos?

En resumen, una nueva mirada al negro periodo de la Segunda Guerra Mundial y del nazismo, que aporta como novedad, si se le puede llamar así, la comparación entre la tragedia judía y la actual de los refugiados de las guerras de Oriente Medio.

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martes, 27 de junio de 2017

Rendición, de Ray Loriga

Rendición (novela ganadora Premio Alfaguara 2017)
Ray Loriga
Alfaguara
216 páginas


Argumento:

Los habitantes de un pueblo son evacuados debido a la guerra a una extraña ciudad de cristal donde deberán aprender a vivir según nuevas normas.


Comentario:

Novela narrada en primera persona sobre unos acontecimientos que recuerdan la literatura distópica y que me ha traído a las mientes libros como el de Jesús Carrasco "La tierra que pisamos ", solo que escrito de un modo más simple, menos artístico. Una guerra que genera una evacuación general a una ciudad de cristal donde todo es transparente es el acontecimiento principal de la historia, de carácter claramente simbólico, aunque no termino de ver el significado exacto de tal simbolismo. Bien, se aprecia una crítica a las sociedades "transparentes" donde no existe la privacidad y el ser humano está expuesto a los demás. También habla del lado malo de la felicidad o del conformismo, del enfrentamiento de la naturaleza humana con un exceso de seguridad y control en condiciones artificiosas alejadas de los instintos (se insinúa un control social con drogas). Pero no sé sí hay algo más allá de esto. O siquiera si lo he entendido bien.

La voz principal incurre en repeticiones y vicios expresivos relacionados con el supuesto bajo nivel cultural del protagonista, que más que hacerlo parecer poco culto a mí me ha parecido que lo torna, a veces,  infantil o un poco tonto (tal vez era eso lo que pretendía el autor). Casi no hay otros personajes que den el contrapunto al protagonista (aparece Julio, que es una especie de hijo adoptivo y alguno más citado de refilón, pero sobre los cuales no se profundiza, aunque no creo que sea precisamente un libro de "personajes").

La acción se sitúa en un mundo sin referencias geográficas o temporales, a fin de hacer el relato atemporal, en un marco que bascula entre lo realista y lo surrealista (con alguna insinuación de que todo pueda ser una locura del personaje). Destaca la idea de la ciudad transparente, que no se explota en toda su dimensión. En la descripción comete algún "fallo", ya que asegura que los personajes van al cine, pero si se proyecta una película debería ser en un cuarto cerrado y más o menos oscuro (no transparente), ya que si no no se vería muy bien que digamos. Tampoco recuerdo que se expliquen las razones de la transparencia y si esta es obligatoria (¿algo impide a la gente colocar carteles o cortinas en los muros transparentes si quieren mantener la privacidad?).

Dividido en varias partes,  el libro a mí solo me ha parecido medianamente interesante a partir de la llegada a la ciudad transparente, que recuerda un poco a la entrada en el otro mundo de Dante, sobre todo en la forma de describir lo que se encuentra el protagonista. Sin embargo, el final no satisfizo mis expectativas. Supongo que esperaba algo más cerrado o elaborado. Y menos obvio.

En resumen, una novela corta, fácil de leer, un poco anodina, que a mí no me ha dicho nada, aunque imagino que tiene su público.


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lunes, 5 de junio de 2017

Tierra de Campos, de David Trueba

Tierra de Campos
David Trueba
Editorial Anagrama
408 páginas
 

Argumento:


Daniel Mosca, un famoso cantante, lleva el cuerpo de su padre a enterrar a su pueblo de origen. Al hilo de este viaje, rememora diversos hechos de su vida.

Comentario:

Esta extensa novela me ha recordado bastante a la autoficción de Karl Ove Knausgård (Mi Lucha), con la diferencia de que esta se supone biografía inventada, mientras que lo de Knausgard está basado en su vida real. Como en el primer tomo de la obra del noruego, David Trueba plantea la muerte del padre como motivo para el recuerdo de la infancia, aunque sin hacer reflexiones tan profundas como las del otro autor citado. En realidad, la muerte y posterior traslado del cadáver a su pueblo para ser enterrado ejerce una función doble. Por un lado es simbolismo del regreso a la infancia del protagonista; por otro, nos introduce la relación de los dos personajes, y de Daniel, el hijo, con sus propios hijos. 

Sin embargo, se aprecia que la paternidad, que podría haber sido el elemento principal de la historia, es una mera anécdota, o eso me ha parecido, ya que el autor se detiene mucho más en la narración autobiográfica, centrada sobre todo en dos puntos: su carrera artístico-musical y la lista de sus amoríos.

Como muchas obras de autores de esta generación, el autor usa y abusa de la nostalgia, con constantes referencias a personajes, hechos y situaciones de los años setenta, ochenta y noventa: cantantes, canciones, películas, series tv, hechos históricos... hasta casi convertir la novela en un remedo de la serie de TVE "Cuéntame". Entiendo que a mucha gente le gusta el revival nostálgico, pero a mí, personalmente, me da grima la obsesión por épocas pasadas. Eso sí, se narra bien el brutal constraste cultural entre el mundo "antiguo" del padre difunto (el mundo del campo) y el actual de los hijos, con las nuevas tecnologías (el mundo de la ciudad), siendo el personaje de Daniel el punto de inflexión entre uno y otro. Nada, por otro lado, que no se haya contado mil veces.

En cierto modo, la prosa sencilla, lo prosaico de las anécdotas narradas y estas continuas referencias crean un vínculo empático con los lectores, muchos de los cuales pueden verse reconocidos en los gustos y viviencias del personaje principal y de los secundarios en la infancia y adolescencia. Sin embargo, a mí me ha resultado algo cansino el recurso a los nombres de famosos con los que se encuentra o trabaja el personaje (Serrat, entre ellos), que si bien da más "realismo" a la historia, también te hace elevar la ceja por lo facilón de la táctica para captar la atención.

Además, el autor no mide nada lo que cuenta, es decir, que lo cuenta todo, sin establecer jerarquías de nivel entre los diversos episodios de su vida. Así que nos hace un amplio recuento y listado de sus novias, de sus giras, de cualquier cosa... como si se tratara de una "autobiografía" real. 

Dado que se trata de un músico, se hace una buena ambientación en este mundillo. Abundan las referencias a las canciones escritas por el personaje, vinculadas muchas de ellas a eventos de su existencia, especialmente a sus amores y desamores. De hecho, la estructura de la novela también bebe del tema musical, ya que está dividida en dos partes, cara A y cara B, como las antiguas casetes de música.

La prosa, como dije antes, es bastante sencilla; hay alguna reflexión pero bastante convencional; y sobre todo, no hay diálogos, al ser una narración pura en primera persona.

Lo que menos me ha gustado es que la historia es sumamente predecible, en el sentido de tópica. El relato de cómo se hace famoso un músico contiene todos y cada uno de los clichés que uno espera de él. No, no falta nada: drogas, sexo, fiestas, giras por pueblos, músicos en el pilón, disolución del grupo, carrera en solitario... Eso sí, el protagonista es bastante políticamente correcto en muchos aspectos, incluso demasiado para ser un músico.

En resumen, una novela que apela a los sentimientos profundos de una generación y a sus recuerdos, más emocional que racional, simplemente correcta en cuanto a prosa, y algo blandita en cuanto a intenciones.


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lunes, 22 de mayo de 2017

Cáscara de Nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez
Nutshell
Ian McEwan
Traductor: Jaime Zulaika
224 páginas
Editorial Anagrama


Argumento:

Trudy y su cuñado Claude mantienen una relación adúltera. Ella ha dejado a su esposo, pero está embarazada de él. Los dos amantes planean eliminar al marido, pero el niño nonato lo sabe todo...

Comentario:

Lo primero que llama la atención nada más empezar a leer es que la historia está contada en primera persona por un feto, sí, un feto, el hijo de Trudy, la esposa adúltera, correlato de la Gertrudis del Hamlet de Shakespeare (como Claude lo es de Claudio). 

Este narrador inusual y no realista posee una finura de pensamiento y de lucidez similar a la de un adulto, y no precisamente uno cualquiera, sino uno bastante cultivado, pues realiza valoraciones y reflexiones existenciales y filosóficas junto con otras algo más mundanas. Naturalmente, el autor no nos quiere hacer pensar que eso es creíble. Se trata de una argucia retórica para contar desde otro punto de vista una historia que, dejando aparte este insólito detalle, resulta algo banal, o dicho de un modo menos peyorativo, muy sencilla en su exposición y trama, y algo trillada también.

El feto supone y se imagina cosas a partir de las experiencias sensoriales que puede disfrutar, a partir por ejemplo, del oído o el tacto. Nota las alteraciones de su madre, o sus cambios de posición, escucha las conversaciones, percibe cuando su madre y su tío hacen el amor... 

Si bien la idea tiene su punto de gracia, el relato, que pronto deviene en policial, con la intervención de una inspectora y su sargento, no me parece demasiado lucido. Es cierto que la prosa está muy bien articulada, llena de viveza y metáforas, y otros recursos estilísticos que la ponen en un nivel superior, al menos si lo comparo con cosas que he leído últimamente... Pero eso es todo (aunque yo diría, volviendo a la comparativa con el panorama literario actual, que ya es bastante). 

La  novela destaca más como obra existencial, y también como obra de humor, que como novela de crímenes. Quizás es lo que el autor quería contar, sin enrollarse más, porque es una historia bastante breve, lo cual hace que nunca llegue a cansar el recurso del narrador extraño. 

En el final, un desenlace esperado y lógico, que sin embargo, deja la historia un poco abierta y a la interpretación del lector. A mí me pareció algo rápido todo, y quizás, no a la altura del resto, como si me faltara algo para rematar en lo alto.

Con todo, una lectura interesante, con buena prosa, reflexiones sobre la vida, el amor, la muerte, y un cierto punto de originalidad (dentro de que está todo inventado, incluso en el terreno de los narradores insólitos).

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lunes, 15 de mayo de 2017

Llamadme Alejandra, de Espido Freire

Llamadme Alejandra (Premio Azorín 2017)
(Laura) Espido Freire
Editorial Planeta
368 páginas


Argumento:

La zarina Alejandra, mujer de Nicolás, zar de las Rusias derrocado por la Revolución, rememora su vida justo antes de que los bolcheviques vengan a buscarla. Su relato es un testimonio del lujo y boato de las clases aristocráticas de finales del siglo XIX e inicios del XX.

Comentario:

No puede decirse que esta novela esté mal escrita en un sentido gramatical. Las frases son correctas, qué menos, pero falta, a mi modo de ver, lo que hace que un escrito se convierta en algo literario, un poco más de arte, de uso de recursos. Durante toda la narración se tiene la impresión de estar ante un documental o ensayo que trata de recrear la vida de este personaje, para mí nada interesante ni novelesco, de final trágico, redactado de forma limpia, pero demasiado simple y aséptica.

La novela está contada en primera persona por su protagonista, Alejandra, una aristócrata alemana que se convierte en la zarina de Rusia tras su matrimonio con Nicolás Romanov. La linealidad se rompe en varias ocasiones con la inclusión de cartas de diversos personajes, bastante anodinas y ligeras (lo que hace sospechar que sean reales) y que no aportan gran cosa a la narración (algunas las he saltado directamente al darme cuenta de que no tienen contenido de interés narrativo), y de informes y testimonios de los bolcheviques y otros testigos de los actos finales de la familia del zar. En esta parte hay algún breve "alarde" literario, como los comentarios que sobre uno de los informes hace otro personaje, pero en líneas generales no hace sino afianzar la apariencia de no ficción del libro y la sensación de distancia hacia un relato que a mi me ha dejado fría, pese a ciertas escenas dramáticas del final.

Y es que el relato que Alejandra hace a sus hijos a modo de flashback no está muy dramatizado que digamos. Hay pocas "escenas", casi todo es resumir su vida y hacer un monótono recuento de sus vivencias, centradas casi siempre en fiestas, ropas, joyas, su matrimonio, consejos de belleza de otras nobles, sus aristocráticos parientes, los hijos, con repetidas descripciones de sus partos. Cuando hace su aparición Rasputín pensamos que la cosa remontará un poco pero no, su paso es efímero y superficial.

El hecho de narrar en primera persona no ha contribuido, en mi caso, a que sienta empatía por un personaje al que veía muy alejado de mis intereses y gustos, una mujer de vida regalada que solo al final tuvo que sufrir pobreza y persecución, aunque sí vivió, al parecer, enferma.

Obviamente, este formato narrativo no favorece la contextualización social y política de la Rusia de su tiempo, de modo que los ecos de la Revolución se escuchan lejanos y no parecen preocupar a la zarina hasta casi cuando la tiene encima. Entiendo que esa mujer, de la clase privilegiada, fuera incapaz de comprender los movimientos sociales y campesinos, o los mirara con desdén, pero al expresar ciertas ideas, cuando antes ha hablado de temas frívolos como la moda, las joyas, las innumerables fiestas y demás,  encima te cae mal. Sinceramente, mientras leía pensaba qué pudo ver la autora en este personaje que sea de interés novelesco, ya que, por lo que se cuenta, era bastante anodino y tampoco hizo nada relevante, salvo ser madre (bueno, eso es relevante, pero con muchos matices desde el punto de vista histórico).

En resumen, una novela con aires de documental, sobre un personaje histórico menor, que no destacó en nada y que iba de fiesta en fiesta, navegaba en yate, educaba a sus hijos, amaba a su marido y poco más, contado sin gracia. Solo apto para muy fans de la Historia o de Espido Freire.



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lunes, 10 de abril de 2017

La Musa, de Jessie Burton

La musa
The Muse
Jessie Burton
Traductora: Cristina Martín Sanz
Editorial Salamandra
480 páginas



Argumento:

Una joven de Trinidad va al Londres de los años sesenta a buscarse la vida. Allí termina trabajando para una galería de arte. Por mediación de un joven que la pretende descubre el cuadro de un artista español llamado Isaac Robles que murió cuando la Guerra Civil. Paralelamente se nos cuenta la historia de Isaac, su hermana y la joven Olive, otra aspirante a pintora, cuyas vidas se desarrollaron en los años treinta.

Comentario:

La segunda novela de Jessie Burton nos sitúa en el ambiente del mundo del arte, desglosado en sus aspectos: el de la creación y el de la venta y distribución. Para ello utiliza dos tramas que transcurren en épocas diferentes y se nos narran de forma paralela en el libro, unidas por el nexo del cuadro pintado por Isaac Robles.

La primera trama, centrada en Odelle, una joven poeta de raza negra, que proviene de las "colonias" y se va a trabajar al Londres de los años sesenta; la segunda, la que narra la historia dramática de Olive, inglesa con aficiones artísticas, residente junto con su familia en el sur de España en los tiempos turbulentos previos a la Guerra Civil española.

Obviamente, ambas tramas están unidas no solo por el cuadro que es centro de la intriga, sino también por la temática y ciertos paralelismos entre los personajes de una y otra.
Con todo, a pesar de que la trama de Odelle parece ser la principal, en realidad, en la narración adquiere mucho más peso, desde el punto de vista dramático y conflictivo la que se cuenta a modo de flashback.

Lo más interesante de esta novela, correcta en su realización, pero no muy destacable desde el punto de vista literario (tampoco es que sea mala), es el mensaje o mensajes que subyacen.

En primer lugar, la libertad de creación del artista como algo superior a la comercialización de las obras. Tanto Olive como Odelle desean crear (poemas, cuadros) aunque eso no les suponga beneficio económico, como una forma de expresarse y realizarse, casi como una necesidad. Contrapuesta a su actitud, la de los demás personajes, que buscan la repercusión y la especulación. La autora hace interesantes reflexiones acerca de lo arbitrario de la valoración de la obra artística, variable según circunstancias no necesariamente relacionadas con su calidad intrínseca, casi siempre vinculadas al marketing o a las modas. Es muy curioso para el lector ver cómo se origina la idea del cuadro, cómo se realiza, lo que significa para su autor, y luego comprobar cómo los "expertos" tienen una interpretación del mismo completamente distorsionada según sus prejuicios académicos.

En segundo lugar, se explora la problemática de la mujer como artista siempre minusvalorada en relación al hombre o a la sombra de él, muchas veces considerada "musa" más que creadora. Olive pinta casi a escondidas de su padre, marchante de arte, para más inri, a sabiendas de que jamás será valorada por él, pero también ansiosa de probarse a sí misma ante un público especializado. En el caso de Odelle, se junta a su condición de mujer la de persona de raza negra, lo cual genera una doble discriminación.

Aunque como digo los temas subyacentes son interesantes, no me ha parecido al mismo nivel su plasmación literaria, lindante, en la trama de la Guerra Civil, con el culebrón. La trama de Odelle, por su parte, no acaba de cuajar, ya que toda la descripción de cómo es la protagonista en realidad poco influye en los acontecimientos, consistiendo el interés de esta trama, desde el punto de vista dramático, en el descubrimiento de un secreto que el lector ya conoce. En realidad, hay otro misterio, la identidad de cierto personaje, pero que pese a los intentos de despiste de la autora, se intuye pronto.  Como argumento y conflicto no acaban de encajar bien las dos tramas, otra cosa es lo ya mencionado de la relación temática, que sí funciona y queda bastante clara.

Algo destacable es que la novela está bien documentada y no me refiero a que los datos expresados sean correctos, sino a que la autora habla de temas como la Guerra Civil española o de personajes españoles sin cometer errores de bulto en la caracterización, algo que es bastante difícil (supongo que también se ha informado sobre la gente de Trinidad, pero es un tema que no conozco). Es decir, es difícil caracterizar a personajes que no son de la nacionalidad de uno sin caer en el cliché. Aunque no se mete en demasiadas honduras, sus descripciones de España y de la Guerra Civil no resultan sonrojantes. Al final del libro incluso nos mete la extensa bibliografía que ha consultado, al modo de los ensayos.

La prosa es correcta; la narración, ágil, aunque en realidad pasen pocas cosas y se toma su tiempo para explicarlas. Literariamente, desde el punto formal, podría haber sido mejor, aunque no es un bodrio, desde luego, y sobre todo, es mucho mejor que la anterior obra de la autora, "La casa de las miniaturas". Se percibe no solo mejoría en el plano de la escritura sino también en el de lo que se pretende transmitir.

En resumen, una obra interesante, quizás algo "lenta" para personas acostumbradas a narraciones cargadas de giros (hemos de tener en cuenta que los hechos importantes tardan en suceder), pero que intenta hablar de algo más que de la peripecia de los personajes. No es la gran obra del siglo, desde luego, pero tampoco un bodrio sin sentido como muchas de las cosas que se venden hoy en día. Al menos trata de "algo".

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