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martes, 12 de septiembre de 2017

Le crime du comte Neville, de Amélie Nothomb

Le crimen du comte Neville
Amélie Nothomb
148 páginas
Albin Michel


Argumento:

Una adivina encuentra a la hija perdida del conde Neville en el bosque y se la devuelve, pero antes le hace un siniestro vaticinio: durante una fiesta en su castillo matará a un invitado.

Comentario:

Las novelas de Amélie Nothomb de los últimos tiempos pertenecen a dos grupos: el de aquellas de irritan de lo malas que son y el de aquellas que no parecían tan  mal pero llega el final y la fastidian. Esta pertenece al segundo grupo.

La premisa, aunque un tanto extraña y surrealista (pero dentro de lo que suele ofrecer la autora, o incluso  más moderado de lo habitual), prometía una historia intrigante y con fondo. Sin embargo, y aunque ha habido partes más interesantes, encuentro que, definitivamente, ya no es la Nothomb de hace unos años, y no sabe explotar estas historias y sacarles punta.

Siendo una novela brevísima, siento que sobran páginas, y que la cosa se estira hasta la longitud de novela cuando quizás no hubiera dado para más que para un relato. Y eso se nota sobre todo en la inclusión de personajes que no tienen realmente ninguna participación activa en la trama, como dos de los hijos del conde protagonista, que, en resumen, se dedican a bailar en las fiestas de sociedad y a mostrar cuán unidos están y cuán sofisticados son. Por otro lado, la adivina del inicio solo sirve para introducir la profecía. Pensé que tendría más importancia, pero no.

Se supone que esta historia critica la forma de vida, un tanto obsoleta, de las clases altas belgas (a las cuales pertenece la autora, por supuesto), centradas en organizar fiestas en sus bonitos castillos, en la vida social aun a costa de las finanzas propias (declive económico de la clase, que sigue aparentando), y una particular forma de educación y modo de pensar ("ser noble no significa tener más derechos que los otros, sino  más obligaciones"), pero la crítica me ha parecido tenue, nada original y no suficientemente interesante para sustentar una novela. Falta el toque incisivo y brutal de otros tiempos de la autora, está claro. De todas formas, la parte media de la novela se mantiene bien con las elucubraciones del conde y sus reflexiones sobre el asesinato, su familia noble y las referencias a cierta obra de Oscar Wilde.

También están entre lo destacable las charlas entre el conde y su hija nihilista y depresiva, que, por algún motivo extraño, quiere ser la víctima (o no) de ese crimen que da título al libro. Pero, al final, los preparativos para el asesinato de la víctima elegida se quedan en agua de borrajas, como  ya habíamos intuido que pasaría; todo se resuelve de una forma rápida y estúpida, con  un accidente muy deus ex machina que arregla todos los problemas del conde, y ya está. 

En resumen, un libro ligero, con premisa más o menos interesante, desarrollo correcto dentro de su surrealismo, con alguna charla destacable entre el protagonista y su hija, pero con un desenlace, a mi modo de ver, patético, resuelto en una página o menos, que le da un aire casi de cuento de hadas por el happy end. No sé, tal vez fuera la intención de la autora lograr este efecto de ligereza, pero al final leer este libro resulta una experiencia inane. 

Nota: el título lo he puesto en francés porque lo he leído en esta lengua y edición. Anagrama lo ha publicado en español pero cuesta el doble que esta edición de bolsillo francesa...


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lunes, 22 de mayo de 2017

Cáscara de Nuez, de Ian McEwan

Cáscara de nuez
Nutshell
Ian McEwan
Traductor: Jaime Zulaika
224 páginas
Editorial Anagrama


Argumento:

Trudy y su cuñado Claude mantienen una relación adúltera. Ella ha dejado a su esposo, pero está embarazada de él. Los dos amantes planean eliminar al marido, pero el niño nonato lo sabe todo...

Comentario:

Lo primero que llama la atención nada más empezar a leer es que la historia está contada en primera persona por un feto, sí, un feto, el hijo de Trudy, la esposa adúltera, correlato de la Gertrudis del Hamlet de Shakespeare (como Claude lo es de Claudio). 

Este narrador inusual y no realista posee una finura de pensamiento y de lucidez similar a la de un adulto, y no precisamente uno cualquiera, sino uno bastante cultivado, pues realiza valoraciones y reflexiones existenciales y filosóficas junto con otras algo más mundanas. Naturalmente, el autor no nos quiere hacer pensar que eso es creíble. Se trata de una argucia retórica para contar desde otro punto de vista una historia que, dejando aparte este insólito detalle, resulta algo banal, o dicho de un modo menos peyorativo, muy sencilla en su exposición y trama, y algo trillada también.

El feto supone y se imagina cosas a partir de las experiencias sensoriales que puede disfrutar, a partir por ejemplo, del oído o el tacto. Nota las alteraciones de su madre, o sus cambios de posición, escucha las conversaciones, percibe cuando su madre y su tío hacen el amor... 

Si bien la idea tiene su punto de gracia, el relato, que pronto deviene en policial, con la intervención de una inspectora y su sargento, no me parece demasiado lucido. Es cierto que la prosa está muy bien articulada, llena de viveza y metáforas, y otros recursos estilísticos que la ponen en un nivel superior, al menos si lo comparo con cosas que he leído últimamente... Pero eso es todo (aunque yo diría, volviendo a la comparativa con el panorama literario actual, que ya es bastante). 

La  novela destaca más como obra existencial, y también como obra de humor, que como novela de crímenes. Quizás es lo que el autor quería contar, sin enrollarse más, porque es una historia bastante breve, lo cual hace que nunca llegue a cansar el recurso del narrador extraño. 

En el final, un desenlace esperado y lógico, que sin embargo, deja la historia un poco abierta y a la interpretación del lector. A mí me pareció algo rápido todo, y quizás, no a la altura del resto, como si me faltara algo para rematar en lo alto.

Con todo, una lectura interesante, con buena prosa, reflexiones sobre la vida, el amor, la muerte, y un cierto punto de originalidad (dentro de que está todo inventado, incluso en el terreno de los narradores insólitos).

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jueves, 16 de marzo de 2017

La noche de la usina, de Eduardo Sacheri

La noche de la usina
Eduardo Sacheri
Editorial Alfaguara (Premio Alfaguara 2016)
376 páginas

Argumento:

Un grupo de personas que juntan dinero para montar un negocio es estafado en los tiempos del "corralito" argentino. En lugar de dejar que el estafador se salga con la suya, organizan un gran robo para recuperar su dinero.

Comentario:

Dos cosas destacan en esta novela por encima de todo: primero, lo entretenida que es, y segundo, su clara influencia cinematográfica, tanto desde el punto de vista de la estructura de los acontecimientos y de cómo se muestran, como de las referencias  (hay alusiones a la película "Cómo robar un millón y..." con Peter O'Toole y Audrey Hepburn).

Las aventuras de un desparejo grupo de amigos y vecinos que se juntan para perpetrar un robo, que es también venganza (y que posee incluso componente social), no tienen nada de intelectuales, metafísicas y elevadas; solo son las, a veces, torpes mañas de personas normales (con sus manías y excentricidades) de un pueblo argentino, afectadas por la terrible crisis económica de los años noventa del siglo XX, rematada por el llamado "corralito" (2001), que  marcó tan negativamente la vida de los habitantes de este país austral. 

La novela se divide en tres partes diferenciadas. La primera nos narra las malas condiciones económicas del pueblo de O'Connor y de los vecinos, y de las decisiones que toman para afrontarlas (recaudar dinero entre todos para poner un negocio). Después, con la estafa de la que son víctimas y que desencadena otros hechos luctuosos, comienza la parte en la que se elabora el plan para recuperar el dinero robado, mediante otro robo; finalmente, el autor nos regala un epílogo contando la suerte de los diferentes participantes en la empresa, un happy end en toda regla, quizás demasiado happy. 

Ya solo observando la estructura se ve el estilo cinematográfico de la historia. Y es que es inevitable ver, mientras lees, esas regiones campestres y algo desoladas, similares a paisajes de western, y a los personajes urdiendo sus planes, con sus soluciones ingeniosas.

La prosa fluye de modo libre (con anticipaciones y otros cambios de tiempos verbales), coloquial, con diálogos rápidos, expresiones puramente argentinas, que la hacen más auténtica y realista (un estilo que me recuerda, salvando las distancias, al de "Patria" de Aramburu), y abundante humor, derivado casi siempre de la torpeza de los personajes comunes al enfrentarse a algo que los supera y que solo se ve en las películas (especialmente hilarantes las peripecias del chico que se hace pasar por jardinero en la oficina del "malo").

No es que sea una novela de alta literatura. En realidad, es bastante ligera, a pesar de tocar temas nada divertidos como la crisis económica argentina y el corralito, y ya de modo  más general, el abuso que los poderosos hacen de las personas de a pie y que suele quedar impune. En este caso, los afectados, en unión solidaria y fraterna, se toman la justicia por su mano, lo cual puede tener también lecturas sociopolíticas. Dejando esto aparte, el autor ha tomado la vía de las aventuras y el humor, logrando una historia amena, quizás con algún bache de ritmo durante la elaboración del plan, y con personajes que, siendo entrañables y algunos de ellos pintorescos, tampoco es que sean un dechado de profundidad  (más bien lo contrario).

Quizás este es uno de los defectos de la novela, que  no se ahonda mucho en la psicología de los personajes, a los que conocemos por un par de rasgos cada uno apenas, pero que, teniendo en cuenta el tipo de historia, tampoco afecta demasiado. Otro defecto podría ser que resulta algo previsible en sus pasos. Es decir, sigue el "guion" de una película de robos canónica, incluida el algo inverosímil desenlace (que nadie los investigue, quiero decir, que salga todo tan bien).

No, no es alta literatura, repito (pese a haber ganado un premio), pero hace pasar un rato entretenido, despierta algunas risas, nos muestra el triunfo de gente común oprimida por el malvado capitalista, y además, termina bien. De vez en cuando, hay que leer algo amable en esta línea. Pero sin acostumbrarse.


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jueves, 26 de enero de 2017

Niebla, de Miguel de Unamuno

Niebla
Miguel de Unamuno
Austral
249 páginas


Argumento:

Augusto, joven rico y ocioso,  se "enamora" de una profesora de piano a la que trata de conquistar, pero ella ya tiene novio... Augusto comienza entonces un acoso a la joven, buscando apoyo en sus propios tíos, para convencerla de que se case con él, mientras filosofa y cuida a su perro Orfeo. Pero las cosas no irán bien y terminará, literalmente, cara a cara con su  "creador", el mismísimo Miguel de Unamuno.

Comentario:

"Niebla" no es propiamente una novela. Ya lo dice el autor: se trata de una "nivola", un nuevo género literario que rompe con la novela tradicional y permite al autor libertades nunca vistas, no al menos hasta la época de las vanguardias literarias y artísticas del siglo XX.

Sin embargo, al principio, la "nivola" parece novela.

Vemos a Augusto, un joven ocioso con poco mundo, salir a este después de haber vivido bajo la mirada de su madre, y conocer que existen las mujeres y el amor. Vemos sus charlas con Eugenia (una profesora de piano que le atrae), con su amigo Víctor, que curiosamente, también escribe "nivolas"..., con los tíos de la joven, uno de los cuales es anarquista teórico... Augusto, más que enamorarse, sufre de un súbito encaprichamiento por Eugenia, que, él mismo admite, es amor a todas la mujeres. Cada cosa que le ocurre le da pie a elucubraciones filosóficas más o menos interesantes, sobre la mujer, el amor, la existencia, que, sin embargo, están bien introducidas en el relato, sin llegar a cansar.

Por ejemplo, sobre la mujer se pregunta (junto con su amigo) si tiene "alma" o si acaso será un alma grupal, lo cual explicaría que, enamorado de Eugenia, de pronto, siente lo mismo por todas las mujeres con las que se cruza. Tal parece que Unamuno, sutilmente, nos hace un retrato humorístico y sarcástico del tipico Don Juan o mujeriego que quiere imponer su deseo a las mujeres.
«Pero ¡cuánta mujer hermosa hay desde que conocí a Eugenia! –se decía, siguiendo en tanto a aquella riente pareja– ¡esto se ha convertido en un paraíso!; ¡qué ojos!, ¡qué cabellera!, ¡qué risa! La una es rubia y morena la otra; pero ¿cuál es la rubia?, ¿cuál la morena? ¡Se me confunden una en otra! ...»

No se priva, desde luego, de ridiculizar al personaje, cuyos avances son frustrados por la libre decisión de Eugenia, que no quiere casarse con él, demostrando carácter y personalidad propia al preferir al novio pobre y gandul.
Tú estabas enamorado, sin saberlo por supuesto, de la mujer, del abstracto, no de esta ni de aquella; al ver a Eugenia, ese abstracto se concretó y la mujer se hizo una mujer y te enamoraste de ella, y ahora vas de ella, sin dejarla, a casi todas las mujeres, y te enamoras de la colectividad, del género. Has pasado, pues, de lo abstracto a lo concreto y de lo concreto a lo genérico, de la mujer a una mujer y de una mujer a las mujeres.

Después de que se consume el fracaso de su empresa, debido a cierto hecho que lo hace quedar como un auténtico idiota, el personaje toma decisión que convierte este libro en una  "nivola" y en un hito de las vanguardias: tomar un tren a Salamanca para entrevistarse con Miguel de Unamuno, autor de la novela. Entonces asistimos al duelo verbal entre ambos, cada uno de los cuales acusa al otro de ser una ficción. Naturalmente, el autor tiene la sartén por el mango y decreta el destino del personaje, que no puede resistirse, aunque no se priva de recordarle que "todos los que leen la novela terminarán igual", todos en el fondo son personajes en una ficción, quizás en el sueño de Dios.

Una historia tan sencilla en apariencia encierra múltiples lecturas y matices. Las reflexiones existencialistas (ya en 1915, cuando fue escrita la obra), las dudas sobre la niebla que nos envuelve, la realidad o no de nuestra propia vida, si no será un sueño (enlazando con "La Vida es Sueño, de Calderón"), el incipiente feminismo, incluso, otorgan a esta obra un valor superior que la convierte en toda una experiencia.

Lejos de ser una lectura ardua como podría dar a entender la temática o la forma, se trata de una novela entretenida, llena de diálogos (a veces algo cargantes, hemos de reconocer, debido a la repetición enfática de palabras y exclamaciones), salvo algún bache de ritmo por el medio; y sobre todo, tocada por el humor que desprenden las situaciones metanarrativas y metaliterarias, o el carácter del personaje principal.

Llama la atención, aparte de la ruptura de la "cuarta pared" mencionada, el carácter metanarrativo de la historia, que incluye no solo referencias a la obra que escribe Víctor, cuyo argumento es similar a la vida de Augusto, sino explicaciones del primero sobre cómo escribir una "nivola".

La prosa es clara y sencilla, alejada de barroquismos innecesarios, aunque sí trufada con alguna palabra un tanto añeja, de poco uso en la actualidad. En cuanto a los personajes, quedan definidos por algún rasgo concreto, apenas pinceladas, salvo el protagonista en el cual se detiene un poco más el autor. Casi todos ellos son extravagantes y diferentes: el escritor de nivolas, el tío anarquista "teórico" de Eugenia, su  novio, Mauricio, un vago de tomo y lomo... Y ¡el perro! que nos regalada un sentido soliloquio y oración fúnebre al final de la obra.

Miguel de Unamuno, escritor, filósofo y catedrático, perteneció a la Generación literaria del 98, pero su obra no pierde actualidad. En resumen, léanlo. Con más razón ahora, que desde 2017 ya está en dominio público.

Fragmentos:

Visita de Augusto a Unamuno
 
Cuando me anunciaron su visita sonreí enigmáticamente y le mandé pasar a mi despacho-librería. Entró en él como un fantasma, miró a un retrato mío al óleo que allí preside a los libros de mi librería, y a una seña mía se sentó, frente a mí.
Empezó hablándome de mis trabajos literarios y más o menos filosóficos, demostrando conocerlos bastante bien, lo que no dejó, ¡claro está!, de halagarme, y en seguida empezó a contarme su vida y sus desdichas. Le atajé diciéndole que se ahorrase aquel trabajo, pues de las vicisitudes de su vida sabía yo tanto como él, y se lo demostré citándole los más íntimos pormenores y los que él creía más secretos. Me miró con ojos de verdadero terror y como quien mira a un ser increííble; creí notar que se le alteraba el color y traza del semblante y que hasta temblaba. Le tenía yo fascinado.
–¡Parece mentira! –repetía–, ¡parece mentira! A no verlo no lo creería... No sé si estoy despierto o soñando...
–Ni despierto ni soñando –le contesté.
–No me lo explico... no me lo explico –añadió–; mas puesto que usted parece saber sobre mí tanto como sé yo mismo, acaso adivine mi propósito...
–Sí –le dije–, tú –y recalqué este tú con un tono autoritario–, tú, abrumado por tus desgracias, has concebido la diabólica idea de suicidarte, y antes de hacerlo, movido por algo que has leído en uno de mis últimos ensayos, vienes a consultármelo.
El pobre hombre temblaba como un azogado, mirándome como un poseído miraría. Intentó levantarse, acaso para huir de mí; no podía. No disponía de sus fuerzas.
–¡No, no te muevas! –le ordené.
–Es que... es que... –balbuceó.
–Es que tú no puedes suicidarte, aunque lo quieras.
–¿Cómo? –exclamó al verse de tal modo negado y contradicho.
–Sí. Para que uno se pueda matar a sí mismo, ¿qué es menester? –le pregunté.
–Que tenga valor para hacerlo –me contestó.
–No –le dije–, ¡que esté vivo!
–¡Desde luego!
–¡Y tú no estás vivo!
–¿Cómo que no estoy vivo?, ¿es que me he muerto? –y empezó, sin darse clara cuenta de lo que hacía, a palparse a sí mismo.
–¡No, hombre, no! –le repliqué–. Te dije antes que no estabas ni despierto ni dormido, y ahora te digo que no estás ni muerto ni vivo.
–¡Acabe usted de explicarse de una vez, por Dios!, ¡acabe de explicarse! –me suplicó consternado–, porque son tales las cosas que estoy viendo y oyendo esta tarde, que temo volverme loco.
–Pues bien; la verdad es, querido Augusto –le dije con la más dulce de mis voces–, que no puedes matarte porque no estás vivo, y que no estás vivo, ni tampoco muerto, porque no existes...
–¿Cómo que no existo? ––exclamó.
–No, no existes más que como ente de ficción; no eres, pobre Augusto, más que un producto de mi fantasía y de las de aquellos de mis lectores que lean el relato que de tus fingidas venturas y malandanzas he escrito yo; tú no eres más que un personaje de novela, o de nivola, o como quieras llamarle. Ya sabes, pues, tu secreto.

Lamento fúnebre del perro
»Esta es la revelación de la eternidad, Orfeo, de la terrible eternidad. Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le revela el abismo pavoroso de la eternidad. La eternidad no es porvenir. Cuando morimos nos da la muerte media vuelta en nuestra órbita y emprendemos la marcha hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue. Y así, sin término, devanando la madeja de nuestro destino, deshaciendo todo el infinito que en una eternidad nos ha hecho, caminando a la nada, sin llegar nunca a ella, pues que ella nunca fue.
»Por debajo de esta corriente de nuestra existencia, por dentro de ella, hay otra corriente en sentido contrario; aquí vamos del ayer al mañana, allí se va del mañana al ayer. Se teje y se desteje a un tiempo. Y de vez en cuando nos llegan hálitos, vahos y hasta rumores misteriosos de ese otro mundo, de ese interior de nuestro mundo. Las entrañas de la historia son una contrahistoria, es un proceso inverso al que ella sigue. El río subterráneo va del mar a la fuente.

Definición de nivola

—Mi novela no tiene argumento, o mejor dicho, será el que vaya saliendo. El argumento se hace él solo.
—¿Y cómo es eso?
—Pues mira, un día de estos que no sabía bien qué hacer, pero sentía ansia de hacer algo, una comezón muy íntima, un escarabajeo de la fantasía, me dije: voy a escribir una novela, pero voy a escribirla como se vive, sin saber lo que vendrá. Me senté, cogí unas cuartillas y empecé lo primero que se me ocurrió, sin saber lo que seguiría, sin plan alguno. Mis personajes se irán haciendo según obren y hablen, sobre todo según hablen; su carácter se irá formando poco a poco. Y a las veces su carácter será el de no tenerlo.
—Sí, como el mío.
—No sé. Ello irá saliendo. Yo me dejo llevar.
—¿Y hay psicología?, ¿descripciones?
—Lo que hay es diálogo; sobre todo diálogo. La cosa es que los personajes hablen, que hablen mucho, aunque no digan nada (...). El caso es que en esta novela pienso meter todo lo que se me ocurra, sea como fuere.
—Pues acabará no siendo novela.
—No, será... será...nivola.

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jueves, 12 de enero de 2017

El dios asesinado en el servicio de caballeros, de Sergio Sánchez Morán

 El dios asesinado en el servicio de caballeros
Sergio Sánchez Morán
Fantascy
336 páginas

Argumento:

La detective paranormal Verónica Parabellum se encuentra el cadáver de un dios en su coche, pero no recuerda cómo ha llegado hasta allí. Con ayuda de un forense vampiro y de una amiga médium, tratará de descubrirlo, a lo largo de un periplo por el submundo esotérico de una Barcelona donde habitan todo tipo de seres mitológicos y fantásticos.

Comentario:

Como puede colegirse del argumento, se trata de una novela de tipo humorístico y fantástico (del subgénero "fantasía urbana"), con un cierto toque detectivesco, algo novedoso en España, que no en el mundo anglosajón (hay bastantes investigadores paranormales tanto en literatura como en audiovisual).

Narrada en primera persona, según los cánones de la novela de detectives, de la cual toma varios estereotipos, la historia empieza con fuerza "in media res", con la protagonista en medio de un ataque de amnesia que le impide saber cómo ha llegado a la situación descrita. La narración transcurre a partir de ahí de un modo bastante ágil y fluido, al que contribuye el interés por descubrir el mundo imaginario, poblado por seres de diversas mitologías (griega, hindú, nórdica, etc) y criaturas fantásticas (vampiros, fantasmas, etc) que conviven con los humanos sin que estos lo perciban más que tangencialmente en ocasiones, ya que los seres mágicos se ocultan con hechizos.

La novela, según mi opinión, va de más a menos. Lo más interesante es la descripción del mundo imaginario, aunque tampoco esté muy detallada; y sobre todo, el humor que salpica todo. Reconozco que me he reido con algunas de las ocurrencias del autor (puestas en boca de la protagonista), que son bastante ingeniosas. Sin embargo, conforme la novela avanza, el humor se diluye en favor de la acción, un tanto confusa y en exceso detallada (siempre según mi gusto).

Tampoco destaca mucho la investigación, con métodos clásicos del oficio de detective y otros tomados de la parafernalia paranormal (pistolas cargadas con balas especiales para criaturas fabulosas, etc), debido a que las tintas están cargadas sobre la parte fantástica y humorística. A menudo, la protagonista soluciona los asuntos de un modo que parece "casual" en exceso o con golpes de suerte o porque las cosas le vienen dadas, o esa es la impresión que me ha dejado. De todas formas, como dije antes, se trata de un defecto menor, ya que la investigación es una mera excusa para mostrarnos el mundo de Verónica, que, como personaje, cae bien, posee un canónico tormento del pasado (que no se explica en detalle), determinación, y un afilado sentido del humor, a pesar de ser algo cliché en otras cosas.

Quizás el autor no arriesga al no inventar su propia mitología (las que se describen parecen bien documentadas), pero tampoco creo que fuera su interés hacer algo "ambicioso" sino una novela entretenida, divertida a tramos (sobre todo al inicio), con fantasía suficiente para interesar a los aficionados a este género, ligera, sin pretensiones, aunque a mí, al llegar a cierto punto, se me empezó a hacer algo pesada y repetitiva (tanto en las expresiones, como en los chistes y situaciones). Otro punto de interés es la localización en tierras españolas, que permité hacer sátira sobre fenómenos como los periodistas mediáticos o la fama adquirida por los futbolistas, así como otras referencias culturales del país.

En resumen, una novela bastante ligera, correcta en su género, divertida e ingeniosa sobre todo al inicio, aunque quizás no demasiado original en sus planteamientos (ya vistos en obras similares anglosajonas) que creo que es el punto de partida de una serie con la misma protagonista. No sé si a los lectores de fantasías más adultas y profundas les podría satisfacer...

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lunes, 14 de noviembre de 2016

La séptima función del lenguaje, de Laurent Binet

 La séptima función del lenguaje
La Septième fonction du langage
Laurent Binet
Traductor: Adolfo García Ortega
Seix Barral
448 páginas

 
Argumento:

El semiólogo Roland Barthes muere atropellado, pero no está claro que haya sido un accidente. El inspector Bayard y un joven profesor de la universidad, llamado Simon, investigan el asunto.


Comentario:

Hay que advertir que esta novela es un poco rara. Aunque el argumento se base en la investigación de un crimen, no es novela negra ni una novela policial. La estructura de misterio o thriller es una mera excusa para una especie de divertimento culto en el cual el autor introduce a famosos intelectuales (casi todos franceses, aunque también aparecen algunos de otras nacionalidades) y hace bromas e ironías acerca de sus ideas y personas, dentro de un ámbito temporal, el de los años ochenta en Francia (y en el mundo), muy bien reconstruido, con referencias a la cultura popular (cantantes, actores, presentadores de televisión, etc), a políticos como Mitterrand, Giscard, Rocard, Jack Lang, Fabius y otros, hechos históricos, etc.

La novela, pese a tocar áreas como la lingüística, la semiótica, la filosofía, la sociología, etc, no se hace ardua, ya que está narrada de forma ágil. Los personajes, como si de una novela de aventuras se tratara, buscan un misterioso documento con ciertos "poderes" a lo largo de diversas ciudades en su afán por aclarar la muerte misteriosa de Roland Barthes, un semiólogo francés que existió realmente (como espero que todo el mundo sepa...). Dado que hace un "cameo" el recientemente fallecido Umberto Eco, y teniendo en cuenta la estrutura narrativa adoptada y la temática, sospecho que el autor hace también un homenaje al semiólogo italiano, y a sus novelas, en las que conjugaba la erudición de un catedrático con la línea ligera de las historias populares de conspiraciones y aventuras.

Siendo así, no es extraño encontrar escenas de acción, encuentros con sociedades secretas que siguen protocolos y rituales "sangrientos" y absurdos, personajes misteriosos que aparecen y desaparecen, políticos que quieren ganar las elecciones con el poder de la palabra, vínculos inesperados entre hechos que no parecen tener nada que ver (las Brigadas Rojas, el atentado a la estación de Bolonia...), y alusiones a las funciones del lenguaje (que todos estudiamos en el colegio, aquello de la función fática, la conativa, etc) y las teorías del significado y el significante. Obviamente, también hay un componente metaliterario, que se plasma en el juego entre lo que se dice y lo que se quiere decir, los códigos de los géneros literarios, los héroes de la cultura popular como James Bond, las divertidas deducciones de Simon, que parece una especie de Sherlock Holmes de la semiótica, y sus dudas acerca de ser el personaje de una novela.

El tono, como es de imaginar, es de humor, un humor surrealista y, a veces, difícil de captar. Y es que la mayor traba para disfrutar esta novela es el desconocimiento de la gente de los autores-personajes y de sus teorías. Hablaré por mí, aunque de nombre conozco a casi todos los intelectuales citados, conozco muy poco sobre las ideas que defendieron, lo cual hace que me pierda los "chistes" o los juegos irónicos: Althusser, Foucault, Derrida, Deleuze, Kristeva, Lacan, Sollers, Eco, Barthes, Chomsky... y muchos más, aparecen en la obra; por desconocimiento (vuelvo a hablar por mí) a veces no sabes muy bien si lo que se cuenta son hechos reales o ficticios (aunque eso no afecta a la comprensión de la historia, por supuesto, pero sí hace perder matices). Lo mismo puede decirse de las charlas entre políticos, casi todos socialistas, que hay en el libro. Bien, Mitterrand y todos los demás sé quiénes son, pero las sutilezas de las diferencias idelógicas entre ellos quedan fuera de mi conocimiento.

Si se toma solo como novela de aventuras o misterio puede no resultar satisfactoria del todo, ya que la gracia es la broma y la casi parodia, y no la resolución de un caso policial.

Los personajes principales, Bayard y Simon, no son muy profundos que digamos, aunque tampoco es necesario. Cada uno representa una facción ideológica: lo reaccionario y el progresismo. A mí, personalmente, me ha gustado más el segundo, un intelectual que actúa casi como un héroe de aventuras, con su dosis de peligro, acción y hasta romance/sexo.

En resumen, una novela metaliteraria escrita según los códigos de los géneros populares donde hay lugar para todo: aventuras, sexo, feminismo, drogas, intelectualidad, rivalidades entre sabios, amputaciones de miembros, homosexualidad, saunas sórdidas, sociedades secretas inspiradas en la Palabra, un libro secreto que contiene algo que podría cambiar el mundo, mucha, mucha ironía y surrealismo. No apta para todo tipo de lectores, sin embargo.


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lunes, 31 de octubre de 2016

El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu

 El problema de los tres cuerpos
三体
Cixin Liu
Traductor:  Javier Altayó
Ediciones B - Nova
450 páginas

 
Argumento:

En una base secreta china de la época de la Revolución Cultural se reciben señales alienígenas. En el presente, un experto en nanomateriales descubre que la humanidad libra una inquietante guerra de la que nadie sabe, salvo los gobiernos.


Comentario (con Spoilers):

Estoy empezando a creer que no estoy en sintonía con la literatura actual, porque los libros que leo, precedidos por la aclamación de crítica y público, no me parecen para tanto, en el mejor de los casos, o me resultan directamente malos. Este, en concreto, se sitúa en la primera categoría pero casi rozando la segunda.

"El problema de los tres cuerpos" plantea algo que no se puede decir para no hacer "spoiler", pero que se nota enseguida, a pesar de lo que afirma la gente. Así que voy a decirlo: el libro narra una descacharrante y poco creíble invasión extraterrestre de nuestro mundo.

La historia se narra en dos épocas distintas. Por un lado, tenemos a una científica represaliada por el régimen en los tiempos duros de la Revolución Cultural china, que es trasladada a una base secreta a la que  nadie quiere ir y donde se lleva a cabo un proyecto de búsqueda de vida extraterrestre. Por otro, hay un científico en la actualidad, que estudia nanomateriales. Tanto la una como el otro, como todos los demás personajes que aparecen, son bastante planos y sin sustancia. Aunque es cierto que la ambientación, novedosa en el género, con el telón de fondo de la historia reciente china, es interesante de por sí. De hecho, casi lo más llamativo de la obra.

La narrativa es muy básica, aunque eso podría estar causado por la traducción. A saber cómo será el original chino. Lo bueno es que casi todo el libro se lee fácil, quitando las partes a las que he prestado menos atención (cuando suelta los rollos científicos sobre cálculos matemáticos y mecánica celeste, que, lo reconozco, no los entiendo y, por lo tanto, no me voy a molestar en leerlos). Encima, al final te mete un montón de explicaciones a lo que has leído y que ya intuias, y que queda un poco pegote.

Otra cosa que hace más digerible la novela es el tono, no sé si buscado o involuntario, de humor, que en algunas partes la hace similar a una comedia (incluso una comedia surrealista).

La premisa de la historia es que los extraterrestres necesitan un nuevo hogar debido a la inestabilidad de su sistema tri-estelar, y se han fijado en la tierra, después de recibir señales de radio  nuestras. Y su genial plan de ataque es hacer que los científicos de la tierra se suiciden para que cuando lleguen, dentro de cientos de años, el avance técnico-científico de la humanidad no pueda competir con ellos.

Para llevar esto a cabo, los aliens han creado un videojuego (bueno, sus aliados en la tierra), inspirado en su sistema trisolar, y que es con diferencia lo que más me ha gustado de la novela. En este videojuego, las pantallas y  niveles representan diferentes estadios de la civilización  humana, en los cuales se mezclan diversas personalidades científicas y filosóficas, tanto de oriente como de occidente (más de occidente: para ser chino el autor está bastante occidentalizado, o eso me ha parecido), y además, se utiliza para dar a conocer el problema del título, irresoluble, al parecer, y que es la explicación de los cataclismos que acontecen en el hogar de los aliens periódicamente. Con este videojuego los aliados de los invasores reclutan aliados humanos.

A los extraterrestres no se les describe más que con pinceladas, aunque imaginamos que muy humanoides no son. Sin embargo, logran entender los mensajes que les mandan los chinos, e incluso responder a ellos en la lengua humana, diciendo cosas como: ¡terrícolas, os vamos a invadir! Cuando leo en diversas críticas que esta novela plasma de manera creíble una invasión extraterrestre me dan ganas de no leer más CF...

Jamás se analiza la naturaleza del contacto. Es decir, sí se habla de las consecuencias para la humanidad y de las facciones que en esta se generan, a favor o en contra de los invasores (y explica las razones de los colaboracionistas), pero nada de pensar sobre cómo es posible que estos seres entiendan lo que se les dicen o nosotros entendamos lo que nos dicen o que siquiera pueda haber un entendimiento a cualquier nivel (cultural, cognitivo, etc) entre criaturas tan dispares.

Los aliens, pese a que sus civilizaciones son destruidas cada poco, han logrado un dominio espectacular de la ciencia y son capaces de hacer cosas increíbles doblando protones y no sé cuántas manipulaciones cuánticas, ¿y no pueden manipular su entorno para arreglar el sistema trisolar?

Hay escenas descacharrantes en la novela, como cuando destruyen el barco sede de los aliados humanos de los aliens en el Canal de Panamá con hilos de un resistente nanomaterial, que me recordaba a una peli de terror que vi hace tiempo, donde los cables iban cortando a la gente. Aquí cortan no solo a la gente sino también al barco entero, en rodajitas, literalmente. O la respuesta de los aliens al mensaje de radio, que parece propio de dibujos animados o de la peli esa de Tim Burton, <<Mars Attacks>>.

También tiene alguna parte entretenida, aunque a mí me han pesado más las situaciones surrealistas y nada creíbles que se suceden.

En resumen, una novela de Ciencia Ficción con partes de divulgación y explicaciones científicas algo pesadas, otras casi de fantasía (el videojuego) más interesantes, una trama un tanto naíf, personajes planos, que puede gustar a los aficionados al género que no busquen demasiada especulación filosófica, y que, para colmo, es el inicio de una trilogía... uf.

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lunes, 12 de septiembre de 2016

Pétronille, de Amélie Nothomb

 Pétronille
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pámies
Editorial Anagrama
160 páginas


Resumen:

Durante la presentación de un libro, la escritora Amélie Nothomb conoce a una de sus fans, con la que se cartea. Tiempo después, la joven publica un libro y se hace famosa. Ambas inician una amistad íntima. De paso, Amélie nos narra sus dificultades para encontrar «compañeros de borrachera con champagne».

Comentario:

Me ha costado resumir el argumento de este libro y también escribir el comentario, especialmente porque no trata de «nada».

Ya es un lugar común decir que la bibliografía de Amélie Nothomb se divide entre sus obras de ficción y aquellas otras de carácter autobiográfico pero con bastante elaboración novelesca. Pétronille pertenece a la segunda categoría.

En ella se narra una historia de amistad muy rara, en la línea de la autora, que, tal y como está contada, no resulta creíble, en especial por las personalidades de las escritoras protagonistas (aunque suene raro decirlo tratándose de hechos supuestamente «reales»).

El estilo de la obra es cien por cien Nothomb: prosa limpia y pulida, fácil de leer, ingeniosa a ratos, con un buen uso de la elipsis y un cierto humor surrealista… Sin embargo, pese a ser «más de lo mismo» o quizás precisamente por ello, ya no impresiona ni sorprende, ni siquiera en el giro final, tan absurdo y precipitado.

No podría decir que es un libro mal escrito, porque sería falso. Está bien redactado. Pero la experiencia lectora, sobre todo si se ha leído mucho a la autora, es como beber un vaso de agua. A la sensación de levedad le ayuda el escasísimo número de páginas, que no permite profundizar en los temas de la obra: la amistad y la creación literaria.

Se supone que la novela trata de la amistad entre dos escritoras excéntricas, unidas no solo por la literatura sino también por el amor al champagne. Pero apenas tenemos constancia de esa relación: se dan unas pocas pinceladas a modo de anécdotas, como la visita de ambas protagonistas a una estación de esquí donde pasan unas vacaciones, los diferentes encuentros para beber champagne o la visita de Amélie a la casa de los padres de Pétronille (que, por cierto, al parecer está inspirado en la escritora real Stéphanie Hochet). En estas pocas vivencias se nos muestra el contraste entre ambas mujeres, una de clase alta, un tanto snob y excéntrica, y la otra nacida de comunistas, proletaria, «poligonera», o marginal de los barrios bajos como la llegan a llamar, y con un carácter arisco y raro.

Lo más interesante son algunos comentarios de Nothomb sobre sus experiencias personales, como la anécdota que cuenta de su viaje a Londres, donde Vivienne Westwood le hizo salir a pasear el perro por un parque. Pero esto podríamos leerlo en entrevistas o artículos sobre la autora. También revisten cierto interés sus opiniones sobre el mundillo literario.

En ningún momento me he metido en la historia. Aburrida no es, porque la brevedad no permite el tedio, pero tampoco aporta nada nuevo a la bibliografía de la autora ni mucho menos a sus lectores. Los temas tratados son interesantes, pero la forma de plasmarlos, a mi modo de ver, es demasiado superficial. La estructura de la novela me ha hecho pensar en un relato que divaga y va de un asunto a otro sin mucha relación, como escenas sueltas.

En resumen, una novela más de Nothomb, que puede interesar a fans muy acérrimos, o a gente que aún no la conozca, aunque a estos yo les recomendaría otras novelas suyas, como «Estupor y Temblores», por ejemplo.


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miércoles, 4 de mayo de 2016

El amor no es nada del otro mundo, de Félix J. Palma y María Fortea

 El amor no es nada del otro mundo
Félix J. Palma y María Fortea
400 páginas
Plaza y Janés


Sinopsis:

Ismael es un treintañero sin casi vida social, aparte de un compañero de trabajo y las interacciones con amigos del Facebook, que lleva treinta años enamorado de una compañera de la escuela, que llegó a ser su mejor amiga hasta que se marchó a Estados Unidos y perdieron el contacto, veinte años ha. Una día busca su perfil en Facebook y se encuentra con una sorpresa: ella, a quien no gustaban esas cosas, tiene un perfil. Decide mandarle un mensaje...


Comentario:

Escrita a cuatro manos (Félix Palma y María Fortea, marido y mujer), "El amor no es nada del otro mundo" es una novela romántica de estilo juvenil y temática fantástica, que guarda cierta relación con las anteriores novelas de uno de los autores, Félix J. Palma, en el sentido de que explora (de nuevo) los mundos alternativos y los diferentes yoes de una persona que en ellos viven (y sus relaciones entre ellos). Eso hace que el argumento de la novela no resulte nada novedoso para lectores de la trilogía de Palma iniciada en "El Mapa del Tiempo", hasta el punto que se pueden ir anticipando los hechos y situaciones, e incluso el final, con relativa facilidad.

La prosa está mucho menos elaborada que en la citada trilogía, y contiene abundantes frases hechas y términos coloquiales, aunque conserva, a mi modo de ver, de forma errónea, las apelaciones al lector (más disimuladas), como si un misterioso narrador te estuviera contando la historia. Lo que en la Trilogía estaba justificado y formaba parte de los recursos narrativos, en esta historia se percibe sobrante y sin ninguna función, como una rémora que, además, aparece en el momento menos pensado.

La premisa de partida es interesante e intrigante (un triángulo o cuadrángulo amoroso entre el prota, su otro yo, su amiga y el otro yo de su amiga), pero el desarrollo se me ha hecho algo pesado. Para empezar, aunque el protagonista tiene cerca de cuarenta años, se comporta y piensa como un adolescente, y me ha sido imposible quitarme esa imagen de la cabeza mientras leía. Aunque no descarto que existan casos raros, se me hace poco creíble que una persona pueda estar enamorada de otra desde la infancia, sin ser correspondida y sin tener trato durante veinte años (y que no haya levantado cabeza en ese tiempo ni intentado otras vías: ¿eso no es enfermizo?). Además, el protagonista primero es un "pagafantas" como se suele decir vulgarmente, y después, un poco acosador y obsesivo que no se resigna a estar en la "friendzone", y culpa a la chica de no hacerle caso, por no mencionar que le molesta "que piense primero en sí misma, que no sea dulce y empática con él, que siempre quiera tener la razón...", y por eso se siente atraído por la versión de otro mundo de su amada, más sumisa, dulce, comprensiva y maltratada por su marido... No me ha caído muy bien que digamos, a pesar de la "revelación final" en donde se da cuenta de a quién quiere realmente (aunque si analizamos, en realidad, él poco cambia; de lo que se trata es de que ella "se dé cuenta" de que lo ama a él).

Obviamente, que a mí no me caiga bien no afecta a la valoración literaria de la obra, es una mera opinión un poco off topic, pero que explica una de las razones por las que no me ha llegado la historia.

Algo que tampoco me ha gustado es cómo se alargan las situaciones, lo que ha hecho que leyera varias partes de la obra en diagonal, especialmente el final. El ritmo no es muy rápido, a decir verdad. Hay demasiadas palabras para lo que cuenta, o esa impresión me ha dado.

Será que no soy mucho de comedias románticas, pero el humor tampoco me ha calado, al parecerme algo simple. En general, ni la trama ni la forma de narrar ni los personajes son arriesgados. Diría que la historia es bastante convencional, si la despojamos del elemento fantástico, comercial y ajustada a los cánones de la novela romántica, sin sorpresas (y mucho menos si, como dije antes, has leído otras obras de Félix Palma, ya que hay soluciones similares).

El mensaje es obvio, y a veces, se subraya demasiado. Una de las temáticas es cómo nos relacionamos con los otros en las redes virtuales, cómo nos condiciona la expectativa ajena, la vida asomados a las ventanas de una cierta falsedad e hipocresía, que enlaza con el otro tema: la idealización, en este caso de las personas y del amor. Por otro lado, hay una extraña sobrevaloración de Facebook, cuando en principio parecía crítica. Sin embargo, para ser "crítica", resulta que lo convierten los autores nada más y nada menos que la vía metafórica  (y real, en el libro) para contactar con yoes alternativos, y explorar las dimensiones de la identidad.

En resumen, una obra que, a mi modo de ver, puede gustar más a la gente que no haya leído otras obras de Félix Palma y además, sea aficionada a la novela romántica con toques fantásticos.

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martes, 15 de marzo de 2016

Cinco Esquinas, de Mario Vargas Llosa

Cinco esquinas
Mario Vargas Llosa
Editorial Alfaguara
320 páginas

Argumento:

El periodista Rolando Garro chantajea a un ingeniero del cual posee fotos en poses comprometidas con mujeres de mala vida, pero le sale el tiro por la culata. Mientras, la mujer del ingeniero y su mejor amiga entablan una relación lésbica.

Comentario:


Muy lejanos quedan ya los tiempos en los que Vargas Llosa se convirtió en un icono y referente de la literatura en lengua española, con obras como "Conversaciones en la catedral", "La casa verde" o "La ciudad y los perros".

Sin embargo, sería un juicio injusto decir que la novela que nos ocupa es un bodrio sin interés alguno, aunque, a decir verdad, no le haga favor a su fama y a su calidad de premio Nobel. Vargas Llosa no es el que era, es cierto, pero la obra se lee con curiosidad, más por ser de quién es que por sus valores literarios.

El tema, en principio, resultaba prometedor: el gobierno de Fujimori y Montesinos en Perú, dos figuras siniestras con tintes dictatoriales y corruptos, y la época de terror de Sendero Luminoso. Una podría esperar que se desarrollase una trama con tales mimbres en la que conoceríamos un poco este ominoso periodo de la historia reciente de Perú, marcado por muertes, toque de queda, cortes de luz en la capital, los manejos del llamado Doctor (Montesinos, hombre fuerte del régimen) con la prensa y el uso del amarillismo, los chantajes y demás artimañas de control.

Algo hay, no podemos negarlo, ya que una de las líneas narrativas cuenta el chantaje de un periodista sobre un ingeniero al que se sorprende en plena orgía con prostitutas, que luego se convierte en escándalo en una revista de la prensa amarilla llamada "Destapes", especializada en sacar los trapos sucios de los enemigos del régimen.

Sin embargo, el autor no parece centrado en la historia. El tema del poder de la prensa en la sociedad, el amarillismo y su uso sin escrúpulos pronto deriva hacia un seudo misterio policial en el momento en que aparece muerto uno de los protagonistas del chantaje, misterio que no se desarrolla sino que meramente se apunta y luego se resuelve de una forma explicativa.

Pero no contento con esto, Vargas Llosa vuelve a salirse del tema, en esta ocasión del todo, y nos cuenta los devaneos lésbicos de un par de amigas de la clase alta limeña, cuyos esposos también son amigos entre sí, y que no tardará en convertirse en una historia casi porno, casi vodevilesca, de tríos, orgías, etc, profusamente detallada, pero que no parece tener nada que ver con el resto, como si fuera un inserto o relleno que le apeteció incluir porque sí o por darle un contenido a tales personajes.

Siendo así, la obra resulta una especie de retrato de la sociedad peruana de esa época, entreverado de humor y personajes algo endebles y frívolos, que hablan con diminutivos y solo se preocupan por el sexo (la mayor parte de ellos), como el ingeniero, su esposa y la amiga de su esposa, en la que los recursos literarios, exceptuando la parte final, han desaparecido en favor de la sencillez y por qué no decirlo, una cierta simpleza, amable, sí, tierno, quizás, pero cuajado de errores que no se le pasarían a un principiante.

Por ejemplo, las repeticiones de información ya facilitada, los diálogos utilizados a menudo como manera de informar al lector descaradamente (y así ahorrarse escenas), la dejadez del final, donde, utilizando una fórmula de superposición de diálogos y escenas protagonizados por los personajes de las diferentes líneas, se termina la historia de cualquier manera, como si el autor hubiera llegado a un punto donde ya se cansó de escribir y decidiera resumir lo que falta.

El sabor local, que existe, está, sin embargo, algo diluido, y poco se atisba del sustrato social peruano; sobre el tema de Sendero Luminoso, Fujimori y Montesinos se pasa como de puntillas, aunque el Doctor tiene una aparición estelar terrorífica que es de lo más destacable de la historia y hay alguna referencia a los toques de queda y a la amenaza del terror; la prosa es sencilla; se opta más por el resumen y la narración que por la construcción de escenas; al inicio resulta ágil pero luego, debido a la repetitividad antes nombrada, se estanca un poco el interés; las tramas parecen no avanzar más que a trompicones, y encima, como remate, ese final complaciente y apurado, por no mencionar los devaneos erótico festivos de las damas que se hacen pesados al no ser necesarios en absoluto.

En resumen, una novela prescindible pero que puede entretener, aunque no a quien tenga altas expectativas literarias y desee una lectura profunda. Es más bien una obrita simpática de un autor que hizo mejores cosas en su momento.



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lunes, 8 de febrero de 2016

Memorias de una suegra, de George R. Sims

T.O.: Memoirs of a Mother-in-Law, 1881
Editorial: Siruela, 2015
Colección: Libros del Tiempo, 325
Traducción: Alejandro Palomas
228 páginas

Argumento:

Jane Tressider, harta de la mala imagen que tienen las suegras, decide escribir sus experiencias como tal, resuelta a contar su verdad.

Comentario:

La señora Tressider da comienzo a las dieciocho memorias (cada una precedida por un título indicativo de su contenido, siendo el de la primera «Yo») que componen su historia con una declaración de intenciones: 

«Las suegras hemos sido siempre unas incomprendidas, y supongo que siempre lo seremos. Nadie ha expresado jamás con rigor su postura. Eso es lo que yo intento hacer aquí, y por eso, ahora que todos mis hijos, excepto dos, están casados y dispongo de más tiempo, he decidido defender la causa de la más maligna de las razas sobre la capa de la tierra. Estoy convencida de que cuando haya relatado mis experiencias habré dado un cariz distinto a la cuestión. Intuyo que ofenderé a algunos de mis yernos y que algunas de mis nueras se sentirán agraviadas, pero eso es algo que no puedo remediar. Siempre he dicho lo que pensaba y desde luego no voy a empezar ahora a medir mis palabras.»

Para conseguir su propósito, la protagonista recurre a un diario que lleva años escribiendo, del que escoge los pasajes que considera adecuados para ilustrar su opinión acerca de las suegras. Momentos de las vidas de sus hijas e hijos, nueras y yernos, e incluso de su propio matrimonio, algunos emotivos, otros excéntricos, divertidos, curiosos o tristes, cotidianos, todos útiles a su propósito, siempre desde el reconocimiento de sus limitaciones («…no soy una escritora profesional. Es más fácil decir lo que queremos decir que escribirlo»).

Así, no es raro que comience una memoria con la intención de relatar un acontecimiento para, como sin darse cuenta, pasar a contar algo diferente, lo que a veces deja historias sin terminar, esperando una mejor oportunidad que no siempre llega, o alterna anécdotas protagonizadas por sus hijos con otras de sus nietos, lo que puede producir una sensación de desorden, de caos, aunque también sirve para mostrar la personalidad compleja, contradictoria y fascinante de Jane Tressider.

Y es que la protagonista es capaz de ser sensible, cariñosa, impetuosa, impaciente, responsable, justa e injusta, excéntrica, obsesiva, mandona, espontánea, tan implacable como capaz de ceder a las peticiones de sus familiares, miedosa, valiente, maternal, justiciera, todo al servicio de la misión que ella misma se ha impuesto, una cruzada personal que sirve para mostrar, mediante la narración de pequeños dramas cotidianos (hay anécdotas divertidas, extravagantes, convencionales, tiernas, emotivas...), una época y una forma de vida.

El marido, hijas e hijos, nueras y yernos, son secundarios de lujo, imprescindibles para que Jane desgrane sus teorías al tiempo que retrata la sociedad inglesa de finales del XIX, donde da cabida a los recuerdos de su juventud y matrimonio con John Tressider, hace comentarios críticos sobre el servicio doméstico y las diferencias de clase, incidiendo en las profesiones y nacionalidad de los yernos (Sabina se casa con Gus Walkinshaw, hijo de un vicario; el marido de Jane, Carl Gutziet es alemán; Lavinia hace el mejor matrimonio, con Charles Wigram, un caballero bien situado), alude a la picaresca de quienes alquilan casas en mal estado, a los vecinos o a familiares poco convencionales entre otros temas.

En resumen, «Memorias de una suegra» es una novela bien escrita y muy entretenida, con pasajes divertidos, emotivos, misteriosos, románticos, y a la vez una sátira social, cuya lectura puede resultar satisfactoria a varios niveles.


Citas de la novela


Memoria VIII:

«A decir verdad, resultó muy peculiar que se enamorara de una joven a la que no conocía, pues la vida real nada tiene que ver con la que se describe en las viejas baladas y romances. En el siglo XIX, un joven no puede venir y tocar la guitarra ante tu puerta y no quedan ya apuestos pajes que pueda utilizar para enviar sus billets-doux, y naturalmente yo tampoco habría dado alas a semejante comportamiento.» 
«De eso han pasado mucho años, mis hijos se han hecho mayores a mi alrededor, muchos se han casado y ahora los pequeños trepan a mi rodilla y me llaman «abuelita», pero aquí sentada, mientras escribo estas memorias a la luz menguante de una tarde de verano, mi mirada se pierde en la bruma cada vez más condensada y vuelvo a descubrirme como una feliz y sonrojada muchacha. Oh, esos maravillosos días de antaño cuando todo parecía tan luminoso y bello, cuando teníamos el mundo a nuestros pies y el negro buey no nos había pisoteado los pies.»
«Oh, cielos, oh, cielos, ¿quién iba a decirme que un día me convertiría en una pobre y preocupada suegra, aquejada de reúma, gota y espantosas jaquecas, y con hijos que se parecen a mí y que me matan a disgustos, algunos de ellos tan delicados? ¿Y cómo imaginar que aquel apuesto joven caballero sentado en la plataforma superior del ómnibus, que se sonrojaba a menudo cuando su mirada encontraba la mía, llegaría a casa un día y tiraría buñuelos de manzana por la ventana?»
«¡Ah, el joven sueño del amor! ¿Por qué despertamos de tus brazos para descubrir que eras un sueño? En fin, no puedo quejarme: he disfrutado de no pocas bendiciones y, aunque las cosas han resultado en ocasiones un poco complicadas, John Tressider no ha sido un mal padre ni tampoco un mal marido, comparado con el resto de los padres y de los maridos de hoy en día, y mis queridos y cariñosos hijos han sido para mí un gran consuelo, a pesar de todas las ansiedades que han provocado en mí, y ahora tengo a un buen número de nietos en los que pensar, pequeñuelos míos, y cuando vuelvo a tener de nuevo un par de brazos de bebé al cuello y siento pegados a las mejillas los suaves labios de un niño, sé que no he vivido ni he sufrido en vano.»

Memoria XVIII:

«Estas memorias han tenido el efecto de una bomba lanzada en pleno corazón de un círculo doméstico, y el marido de Maud ha llegado al extremo de declarar que va a escribir las memorias de un yerno y tomarse así su venganza. Qué terrible es que una pequeña e íntegra verdad resulte tan intragable.»


***T***


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jueves, 30 de abril de 2015

Matemos al tío, de Rohan O'Grady

T.O.: Let’s Kill Uncle, 1963
Editorial: Impedimenta, 2014
Traducción: Raquel Vicedo
316 páginas
22 €

Argumento:

Barnaby Gaunt, un niño de diez años, cree que Tío quiere asesinarle para quedarse con su dinero. Con la ayuda de su amiga Christie MacNab, a quien ofrece como recompensa un millón de dólares de su herencia, planea adelantarse y asesinarle él antes.

Comentario:

Matemos al Tío es una de esas novelas con tantas facetas que es posible pasar alguna por alto. Tras la apariencia de una lectura casi infantil, entre la aventura, el misterio y lo gótico, hay una historia con mucho subtexto, que profundiza más allá de lo aparente en situaciones que van desde las más obvias, como es la posibilidad de que el Tío del título sea un asesino, a otras más sutiles, entre las que se encuentra la reflexión sobre la supuesta inocencia de la infancia, las consecuencias de la guerra en una pequeña comunidad (en la Isla no hay otros niños que los protagonistas ya que todos los jóvenes, excepto Albert, fallecieron) o el amor incondicional (tanto el que siente el sargento Coulter por la señora Rice-Hope como el de los niños hacia él).

La capacidad de la autora para crear una atmósfera que solo es idílica en la superficie (las abundantes comidas que cocina la señora Nielsen para los niños, la belleza de un paisaje exuberante que sirve como escenario de travesuras infantiles) es uno de los principales alicientes de este juego de apariencias, en el que hechos, personas y escenarios que parecen inocentes se convierten en amenazas potenciales cuando los niños deciden acabar con Tío: las armas que guarda en su casa Lady Syddyns, la medicación de la señora Brooks o la apatía de un aterrorizado Una Oreja contribuyen a crear expectativa, a sospechar, incluso temer, el desarrollo de los acontecimientos.

Así, entre excursiones por la Isla, calor y comilonas, la autora da a conocer a unos personajes con matices y personalidad entre los que destacan tanto Christie como Barnaby o Tío, pero también los Brooks y su negativa a aceptar la pérdida de su hijo Dickie años atrás, el atormentado Una Oreja, que teme comportarse como el puma que es o el sumiso agradecimiento de Pobre Desmond, aunque el más complejo es el sargento de la Real Policía Montada del Canadá, Albert Coulter (su vida solitaria,  una casa llena de libros y música anticuados, las cartas que escribe a la señora Rice-Hope y destruye sin entregar, la relación epistolar con el decepcionante señor Hobbs, el ser el único hombre superviviente de su generación…), que empieza odiando a los niños y va evolucionando hasta encariñarse con ellos.

Que apenas mediada la novela se sepa con certeza si Tío es, o no, el monstruo que describe Barnaby no disminuye el interés por lo que harán los protagonistas, sino que intensifica la reflexión sobre el bien y el mal, sobre la moralidad de ciertos actos que quieren llevar a cabo Barnaby y Christie (en especial los relacionados con Pobre Desmond) o la intencionalidad de lo que parecen travesuras (la destrucción de los paneles del invernadero de Lady Syddyns, pintar lunares azules al Duque de Hierro, el toro de concurso del señor Duncan, o lo ocurrido a Fletcher, el pájaro de la señorita Proudfoot), creando una sensación de inseguridad y duda en torno a las motivaciones de los protagonistas.

Y es que quizá lo más interesante de Matemos al tío está en la ambigüedad, las apariencias, en la dificultad para confiar por completo en la ingenuidad de Christie y Barnaby, en ese ambiente tan logrado que casi obliga a sospechar de todo y de todos o en ciertas situaciones casi surrealistas narradas con humor negro. Y también en esa frase final que podría dar lugar a otra historia, desarrollada en la imaginación de quien la lee, acerca de cómo llegará a suceder lo que anuncia.

Destacar la ilustración de la cubierta, en la que aparecen Barnaby, Christie y Una Oreja, original de Edward Gorey para la primera edición de la novela.

Observación: en la nota al pie nº3, en la página 157, hay una errata, la palabra «dese» en lugar de desde. También hay un par de ocasiones en las falta el guión de diálogo.

Citas:

Capítulo 9, página 104:

«―Siempre intentas que las cosas parezcan peor de lo que son. ¿Quién era Rodney y por qué lo mató tu tío?
―Escúchame ―dijo Barnaby de todo corazón―.Soy malo. ¿Y sabes por qué? Por culpa de él. Te voy a contar una cosa que nadie creería jamás.
―¿Qué?
Se inclinó hacia ella.
―Me pega.
Vaya, no me digas –se burló Christie―. A muchos niños les dan azotes. Mi madre me da bien fuerte si no me porto bien.
¡No lo entiendes! ¡Solo me azota si me porto bien! Si soy malo me hace regalos. Está loco y nadie lo sabe excepto yo. Es la verdad, Christie, solo me pega si soy bueno.
Hizo una pausa y añadió con tristeza:
―No me pega muy a menudo.»

***

Capítulo 9, página 106:

«―¿Qué voy a hacer, Christie? ¿Qué voy a hacer? Tengo tanto miedo…

Christie se quedó pensativa, entornó los ojos y apretó los labios en una fina línea.
―Bueno –dijo finalmente―, para empezar, deja de comportarte como un bebé. Si es tan malo como dices, y que conste, Barnaby Gaunt, que no estoy diciendo que me crea todo lo que dices porque siempre lo exageras todo, pero si es tan malo, solo nos queda una opción.
―¿Y cuál es? ¿Qué vamos a hacer, Christie? ¡Haré lo que sea!
Tendremos que asesinarlo a él primero –dijo Christie.»

***T***


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jueves, 12 de marzo de 2015

Hombres de armas, de Terry Pratchett

Men at Arms, 1993 
Editorial: Debolsillo
Traducción: Albert Solé Company
350 páginas 
9,95 € 

Argumento:

Un enano y un payaso aparecen asesinados, pero en el gremio de Asesinos nadie ha pagado por estas crímenes. El cabo Zanahoria y sus compañeros de la Guardia Nocturna se hacen cargo del caso. 

Comentario:

La obra, continuación de ¡Guardias! ¿Guardias?, retoma personajes conocidos como el cabo Zanahoria, el capitán Vimes y su prometida Lady Sybil Ramkin o los hombres de la guardia nocturna de Ankh-Morpork y adquiere algunos más. 

La historia sigue el esquema habitual de una novela policiaca, incluyendo asesinatos, misterio, visitas a sospechosos: El Gremio de Asesinos, de Bufones (esas máscaras de los payasos, su verdadera nariz...), de Perros (los dos últimos aterradores).

Entre los temas de la novela: el uso de las armas, la discriminación (personalizada en parte por dos personajes de la guardia, Cuddy el enano y Detritus el troll, que comienzan como enemigos naturales («Los enanos y los trolls se llevan tan bien como las llamas con una casa ardiendo», «Los enanos y los trolls se llevan como la tiza y el queso. Muy como la tiza y el queso, en realidad. Uno es orgánico y la otra no lo es, y además huele un poquito a queso») debido a sus respectivas razas y al conocerse establecen una amistad), la monarquía y otras formas de gobierno... 

Los personajes están muy bien caracterizados, desde los protagonistas a los secundarios. Algunos ejemplos:

El cabo Zanahoria enfrentado cierto hecho:

«—Él... ¿Es que eso no significa nada para ti?
Zanahoria asintió. 
—Sí. Pero personal no es lo mismo que importante.» 

«Pero yo no mandaré la Guardia, si es a eso a lo que se estaba refiriendo usted.
—¿Por qué no?
 —Porque yo podría mandar la Guardia. Porque... la gente debería hacer las cosas porque un oficial les dice que las hagan. No deberían hacerlas solo porque el cabo Zanahoria se lo dice. Porque al cabo Zanahoria se le da... muy bien hacerse obedecer. 
El rostro de Zanahoria permanecía cuidadosamente desprovisto de toda expresión.
—Una observación muy interesante.» 

La nueva guardia Angua... casi siempre una mujer: 


«A Angua siempre le costaba mucho recordar cuál era el aspecto que había tenido el mundo cuando ella se encontraba dans une certaine condition, como lo llamaba delicadamente su madre».

Lord Vetinari y su peculiar forma de gobernar: 


«Muchos gobernantes, buenos y malos y muy a menudo muertos, saben qué es lo que ha ocurrido; un reducido número de ellos consigue llegar a ingeniárselas, mediante un gran esfuerzo, para saber qué es lo que está ocurriendo. Lord Vetinari consideraba que ambos tipos de gobernantes tenían una lamentable carencia de ambición.»

MUERTE intentando bromear:

«ME HAN DICHO QUE DEBERÍA TRATAR DE CONSEGUIR QUE ESTE MOMENTO RESULTARA UN POCO MÁS AGRADABLE.»

Gaspode, el perro que conoce el lenguaje humano:

«¿Yo? ¿Un hogar? Sí. Por supuesto. No hay problema. Críos que ríen, una gran cocina, tres comidas al día, un gato la mar de gracioso al que perseguir en la casa de al lado, manta propia y un lugar junto al fuego, ya está viejo y se ha ablandado un poco pero lo queremos, etcétera.» 

Gran Fido, el Jefe Ladrador del Gremio de Perros:

«—Está loco, ¿verdad?
 —No, la locura es cuando te sale espuma por la boca —dijo Gaspode—. Gran Fido está desquiciado. Eso es cuando te echa espuma el cerebro.»

En resumen, una historia con personajes atractivos, a
derezada con ingeniosas notas al pie y algunas cartas de Zanahoria a sus padres,  dosis de crítica en cada línea que sólo se hace pesada en algunos pasajes, se lee casi sin darse cuenta, con una sonrisa en los labios. 


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