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martes, 21 de agosto de 2007

Ácido Sulfúrico, de Amélie Nothomb


ImagenAcide sulfurique
Amélie Nothomb
Editorial Anagrama
Barcelona, 2007
167 páginas
Traductor: Sergi Pàmies



Argumento:

Pannonique es secuestrada junto con un montón de personas más para que participe en un peculiar reality show titulado "Concentración", que simula las condiciones de un campo de concentración, pero estilo Gran Hermano, donde las nominaciones conducen no a la expulsión, sino a la muerte. El programa es un éxito de audiencia. Ante las presiones de la carcelera (o Kapo) Zedna, que desea a Pannonique, esta opta por mostrarse digna y no ceder, aunque eso perjudique a sus compañeros...

Comentario:

Como no es el primer libro de Amelie Nothomb que leo, puedo hacer comparaciones con los anteriores. En líneas generales me ha parecido más flojo, tanto literaria como ideológicamente. También parece que se desmarca un poco (pero solo un poco) de su estructura habitual, de la que conserva ese duelo "interpretativo" entre dos personajes.

Nothomb es muy obvia en sus pretensiones. El libro es una dura denuncia de la telebasura, especialmente de los reality - shows estilo Gran Hermano, al que lleva al límite (hay torturas en directo, nominaciones para la muerte, inanición en los prisioneros). Lo malo es que es tan evidente que el texto pierde mucha fuerza. No hay nada de sugerencia, ni de sutilidad... Ella va a saco, y a lo bestia, exagerando la esencia del concurso para poner en evidencia la hipocresía social. Para Nothomb el culpable es sin duda el público, aunque por boca de algunos de los personajes se apunten otros culpables. Pero en este libro no hay inocentes.

Algo que me gusta de la autora, es que incluso los personajes más positivos como Pannonique, encierran un lado oscuro o, como poco, moralmente discutible. Se plantean dudas morales clásicas, como la de cómo actuar ante una situación extrema similar a la descrita, si es mejor ceder a un chantaje (en este caso le bastaría con acostarse con la carcelera que está enamorada de ella, y que a cambio le daría comida, etc) que ayude a la mayoría (de la comida se beneficiarían también sus compañeros), o mantener la dignidad (aunque eso suponga la muerte). Pannonique opta por la dignidad a toda costa, que parece ser también la opción de la autora. El resto de personajes apoya o cuestiona esta decisión.

La descripción de personajes es algo breve. Digamos que solo hay un par que están descritos con cierta profundidad, y son Pannonique y Zedna. La primera es una joven bella, inteligente, culta y bondadosa; la otra no es muy agraciada, ni inteligente, y se la pinta como algo bruta. Parece una descripción algo maniquea que encaja en roles clásicos (la buena, la mala). Como de costumbre, Nothomb vuelve a recurrir a uno de sus temas habituales: la belleza. En este libro parece que es el don que hace que Pannonique se convierta en la estrella del concurso (donde ya de por sí se seleccionan solo a individuos jóvenes y guapos, salvo excepciones). La crítica de los reality shows es verdaderamente sangrante, y pone el dedo en la llaga sobre la naturaleza del espectáculo. Así Pannonique incluso cuando insulta al público y apela a a su humanidad, lo único que logra es aumentar la audiencia; haga lo que haga, siempre beneficia al programa. Como dice Nothomb es la "ninfa Egeria" (la musa) del público, y eso es así, sobre todo, por su belleza. Así pues asistimos a varias nominaciones donde primero son eliminadas una niña y una vieja; y luego unas chicas cuyo delito era "no destacar". Es obvio que en un concurso de estas características hay que llamar la atención (espectáculo)

Zedna se presenta como una joven poco notable que solo destaca en el marco del concurso. Fuera de él no es nadie. Esto es un símbolo claro de los parásitos mediáticos que nacen de concursos del mismo estilo, y que todos conocemos. Pero es el propio público quien alimenta a los monstruos. En una de las escenas, cuando se decide que sea el propio público desde casa quien decida quien vive y quien muere, se ve el escándalo de los medios de comunicación, e incluso de cierto sector de espectadores: pero la conclusión de Nothomb es demoledora. Incluso los detractores quieren verlo, y sube la audiencia a niveles nunca alcanzados. Es decir, el imperio mediático siempre gana porque toda la sociedad lo sustenta, aunque, en un gesto hipócrita, muchos lo vean con desdén, o no incluyéndose en el grupo de los que siguen el programa.

El discurso narrativo es bastante pesimista a lo largo de toda la novela, salvo en el final, que me ha parecido sumamente precipitado y no muy creíble. Además, parece como de cuento de hadas. Normalmente, Nothomb tiene unos finales mucho más elaborados y con cierta "sorpresa". En este caso se produce una redención casi no buscada, con un tono de esperanza sobre el ser humano.

En resumen, una novela corta (se lee en una tarde), con un estilo sobrio, conciso y algo lapidario en ocasiones, y un tema de mucha actualidad, que no dejará indiferente, pero que parece algo menos enjundiosa en todos los sentidos que otras novelas de la autora. En menor dosis, sigue habiendo un humor negro soterrado, pero menos citas cultas. Es, digamos, más light. Sin embargo, plantea dilemas morales que interesan a todo el mundo.


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

lunes, 12 de septiembre de 2016

Pétronille, de Amélie Nothomb

 Pétronille
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pámies
Editorial Anagrama
160 páginas


Resumen:

Durante la presentación de un libro, la escritora Amélie Nothomb conoce a una de sus fans, con la que se cartea. Tiempo después, la joven publica un libro y se hace famosa. Ambas inician una amistad íntima. De paso, Amélie nos narra sus dificultades para encontrar «compañeros de borrachera con champagne».

Comentario:

Me ha costado resumir el argumento de este libro y también escribir el comentario, especialmente porque no trata de «nada».

Ya es un lugar común decir que la bibliografía de Amélie Nothomb se divide entre sus obras de ficción y aquellas otras de carácter autobiográfico pero con bastante elaboración novelesca. Pétronille pertenece a la segunda categoría.

En ella se narra una historia de amistad muy rara, en la línea de la autora, que, tal y como está contada, no resulta creíble, en especial por las personalidades de las escritoras protagonistas (aunque suene raro decirlo tratándose de hechos supuestamente «reales»).

El estilo de la obra es cien por cien Nothomb: prosa limpia y pulida, fácil de leer, ingeniosa a ratos, con un buen uso de la elipsis y un cierto humor surrealista… Sin embargo, pese a ser «más de lo mismo» o quizás precisamente por ello, ya no impresiona ni sorprende, ni siquiera en el giro final, tan absurdo y precipitado.

No podría decir que es un libro mal escrito, porque sería falso. Está bien redactado. Pero la experiencia lectora, sobre todo si se ha leído mucho a la autora, es como beber un vaso de agua. A la sensación de levedad le ayuda el escasísimo número de páginas, que no permite profundizar en los temas de la obra: la amistad y la creación literaria.

Se supone que la novela trata de la amistad entre dos escritoras excéntricas, unidas no solo por la literatura sino también por el amor al champagne. Pero apenas tenemos constancia de esa relación: se dan unas pocas pinceladas a modo de anécdotas, como la visita de ambas protagonistas a una estación de esquí donde pasan unas vacaciones, los diferentes encuentros para beber champagne o la visita de Amélie a la casa de los padres de Pétronille (que, por cierto, al parecer está inspirado en la escritora real Stéphanie Hochet). En estas pocas vivencias se nos muestra el contraste entre ambas mujeres, una de clase alta, un tanto snob y excéntrica, y la otra nacida de comunistas, proletaria, «poligonera», o marginal de los barrios bajos como la llegan a llamar, y con un carácter arisco y raro.

Lo más interesante son algunos comentarios de Nothomb sobre sus experiencias personales, como la anécdota que cuenta de su viaje a Londres, donde Vivienne Westwood le hizo salir a pasear el perro por un parque. Pero esto podríamos leerlo en entrevistas o artículos sobre la autora. También revisten cierto interés sus opiniones sobre el mundillo literario.

En ningún momento me he metido en la historia. Aburrida no es, porque la brevedad no permite el tedio, pero tampoco aporta nada nuevo a la bibliografía de la autora ni mucho menos a sus lectores. Los temas tratados son interesantes, pero la forma de plasmarlos, a mi modo de ver, es demasiado superficial. La estructura de la novela me ha hecho pensar en un relato que divaga y va de un asunto a otro sin mucha relación, como escenas sueltas.

En resumen, una novela más de Nothomb, que puede interesar a fans muy acérrimos, o a gente que aún no la conozca, aunque a estos yo les recomendaría otras novelas suyas, como «Estupor y Temblores», por ejemplo.


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión)

sábado, 31 de marzo de 2012

Una forma de vida, de Amélie Nothomb




Une forme de vie
Amélie Nothomb
Albin Michel (ed. Bolsillo)
130 pp

Versión española: Una forma de Vida
Ed. Anagrama
Traducida por Sergi Pamies
152 pp

Resumen

La escritora Amélie Nothomb recibe una carta de un soldado americano desde Irak donde le habla de su admiración por ella y también de sus problemas de obesidad. Ambos inician una intensa relación epistolar que deriva hacia lo surrealista.

Comentario

Casi todas las obras de esta autora tienen un fuerte componente autobiográfico. Esta, en concreto, sin ser autobiográfica en el estricto sentido de la palabra, la incluye a ella misma como personaje principal, lo cual la dota de un cierto viso de verosimilitud dentro de lo descabellado de la trama.

Las últimas novelas de Nothomb que había leído no me habían gustado mucho, pero en esta parece retomar las características que han hecho de ella una autora de culto: la ironía brutal, el humor surrealista y grotesco, y una cierta crítica enterrada bajo el simbolismo.

Obesionada desde siempre por la belleza, y sobre todo por la gordura, Nothomb vuelve a este tema de forma más descarnada que nunca. La obesidad se convierte en metáfora y en elemento simbólico de crítica hacia el sinsentido de la guerra de Irak. En realidad, los diferentes planos de crítica que se superponen en la novela la hacen mucho más compleja de lo que parece a simple vista. El personaje del soldado reconoce que antes de Irak era delgado pero que es imposible resistir la guerra sin volverse loco. Su forma de calmar la ansiedad era comer sin medida. En el colmo del surrealismo, le pone nombre a su gordura, Sherezade, como la mítica contadora de cuentos de las Mil y una Noches. No es una elección de nombre al azar, puesto que el hecho de contar cuentos o mentiras como forma de vida (de ahí el título) es otra de las claves de la historia.

La involucración de Nothomb en la trama sirve para enlazar con este aspecto de la creación y del arte. La fascinación que siente ella por lo que le cuenta el soldado podría ser paralelo al encantamiento por medio de la palabra de Sherezade hacia el sultán. Así que por un lado tenemos a alguien que cuenta historias y por otro, a alguien que las escucha entrando cada vez en un mayor estado de necesidad respecto a tales relatos, que se mezcla con la vanidad, cuando comprende que su atención sostiene al soldado y le da ánimos. También sirve para tratar el tema del rol de escritor en la sociedad y de la veneración casi mítica que sienten algunos hacia él como generador casi mágico de historias. Así pues hay variadas reflexiones sobre las peticiones absurdas que los lectores le hacen a Amélie a través de sus cartas y el aura casi divina que le otorgan al verla capaz de concederles deseos extravagantes.

La novela tiene una estructura cuasi epistolar, mezclándose transcripciones de cartas de uno y otro lado con el relato en primera persona de Amélie. Observamos como al principio ella no se lo toma muy en serio, luego se va enganchando, y sorprendiendo e indignando, sufriendo, en suma, diversos estados que le provoca la lectura de las aventuras iraquíes del americano. La correspondencia de ambos personajes, cada vez más intensa, casi amistosa (otro de los temas es las relaciones humanas en los tiempos de internet) da lugar a escenas descacharrantes, como cuando el americano le envía su foto de obeso y la autora nos describe como era él. O como cuando Amélie le dice que podría exponer su gordura como obra de arte en una galería de Bruselas (que es, en realidad, una cervecería regentada por un excéntrico).

Al final, descubrimos el sentido de esta "forma de vida" construida a base de palabras y de imaginación, y también la autocrítica de la autora hacia su actitud. Nada es lo que parece, pero la ficción ayuda a vivir y a superar lo insoportable.

En resumen, una obra que recupera lo mejor de Nothomb, ese humor irónico y grotesco, esa crítica soterrada y ese simbolismo dentro de la sencillez de escritura, donde lo que menos me ha gustado ha sido el final. Siempre me ha dado la impresión de que esta autora tiene ideas brillantes, las desarrolla bien, pero no sabe rematar con finales a la altura del resto. De todas formas, sigue siendo muy buena, con una prosa salpicada de notas cultas, de humor fino y políticamente incorrecto, original.



La autora


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domingo, 26 de noviembre de 2006

Biografía del hambre, de Amélie Nothomb

Biographie de la faim 
Amélie Nothomb 
Traductor: Sergi Pàmies 
206 páginas 
Anagrama 


Argumento: 

Amélie nos cuenta su infancia y juventud nuevamente, ahora desde el prisma del "hambre", que es hambre no solo de comida sino de deseo, de nuevas emociones, de vida, en suma... 

Comentario: 

Biografía del hambre forma parte del grupo de novelas autobiográficas de Amélie Nothomb. En primera persona, nos cuenta, con algunos saltos cronológicos, su infancia y juventud, haciendo hincapié, en varios fragmentos, en su obsesión por la comida (ha padecido de anorexia), la potomanía, etc. Como es sabido, para Amélie Nothomb la vida empieza y termina en la infancia, de ahí que la recree con tanta profusión en sus novelas. En la portada de la novela hay una foto de la autora, para reforzar el carácter autobiográfico de la obra. 

Amélie toma el tema del hambre como metáfora del ansia de conocimiento, de nuevas experiencias y demás, aunque la verdad es que ese tema no parece el punto central del relato más que contadas ocasiones (especialmente al principio, cuando nos cuenta que los habitantes de ciertas islas polinesias, Vanuatu, no han conocido nunca el hambre). 

También cuenta anécdotas de los diferentes países que conoció en su infancia. Su padre era embajador y eso les obligaba a viajar constantemente. Nos habla de Japón, de China, de Nueva York, de Bangladesh... 

La gracia de la novela es que nos cuenta su vida, pero con su originalidad habitual, creando situaciones realmente surrealistas (hilarante la escena en que las diez niñas de Nueva York se enamoran de ella y se pegan entre sí para conseguir ir de su mano). Todo lo que narra Amèlie, sin dejar de ser cosas más o menos normales, parecen verdaderas extravagancias. Su prosa es sencilla, aunque poética, de periodos cortos, muy ágil, lo cual contribuye a que la lectura sea fácil. Te gusta lo que te cuenta y cómo te lo cuenta, pese a no ser nada especial. 

Sin embargo, esta novela me ha parecido más floja que otras que he leido de ella, quizás porque no trata de nada en concreto. Ella cuenta su vida y va haciendo comentarios y reflexiones simpáticos y ocurrentes. Es como si te encontraras con alguien y se pusiera a contarte sus batallitas, y no pudieras dejar de escuchar. Pero no hay mucho detrás de eso. 

He leído por ahí que comparan a Nothomb con Houellebecq... Bueno, la autora belga ciertamente tiene varios puntos en común con el francés. En primer lugar, que ellos se han convertido en sí mismos en un espectáculo por su rareza (les va la polémica; por ejemplo, Amélie Nothomb defiende la guerra como entretenimiento). Son personas raras y lo explotan mediáticamente, para promocionar sus libros. Los dos hablan de temas que normalmente no se tocan, o no al menos cómo ellos lo hacen; son muy libres escribiendo, pero mientras ella es políticamente incorrecta por mero divertimento o de un modo ingenioso, él lo es con un sentido moral o crítico. Ella juega, y él moraliza. Ella es frívola, y él profundo. Eso no quiere decir que ella no tenga su valor. Algunas de sus novelas son muy incisivas, aunque se centren en temas como la belleza, etc. 

Esta "Biografía del hambre" tiene algunos puntos buenos, pero en general no me ha gustado tanto como otras obras de la autora. Parece que te quedas con ganas de más. 

Entrevista con Amélie Nothomb, diario El País 


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miércoles, 24 de noviembre de 2010

Ni de Eva ni de Adán, de Amélie Nothomb



Ni de Eva ni de Adán
Amélie Nothomb
Traducción de Sergi Pàmies
Editorial Anagrama
176 páginas


Sinopsis

La joven Amélie le enseña francés a Rinri, un chico japonés. Pronto comienzan un peculiar romance en el que cuenta más la amistad y afinidad que otra cosa.

Comentario:

Esta es una novela autobiográfica de la autora belga Amélie Nothomb, que suele intercalar novelas basadas en su vida y experiencias con otras de pura ficción. De todas formas, tanto unas como otras muestran rasgos comunes y un acusado estilo personal, que surge del carácter extravagante y original de la autora.

Como en todas sus obras, vemos una prosa depurada, lacónica, sin ser seca, pero llena de contenido. Casi pareciera que cada frase es una muestra de ingenio en sí misma, o de humor sutil, o alguna reflexión sobre cuestiones de la vida. Casi no hay ninguna frase que no tenga su gracia. La narración es muy ágil, los diálogos son extremadamente ingeniosos, y la extensión muy breve. 

Amélie nos introduce en esta ocasión en un aspecto poco tratado en sus obras, el amor, es decir, su relación con el amor. Así nos enteramos de que tuvo un novio japonés durante dos años, que tal y como se describe en el libro era todo un encanto, y además, su contraparte ideal, ingenioso y culto como ella, sensible, educado, etc. 

Más que un argumento en sí, la obra es un conjunto de anécdotas que nos van contando variados lances de esta curiosa relación de afinidad, unas más interesantes que otras. Por ejemplo, es divertida la ascensión al monte Fuji, y también los primeros capítulos donde se nos cuenta el inicio de la relación; o las descripciones que hace la autora de la familia del japonés, sobre todo de sus extravagantes abuelos. Como de costumbre, aprovecha para describir ciertas diferencias culturales con los japoneses y contar algunas de sus costumbres, desde el conocimiento que da el haber nacido y vivido en aquel país. Nothomb suele ser dura con su país de nacimiento, aunque en esta ocasión está más moderada en la crítica, y más proclive a confesar su admiración y su deseo de integrarse en tal cultura. 

A propósito de cultura, abundan las referencias literarias, cinematográficas y musicales, muy bien utilizadas en cada contexto. Aún me estoy riendo con la escena del ascenso al Fuji cuando Amèlie se identifica con Zaratustra, el de Nietzsche, y los diálogos y juegos de palabras a que da lugar este hecho. 


"Estaba en lo cierto. Más allá de los mil quinientos metros, desaparezco. Mi cuerpo se transforma en pura energía y en el tiempo que uno tarda en preguntarse dónde estoy, mis piernas ya me han llevado tan lejos que me he convertido en invisible. Otros tienen la misma propiedad, pero no conozco a nadie en quien resulte tan poco imaginable, ya que, de cerca, o de lejos, no es que me parezca demasiado a Zaratustra."
"El destino, famoso por su sentido del humor, quiso que naciera belga. Ser originaria del país llano cuando uno pertenece al linaje zaratustriano constituye una broma que te condena a convertirte en agente doble."
"—¿Cómo has hecho para subir tan deprisa? —me preguntó.
—Es porque soy Zaratustra —respondí.
—Zaratustra, ¿el que hablaba así?
—El mismo."


Al igual que en otras obras, Nothomb también hace bromas sobre su nacionalidad belga (en todas partes donde hay gente de diferentes nacionalidades ella siempre es la única belga, nunca nadie sabe dónde está su país, etc), y alude a otros de sus temas recurrentes: su hermana Juliette y el intenso vínculo que la une a ella, su obsesión por la gente delgada...

Lo que más me ha gustado de la obra es el humor tan inteligente y original de la autora, y el ingenio de sus frases y diálogos, y también las personalidades de la pareja protagonista, y su manera de narrar un romance, tan alejada de los estereotipos convencionales. Sin embargo, considero que esta novela es algo irregular, y que hay escenas que no están a la altura del resto, produciéndose una cierta apariencia de descompensación. 

Especialmente flojos me han parecido los capítulos finales, que cuentan lo que pasó tras la relación y cómo se hizo la autora famosa tras publicar su primera novela, exceptuando su reencuentro con Rinri, y su abrazo final, que certifica este sentido canto a la amistad más que al amor apasionado, cuajado de ironía y sutil humor. Esta parte parece escrita casi como un resumen o una transición, menos trabajado que el resto.

De todas formas, incluso las peores obras de Nothomb tienen un "algo" especial. 



Dejo el inicio de la novela para animar a su lectura:

"Me pareció que enseñar francés sería el método más eficaz para aprender japonés. Dejé un anuncio en el tablón del supermercado: «Clases particulares de francés, precio interesante».
Aquella misma noche, sonó el teléfono. Quedamos para el día siguiente, en un café de Omote-Sando. No entendí su nombre, él tampoco el mío. Después de colgar, me di cuenta de que no sabía cómo lo reconocería, él tampoco a mí. Y como no se me había ocurrido pedirle su número, ya no tenía remedio. «Quizás vuelva a llamarme para aclararlo», pensé.
No volvió a llamarme. La voz me había parecido joven. Tampoco era un dato muy significativo. En 1989, no eran precisamente jóvenes lo que faltaba en Tokio. Y menos en un café de Omote-Sando, el 26 de enero, hacia las tres de la tarde.
Yo no era, ni mucho menos, la única extranjera. Él, sin embargo, se dirigió sin dudarlo hacia mí.
—¿Es usted la profesora de francés?
—¿Cómo lo sabe?
Se encogió de hombros. Tomó asiento, muy envarado, y permaneció callado. Comprendí que la profesora era yo y que me correspondía a mí ocuparme de él. Le hice algunas preguntas y me entere de que tenía veinte años, que se llamaba Rinri y que estudiaba francés en la universidad. Él se enteró de que yo tenía veintiún años, que me llamaba Amélie y que estudiaba japonés. No entendió cuál era mi nacionalidad. Ya estaba acostumbrada.
—A partir de ahora, queda prohibido hablar en inglés entre nosotros —dije.
Conversé en francés con el fin de averiguar su nivel: resultó ser desesperante. Lo más grave era su pronunciación: si no hubiera sabido que Rinri me estaba hablando en francés, podría haberlo confundido con un pésimo principiante de chino. Su vocabulario era desalentador, su sintaxis reproducía defectuosamente la del inglés, que parecía tomar como absurda referencia. No obstante, estaba cursando tercero de francés en la universidad. Eso me confirmó el fracaso absoluto de la enseñanza de idiomas en Japón. Llevado a esos extremos, aquello ya no podía calificarse de insularidad.
El joven debía de ser consciente de la situación, ya que no tardó en excusarse y, a continuación, en callarse. No podía admitir aquel fracaso, así que intenté que hablara de nuevo. En vano. Mantenía la boca cerrada como si quisiera esconder unos dientes poco agraciados. Estábamos en un callejón sin salida.
Entonces me puse a hablar en japonés. No lo había practicado desde los cinco años, y los seis días que llevaba en el país del Sol Naciente, después de una ausencia de dieciséis años, no habían sido ni mucho menos suficientes para reactivar mis recuerdos de infancia de esa lengua. Así pues, le solté un galimatías pueril sin pies ni cabeza. Trataba de un agente de policía, de un perro y de cerezos en flor.
El chico me escuchó con asombro y, finalmente, se puso a reír. Me preguntó si había aprendido japonés con un niño de cinco años.
—Sí —respondí—. Y el niño era yo.
Y le conté mi trayectoria. Se la conté lentamente, en francés; gracias a una particular emoción, sentí que me comprendía.
Había logrado desacomplejarlo.
En un francés peor que malo, me dijo que conocía la región en la que había nacido y en la que habían transcurrido mis cinco primeros años: Kansai.
Él era de Tokio, ciudad en la que su padre dirigía una importante escuela de joyería. Agotado, se detuvo y acabó su café de un sorbo.
Aquellas explicaciones parecían haberle costado el mismo esfuerzo que si hubiera tenido que cruzar un río en plena crecida a través de un vado con piedras separadas cinco metros unas de otras. Me divertía verle resoplar después de aquella hazaña.
Hay que reconocer que el francés es un idioma perverso. No me habría gustado estar en la piel de mi alumno. Aprender a hablar mi idioma debía de resultar tan difícil como aprender a escribir el suyo."


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martes, 9 de julio de 2013

Matar al padre, de Amélie Nothomb



 Matar al padre
Tuer le pére
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pàmies
Editorial Anagrama
136 pp


Argumento:

Un joven es acogido por un mago veterano, cuya mujer atrae al primero.

Comentario:

Tras "Una forma de vida", novela de Nothomb que me gustó bastante le toca el turno a una obra en mi opinión decepcionante.

Siguiendo las líneas generales de la autora nos encontramos con un relato muy breve, que se lee en un momento, escrito con una prosa certera y ligera, mucho menos ingeniosa y profunda que en otras ocasiones, donde Nothomb se introduce como un personaje más al inicio y al final. Esa parte inicial ha sido la que más me ha gustado, aunque ya cansa el abuso de la autora por explotarse a sí misma y a sus rarezas.

Como de costumbre, una foto de ella ocupa la portada. Sin embargo, no se trata de una de sus obras "autobiográficas", sino de una historia simbólica sobre la paternidad, a mí modo de ver bastante fallida y con una leve sorpresa que me ha parecido bastante poco creíble.

La lucha entre los dos magos, el consagrado que encarna el rol de padre, y el joven adoptado por él, el hijo, se manifiesta en dos planos, el del conflicto por la mujer del padre (complejo de Edipo) y en la competición profesional y la enseñanza de uno a otro. La primera cuestión, la sexual, es la más desarrollada, en unos episodios algo surrealistas y cuya función simbólica no termino de entender del todo, en especial la inclusión en estos de las drogas alucinógenas. El tema de la magia apenas se toca. Claro que está todo tan resumido que es difícil que se profundice en algo.

Se intenta introducir la cuestión de quién es el verdadero padre en un sentido simbólico, entendiendo como padre a quien te orienta en busca del verdadero sentido de tu vida y no al padre biológico, con un misterioso personaje que aparece al principio y que solo al final explica su significado, en relación con la sorpresa anteriormente mencionada. Sin embargo, esta no alivia la sensación general de haber leído un texto anodino y sin sustancia, carente del ingenio de antaño, casi de trámite, que quizás guste a sus defensores más acérrimos, ya introducidos en el personal mundo de Nothomb. Tampoco me ha parecido transgresor ni memorable. Lo bueno es que se lee en un momento.

En resumen, una novela que no pasará a la historia de la literatura y que no está entre las mejores de Nothomb, que plasma una historia cuasi edípica en nuestros días que no destaca por nada especial, salvo la decepción que puede producir al lector habitual de esta autora. La verdad es que casi no encuentro más que decir de esta novela.

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lunes, 23 de noviembre de 2015

La nostalgia feliz, de Amélie Nothomb

 La nostalgia feliz
La Nostalgie heureuse
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pàmies
Editorial Anagrama
144 páginas

  Argumento:

Amélie Nothomb regresa a Japón con un equipo de rodaje para realizar un documental sobre su vida y su reencuentro con las personas y lugares que marcaron su infancia y juventud.

Comentario:

La nostalgia feliz es como se denomina en japonés a un tipo de nostalgia digamos positivo, en contraposición a su versión occidental de corte más bien triste. En esta breve novela de Amélie Nothomb, autora nacida en Kobe (Japón) pero belga de nacionalidad, se trata el tema de los recuerdos de infancia y juventud, del retorno al lugar donde sucedieron hechos que marcaron su vida y de cómo el tiempo hace que ya nada sea como antes. Como puede observarse, un tema muy "original".

Pero no quisiera ser cruel con la señorita Amélie, a la que sigo desde hace años, haciendo hincapié en la falta absoluta de conflicto de la novela (o dicho en cristiano: no pasa gran cosa en la no-historia, o anécdota argumental), en la frialdad de sentimientos que emana su escritura, en el aire de biopic no disimulado y en la falsedad que todo esto sugiere. Y no lo voy a ser en exceso porque, al menos, aunque de un tiempo a esta parte ha caído en picado en cuanto a literatura se refiere, con este libro parece remontar un poco, solo un poco.

Amélie regresa a Japón, seguida por un grupo de reporteros que pretenden hacer un documental sobre Amélie regresando a Japón. Al final, la metabiografía pasada por los medios se queda en un leve y superficial paseo sentimental por personas y lugares clave en el pasado de la autora, bien consciente de quién es ahora (de hecho, en algún pasaje se califica a sí misma como "una famosa autora"). Dice sentirse agobiada por estar siempre vigilada por la prensa (ya será menos, Amélie), pero, por otro lado, accede de grado a este viaje experimental a su pasado emotivo en compañía de varios periodistas que documentan los mejores pasajes, como el encuentro con su niñera japonesa o con su "novio" Rinri (del que dice jamás estuvo enamorada, sin embargo, tal pareciera que hubiera sido el romance del siglo).

Lo mejor de la novela es la prosa, brillante en ocasiones, no tan ingeniosa como acostumbraba en sus buenos tiempos, pero quizás más profunda y más seria. También algún comentario sobre los contrastes culturales entre Japón y Occidente (la autora parece admirar Japón con todas sus fuerzas, lo cual no impide que también lo ponga a la altura del betún en otras ocasiones). En cuanto a estructura, es lineal y simple. No se rompió mucho la cabeza la señorita Nothomb, pero ella tampoco ha sido nunca de experimentalismos radicales. Su originalidad y punto fuerte siempre ha sido el enfoque, el tamiz excéntrico e irónico de su visión, que se va perdiendo poco a poco en cada obra.

La novela es tan breve que se lee en un par de sesiones. Una se maravilla de lo mucho que le cunden las rentas a esta autora antaño rompedora, cuyas últimas novelas menos malas son, precisamente, las que la tienen a ella y a su vida por protagonista. Pero parece un filón ya agotado en cuanto a qué más nos puede contar. Es como volver siempre a lo mismo, Japón, Rinri, su hermana, su trastorno alimentario, su fama, sus anécdotas con los lectores... las referencias a obras propias incluso (en esta, hay varias alusiones a "Ni de Eva ni de Adán", que podría considerarse como una especie de primera parte de esta, o a esta una reflexión sobre aquella)..

En resumen, un ligerísimo repunte en la carrera literaria de una autora que va a peor y que cada vez tiene menos que contar. No irrita, pero tampoco emociona. Es fría hasta contando recuerdos supuestamente bellos, menos en algún pasaje donde se vuelca y parece abrirse y experimentar una especie de trance sobre la vida, los recuerdos, las personas que fueron importantes y ya solo producen indiferencia, etc. Como diría Heráclito, uno no puede bañarse dos veces en un mismo río.


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lunes, 2 de mayo de 2005

Cosmética del enemigo, de Amélie Nothomb


Cosmétique de l'ennemi, 2001 
Traducción: Sergio Pàmies 
Anagrama - Panorama de narrativas 532 
104 páginas 
11 €  

Argumento: 

Jérôme Angust está en el aeropuerto cuando se le acerca un pesado y comienza a hablarle. 

Comentario: 

Nothomb vuelve a incidir en su tema habitual, dos personajes enfrentados sin que uno de ellos sepa muy bien el motivo, al menos al principio. 

La historia comienza con sencillez, el tal Textor Texel se presenta a Jérôme Angust simplemente con su nombre y la aclaración de que es holandés. 

La elección de nombres de los personajes no parece hecha al azar, e incluso puede ser una pista sobre lo que luego se cuenta. 

Emulando a otros protagonistas de la autora, Texel comienza a relatar su vida a una víctima cada vez más aterrorizada que, cuando cree haber llegado a lo más desagradable y siniestro de las revelaciones de su interlocutor, descubre que siempre hay algo que le impresiona todavía más. 

Nothomb, como de costumbre, domina el arte del diálogo-enfrentamiento entre sus personajes, creando una cadena que no es sólo fácil de seguir, sino casi imposible parar de leer hasta llegar al final. 

Mientras, reflexiona sobre la culpa y su relatividad, cita a Pascal, a Spinoza, el jansenismo, diserta sobre el amor y la forma de expresarlo o explica que la palabra cosmética no se refiere a cuestiones estéticas sino que es la ciencia del orden universal, suprema moral que determina el mundo, 

Esta "novela" se ve perjudicada por un exceso de páginas en la última parte. 
Hacia la página 74 ya se sabe cual es el principal "misterio", aunque no se revela del todo hasta una o dos páginas después. 

Las veinte restantes, en que Texel intenta convencer a Angust de que su revelación es cierta y de que haga lo que le pide se me hacen largas y repetitivas, creo que la historia mejoraría quitándole unas diez páginas. 

El parecido del final con otra novela (y película) anterior que seguramente la mayor parte de lectores conoce mejor que la obra de Nothomb hace que la sorpresa sea casi predecible y menos impactante de lo que hubiera podido resultar de no ser por tan conocido precedente. 

Quien haya leído varias de sus obras, dejando aparte las autobiográficas, observará que Nothomb escribe siempre sobre los mismos temas, y puede dar la impresión es que ya no sorprende, que se espera lo inesperado, lo desagradable, y que su habitual esquema de personajes enfrentados puede llegar a resultar aburrido si se repite demasiadas veces. 


***T***


Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. Gracias por tu opinión.

martes, 12 de septiembre de 2017

Le crime du comte Neville, de Amélie Nothomb

Le crimen du comte Neville
Amélie Nothomb
148 páginas
Albin Michel


Argumento:

Una adivina encuentra a la hija perdida del conde Neville en el bosque y se la devuelve, pero antes le hace un siniestro vaticinio: durante una fiesta en su castillo matará a un invitado.

Comentario:

Las novelas de Amélie Nothomb de los últimos tiempos pertenecen a dos grupos: el de aquellas de irritan de lo malas que son y el de aquellas que no parecían tan  mal pero llega el final y la fastidian. Esta pertenece al segundo grupo.

La premisa, aunque un tanto extraña y surrealista (pero dentro de lo que suele ofrecer la autora, o incluso  más moderado de lo habitual), prometía una historia intrigante y con fondo. Sin embargo, y aunque ha habido partes más interesantes, encuentro que, definitivamente, ya no es la Nothomb de hace unos años, y no sabe explotar estas historias y sacarles punta.

Siendo una novela brevísima, siento que sobran páginas, y que la cosa se estira hasta la longitud de novela cuando quizás no hubiera dado para más que para un relato. Y eso se nota sobre todo en la inclusión de personajes que no tienen realmente ninguna participación activa en la trama, como dos de los hijos del conde protagonista, que, en resumen, se dedican a bailar en las fiestas de sociedad y a mostrar cuán unidos están y cuán sofisticados son. Por otro lado, la adivina del inicio solo sirve para introducir la profecía. Pensé que tendría más importancia, pero no.

Se supone que esta historia critica la forma de vida, un tanto obsoleta, de las clases altas belgas (a las cuales pertenece la autora, por supuesto), centradas en organizar fiestas en sus bonitos castillos, en la vida social aun a costa de las finanzas propias (declive económico de la clase, que sigue aparentando), y una particular forma de educación y modo de pensar ("ser noble no significa tener más derechos que los otros, sino  más obligaciones"), pero la crítica me ha parecido tenue, nada original y no suficientemente interesante para sustentar una novela. Falta el toque incisivo y brutal de otros tiempos de la autora, está claro. De todas formas, la parte media de la novela se mantiene bien con las elucubraciones del conde y sus reflexiones sobre el asesinato, su familia noble y las referencias a cierta obra de Oscar Wilde.

También están entre lo destacable las charlas entre el conde y su hija nihilista y depresiva, que, por algún motivo extraño, quiere ser la víctima (o no) de ese crimen que da título al libro. Pero, al final, los preparativos para el asesinato de la víctima elegida se quedan en agua de borrajas, como  ya habíamos intuido que pasaría; todo se resuelve de una forma rápida y estúpida, con  un accidente muy deus ex machina que arregla todos los problemas del conde, y ya está. 

En resumen, un libro ligero, con premisa más o menos interesante, desarrollo correcto dentro de su surrealismo, con alguna charla destacable entre el protagonista y su hija, pero con un desenlace, a mi modo de ver, patético, resuelto en una página o menos, que le da un aire casi de cuento de hadas por el happy end. No sé, tal vez fuera la intención de la autora lograr este efecto de ligereza, pero al final leer este libro resulta una experiencia inane. 

Nota: el título lo he puesto en francés porque lo he leído en esta lengua y edición. Anagrama lo ha publicado en español pero cuesta el doble que esta edición de bolsillo francesa...


¿Qué te ha parecido la reseña? ¿Te apetece leer este libro? ¿Ya lo has leído? (Los comentarios están moderados con lo cual tardan un poco en salir. El blog no se hace responsable de los spoilers que puedan aparecer en los comentarios, ya que Blogger no permite editarlos. Se ruega que se ponga un aviso si se van a mencionar. Gracias por tu opinión)

martes, 18 de febrero de 2014

Las catilinarias, de Amélie Nothomb

 Las catilinarias
 Les catilinaires
Amélie Nothomb
Traducción: Ana María Moix y Concha Serra Ramoneda
1997
134 páginas
Género: humor, filosófico. 



Argumento

El matrimonio de jubilados formado por Émile y Juliette se va a vivir a una casita de campo para cumplir su sueño de alejarse del mundanal ruido, pero pronto reciben la visita de Palamede, el médico local, su vecino más cercano, que les hará la vida imposible...

Comentario

Me he reído mucho con este libro de Amélie Nothomb, que rezuma humor cruel, inteligencia y surrealismo. Pero bajo la máscara jovial esconde una visión pesimista del ser humano y le da un repaso a los convencionalismos sociales, sobre todo a los de hospitalidad, educación, buenas formas... 

A través de una serie de situación surrealistas nos va introduciendo en la pesadilla de un profesor civilizado que tiene que enfrentarse con un hombre que es casi infrahumano y que no siente gusto por nada en la vida, ni siquiera en fastidiar al prójimo. Ese hombre no tiene ni conversación, y sin embargo, busca la compañía de sus vecinos, con exactitud paranoica, de cuatro a seis, casi como una rutina, aprovechándose de la idea, arraigada en el profesor, de que es imposible y de malas personas abrir la puerta a quien llama con insistencia. Y eso que bastaría simplemente con no abrir para librarse del infierno. Al final vemos como se da un vuelco a la idea de lo que es bueno y lo que es malo, con la realización de un mal que actúa como bien.

Los personajes de Nothomb pese a ser tan extraños, ejercen una tremenda fascinación sobre el lector, que los percibe como verdaderamente humanos, pese a ese supuesto aspecto de caricatura. Le terminas por tomar cariño a la mujer del médico Palamede, descrita de un modo implacable y pleno de vitriolo, como si fuera un monstruo (mole, tentáculos, etc). 

Las notas filosóficas y las citas literarias que son costumbre en la autora, trufan el relato sin recargar, siempre al servicio del argumento, cuya trama se desarrolla como un reloj, con exactitud, sin que sobre prácticamente una sola palabra. Nada es convencional en esta autora, que es capaz de tomar conceptos conocidos y gastados y renovarlos con sus ideas propias. 

Un libro que desasosiega porque hace pensar, como logra toda muestra de buena literatura, y que a pesar de su brevedad es muy contundente.

Recomendable.

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sábado, 5 de marzo de 2011

Diario de Golondrina, de Amélie Nothomb


Diario de Golondrina
Journal d'Hirondelle
Amélie Nothomb
Traducción Sergi Pàmies
Editorial Anagrama
112 páginas




Argumento:
Un repartidor se convierte en asesino a sueldo tras un desengaño. Una de sus misiones le hará cambiar de forma de pensar.

Comentario:

Creo que junto con "Ácido sulfúrico" esta novela es la que menos me ha gustado de Amélie Nothomb, o mejor dicho, la única que no me ha gustado nada.

Y no me ha gustado porque por primera vez (en esta autora) noto que no me quiere transmitir nada en absoluto o tal vez el mensaje es demasiado obvio o demasiado oscuro, o no lo transmite bien. Es decir, nos encontramos, a mi modo de ver, con un libro demasiado vacío y frustrante para el lector.

La historia que se nos narra podría pasar incluso siendo tan surrealista o increíble si al menos tuviera un cierto valor simbólico o metafórico. Sin embargo, hay algo en ella que falla y la torna en increíble en el peor de los sentidos. No me creo esta historia de un repartidor que decide ser asesino de pronto (por un desengaño amoroso), no me creo sus motivaciones, ni tampoco su conversión final debido a un hecho que le acontece, relacionado con su nuevo "trabajo".

Pero incluso podría perdonarle eso si al menos la forma de contarla fuera cáustica, irónica, etc. A diferencia de otras novelas de la autora, en esta no hay muchas muestras de ese ingenio que la caracteriza, quitando alguna conversación entre el protagonista y Yuri, su contacto ruso. O será que ese ingenio está al servicio de la nada, y por ello me ha pasado casi inadvertido.

Por si fuera poco, el final me ha dejado fría, puesto que no parece un final. La novela termina de cualquier manera, dejando una sensación de "tomadura de pelo" bastante frustrante.

Entre lo bueno, pues hay algunas partes de reflexiones interesantes, y alguna muestra de prosa poética que no está mal (después de todo Nothomb sabe escribir), y alguna conversación ingeniosa. Pero nada de eso salva el conjunto de la novela.

En resumen poco más se puede contar de esta obra. No me ha convencido; creo que es de las peores de la autora, a no ser que yo no haya sabido ver su gracia. Para mí, desde luego, no ha tenido mucha.

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martes, 20 de junio de 2006

Diccionario de nombres propios, de Amélie Nothomb

Robert des noms propres, 2002
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de Narrativas (PN 563)
Traducción: Sergi Pàmies
136 páginas
13,90 €

Argumento:

Plectrude, hija de una asesina suicida, se cría con la familia de su tía como una más, decidida a ser bailarina.

Comentario:

Nueva (y ya cansina) revisitación de Nothomb al mundo de la infancia.

La vida de Plectrude tiene mucho en común con la propia autora tal como se describe a sí misma en Metafísica de los Tubos (mimada aquí hasta el capricho por su madre-tía Clémence y por el aya Nishio-san en la otra, o las palabras con que decide comenzar a hablar) y El sabotaje amoroso (la amistad como devoción, en este caso compartida, con Rosalyne, tan similar en algunas situaciones a la que mantiene Amélie con Elena en la anterior)

Aunque hay otras similitudes, tanto con las citadas novelas autobiográficas como con el resto de su obra.

Una vez más, la autora recurre a sus temas recurrentes, como la comida y la anorexia, que en esta ocasión se “justifica” por la obsesión de Plectrude por ser bailarina clásica y las torturas a que es sometida por el profesorado para cambiarla, en unas páginas tan terroríficas y extremas que pierden credibilidad.

También incide en la fascinación infantil por la muerte y el suicidio, en a inquietante escena de en que Plectrude intenta un sacrificio ritual en que pretende morir enterrada bajo una capa de nieve, o las ocasiones en que intenta cruzar la calle para que su única amiga, Roselyne, la salve en el último instante tal como desea.

A señalar especialmente la personalidad de la madre sustituta, Clémence, dominadora de su marido Denis y sus hijas naturales Nicole y Béatrice, a quienes deja ser como son, que choca de forma espeluznante con la “educación” permisiva que da a Plcetrude, viviendo la vida que no tuvo en esta hija a quien ve brillante hasta en absurdos como los caprichos alimentarios, las malas notas escolares o la extrema delgadez (anorexia) que llega a ver como belleza cuando está a punto de conseguir un sueño que parece más de la madre que de ella.

El giro final (desvelado en parte por el texto de la contraportada), es tan absurdo, tan para sorprender buscando lo inesperado, que tienta a buscarle una razón de ser, cómo la identificación de autora y personaje o una nueva incursión, esta vez menos reconocida, en la autobiografía.

Por supuesto, puede ser simplemente lo que parece, una tontería.

Además, Nothomb permanece fiel a sus temas recurrentes y a ese tono surrealista, excéntrico y extremo que la caracteriza y que lo mismo puede apasionar en su repetición como provocar rechazo y hastío cuando se han leído varias de sus novelas, especialmente las citadas.

“Diccionario de nombres propios” satisfará más a quien no haya leído a Nothomb y, por tanto, no reconozca sus trucos y estilo característico. 


***T***

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lunes, 5 de mayo de 2014

Barba Azul, de Amélie Nothomb

 Barba Azul
Barbe Bleu
Amélie Nothomb
Traductor: Sergi Pàmies
Anagrama
144 páginas

 

Sinopsis

Saturnine responde a una anuncio en prensa que solicita persona para compartir un apartamento. El dueño es un aristócrata español, descendiente de Aníbal y otros cartagineses, según él, que encierra un oscuro secreto en un cuarto no menos oscuro cuyo acceso está vedado a las inquilinas...


Comentario


Una nueva novela de la prolífica autora belga Amélie Nothomb y, que, como viene siendo habitual en los títulos de su última producción, confirma su decadencia artística y literaria, pese a lo que dicen las críticas oficiales. A mí, personalmente, me ha parecido muy alejado de sus obras más famosas e impactantes como por ejemplo "Estupor y Temblores".

La escritora suele alternar las obras que tienen por material narrativo su propia vida y las de pura ficción (en las que, por otro lado, también están presentes muchos detalles de su personalidad). "Barba Azul" corresponde al grupo de novelas no autobiográficas, aunque, como se puede observar, su foto figura la portada, como casi siempre, algo cuyo sentido no soy capaz de comprender.

En este caso tenemos dos personajes principales enfrascados en un duelo verbal y psicológico: por un lado, Saturnine, una joven belga que responde a un anuncio de alquiler de apartamento compartido, y, por otro, un noble español, de extraño nombre, al que todos reputan de asesino, pues las ocho mujeres que  anteriormente fueron a vivir a su casa están en paradero desconocido. Teniendo en cuenta este argumento y el título, no hay que ser un genio para entender que se trata de una revisión o versión moderna o interpretación sui generis del personaje de cuento Barba Azul. Dado que ya de partida se nos informa de la naturaleza de fábula de la obra (pese a acontecer en ambientes realistas y reales como la ciudad de París), admitimos que haya que entregarse a la suspensión de la incredulidad más de una vez.

La novela es muy breve, y además, está construida casi íntegramente a partir de diálogos entre ambos personajes, no siempre ingeniosos como cree la autora, y muy a menudo vacíos. El noble español, una auténtica caricatura humorística, siente interés en la Inquisición y muestra unas creencias y comportamientos bastantes arcaicos, y a veces excéntricos, como su curiosa manera de hacer fotos... Pese a su talante amistoso y amable, es la representación de la maldad. Los españoles, históricamente, no son bien considerados en Bélgica.

Se supone que la obra está escrita en clave simbólica (los nombres de los personajes, Saturnine, por ejemplo, y su relación con metales y elementos de la alquimia), con algunos leit motivs como el oro y las transformaciones interiores, el cuarto oscuro para el revelado de fotos, referencias al alquimista Ramón Llull, etc. El cúmulo de imágenes y símbolos convierte la obra en algo críptica. Incluso podría tratar de las relaciones entre desiguales y su sadomasoquismo intrínseco, del poder, etc, pero lo reconozco, no he entendido el mensaje. Si alguien lo ha hecho y sabe de qué va la historia, más allá de la anécdota del argumento y de su muy previsible final, por favor, que lo indique, y no lo digo de broma. Tal vez los críticos tengan razón y sea una de las mejores obras de la autora, pero no he captado su grandeza, ni el alcance de su contenido filosófico.

En resumen, otra obra menor de la autora. Diría que incluso la prosa es más floja que en otras ocasiones, no destaca ni brilla, y es menos mordaz, ingeniosa o lapidaria. Me ha parecido un trabajo rutinario y de mera transición, aunque no sé hacia qué. Poco más se puede contar de una historia tan poco interesante.

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viernes, 22 de abril de 2005

Metafísica de los tubos, de Amélie Nothomb


Métaphysique des tubes, 2000
Anagrama - Panorama de narrativas 493
143 páginas
13 €

Argumento:

Dios relata los tres primeros años de su existencia.

Comentario:

En esta novela Nothomb relata sus tres primeros años de vida y, como siempre que escribe autobiografía, en la fotografía de la portada aparece ella, en esta ocasión con su hermana mayor, Juliette. 

Según explica en una parte del relato, los japoneses tratan a sus bebés como pequeños dioses más o menos hasta los tres años: Rápidamente me di cuenta de que mi edad me confería un estatus especial. En el país del Sol Naciente, desde el nacimiento hasta el parvulario inclusive, uno es Dios... Yo era un Okosana: una honorable excelencia infantil, un señor niño.

En esta historia Nothomb establece un claro paralelismo entre ella misma, Dios y Jesús, y consigue hacerlo perfectamente creíble utilizando un par de escenas que acercan a la vida de Jesucristo y la suya.

Después de llegar a los dos años y medio en estado de tubo, la pequeña Amélie despierta al mundo por obra y gracia de un "milagro" propiciado por su abuela que le descubre el sentido de la vida, el placer.

Desde ese momento comienza a observarlo todo con mirada prudente, irónica, midiendo cada paso que da (oculta a su familia que sabe hablar y les regala sus primeras palabras en etapas fríamente meditadas), pensando sobre la vida y la muerte, el mar, aprende a leer sola...

También a esa edad decide ser japonesa, mostrando el profundo amor que siente hacia un país que no es el suyo, lo que, en parte, parece basarse en la adoración que le muestra su aya: Nishio-san se prosterna cuando aparece, le da la comida de su plato, la adora: y entre unos padres que la trataban igual que a los demás y una aya que la divinizaba no había duda. Sería japonesa.

Aunque puede hablar en los dos idiomas y para ella no hay diferencias entre ellos, decide lanzarse a hablar en japonés, comunicándose así con su adorada Nishio-san (y con sus fieles), gracias a la cual descubre algunos de los grandes temas de la vida, como la pérdida, en contraposición con Kashima-san, una japonesa aristocrática y amargada que culpa a los occidentales de todo lo que ha sido malo en su vida.

Parece difícil, pero en esos seis meses de su vida, Amèlie aprende mucho de lo que necesita para desenvolverse en la vida, y lo expresa con su habitual crudeza e ingenio, rematando una obra autobiográfica conmovedora y a ratos sorprendente.

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sábado, 19 de febrero de 2005

El sabotaje amoroso, de Amélie Nothomb


Le sabotage amoureux, 1993
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de narrativas (PN 533)
Traducción: Sergi Pámies 
158 páginas
12 € 


Argumento:

Una niña de siete años narra la transformación que supone llegar al Pekín de principios de los años setenta. En la zona donde viven los extranjeros, los niños luchan en una muy particular guerra mundial entre sus países. En medio de todo, aparece Elena, una bella niña italiana de quien se enamora perdidamente.

Comentario:

Primera de las novelas autobiográficas de la autora (Es Nothomb quien aparece en la foto de la portada), relata con pasión su propia niñez en Pekín.

Con un lenguaje adulto que recuerda el pasado relata su guerra (y la de Troya) en el gueto, el caballo (bicicleta) que montaba, su primer amor, que desplazó el “centro del mundo” (de ella a la persona amada), apasionado y trascendental, por Elena (de nuevo Troya), quien la ignora olímpicamente.

A las personas que aún recuerden su niñez no les sorprenderán el alarde de imaginación que hace la pequeña Amèlie durante toda la novela, la seriedad con que lo ve todo, la fuerza de sus manifestaciones.

Ella, la niña, cree de verdad que monta un caballo, o que puede morir por amor. La adulta que interviene de vez en cuando quizá ya no lo cree, pero continúa añorando aquellos tiempos.

No hace falta haber vivido sus experiencias para identificarse con lo que dice, para sentir la intensidad, la eternidad de un tiempo que parece ralentizado.

Aunque superficialmente quizá parece no tener mucho que ver con otras de sus obras, pronto se descubre que sí, que ya de niña Nothomb pensaba en la belleza (y la fealdad) la desbordada pasión amorosa y, sobre todo, en la infancia como principio y final de la vida.

Ella misma “resume” su relato en la página 33: “Siempre fui consciente de que la edad adulta no contaba: a partir de la pubertad, la existencia es sólo un epílogo”.
***T***

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jueves, 17 de febrero de 2005

Higiene del asesino, de Amélie Nothomb


Hygiène de l'Assassin, 1992
Circe Ediciones
Traducción: Sergio López
180 páginas
12 €

Sinopsis:

Al anciano Prétrextat Tach, premio Nobel de Literatura y acérrimo enemigo de las entrevistas, sólo le quedan dos meses de vida. Al hacerse pública la noticia de su próximo fallecimiento, periodistas de todo el mundo solicitan un encuentro con el novelista. Sólo cinco lograrán su propósito.

Comentario:

La obra parece dividida en dos partes bien diferenciadas. 

La primera, en que Tach se entrevista con los primeros cuatro periodistas, ocupa ochenta páginas llenas de crueldad, humillaciones, comida (unas descripciones tan pormenorizadas que llegan a desagradar), adiposidades, ingenio y, sobre todo, mucha literatura.
El protagonista juega con sus entrevistadores como un depredador con su presa, mostrándose todo lo desagradable que le apetece: racista, machista, sexista...

La segunda parte abarca cien páginas y relata la quinta entrevista. Comienza con una “sorpresa” y continúa así hasta el final: se establece un tour de force, un duelo de espadachines en que cada estocada produce sangre. Terrible y fascinante.

Toda la novela está escrita mediante diálogos (cercana a una obra teatral), sin apenas explicaciones, de una forma casi visual, con una estructura limpia, nítida.

Nothomb sabe escribir y lo hace con precisión, sin que sobren palabras. En realidad casi se diría que faltan un par de páginas para explicar, justificar, o quizá convencer, del final que ha elegido.

Los personajes principales son adictivos, fascinantes, sobre todo el protagonista. Prétrextat Tach es un ser desagradable, y no por su descripción física (un anciano gordo hasta ser monstruoso) sino por su afán de humillar a quienes se le acercan y su manifiesto desprecio por todo lo que no sea él mismo. 

Similar atractivo tiene su principal contrincante, cuyo físico es, en opinión de Tach, feo, pero cuyo cerebro resulta privilegiado, el único a la altura del anciano escritor.
En resumen, una novela bien escrita, con magníficos personajes y algo que decir, a la que ni siquiera le sobran páginas. Es difícil encontrarse una primera novela tan buena como la que ha escrito Amèlie Nothomb, una escritora a la que seguir leyendo.


***T***

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sábado, 5 de febrero de 2005

Atentado, de Amélie Nothomb

Atentado
Attentat
Amélie Nothomb
Traducción: Mónica Boada y Ana María Moix
Editorial Circe
1998
135 páginas



Argumento

Epiphane Otos es el hombre más feo del mundo. Se considera a sí mismo un hombre-oreja (por la forma deforme de su cara); sus hombros están cubiertos de acné supurante... Pero se enamora de una mujer que para él es "la más bella del mundo". El hombre más feo y la mujer más bella.. Un amor imposible que se pondrá todavía peor cuando aparezca en escena el pintor guapo y sofisticado Xavier.

Comentario

Un libro breve pero muy divertido. La prosa es ágil, directa, muy plástica, y no es nada vulgar. Está llena de reflexiones interesantes sobre los mitos de la belleza. El protagonista que es feo, y al cual apodan Quasimodo, usa los referentes literarios, como ese de Victor Hugo para despotricar contra ellos, pero no de un modo que denote amargura o resentimiento. Muy simpática su idea de que Quasimodo (en la novela de Hugo) es caracterizado como un ser puro, pero Epiphane le da la vuelta a eso y afirma que si fuera realmente puro se enamoría de una "vieja desdentada" en lugar de una hermosa gitana, de la cual es fácil prendarse. Vamos, que no tiene mérito. Toda la novela está llena de invectivas contra esa hipocresía de "la belleza está en el interior". La autora, a través de su personaje, no oculta su desprecio hacia los concursos de belleza y esa idea de la hermosura de las modelos (que para ella son feas), en un pasaje particularmente divertido en que Epiphane es elegido como miembro del jurado de un concurso de esos.

El personaje es divertido. Ha optado por la aceptación de su fealdad, en lugar de deprimirse. En unión a eso, ha decidido evitar el sexo con las mujeres. De todas formas, repito, no es un amargado ni nada por el estilo. Me gusta mucho cómo define la autora a este hombre que es continuamente afrentado por la sociedad (a la hora de buscar empleo, en el trato con las mujeres, etc) pero que lo sobrelleva con un sentido del humor admirable. Los diálogos son lo mejor de todo y están barnizados por una ironía continua. Su amor no correspondido por Ethel, la actriz a la que conoció en el rodaje de una película "de arte y ensayo" (ella hacía de toro) es realmente hilarante, sobre todo los diálogos que mantienen. Ella, como es normal en estas novelas, lo considera su "mejor amigo" y le cuenta detalles íntimos sobre el "maravilloso Xavier", originando las consiguientes reflexiones mordaces de Epiphane.

El libro está muy bien construido. Todo lo que sucede y cada detalle tiene un sentido que se revela con un final sorpresa, que la verdad, no me esperaba y que da sentido a todo el relato. En su afán iconoclasta, Amélie Nothomb me recuerda algo a Houellebecq. No tiene pelos en la lengua y dice muchas cosas que otros no se atreven a decir. Una lectura recomendable y que no resulta una pérdida de tiempo.


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martes, 11 de febrero de 2014

Estupor y Temblores, de Amélie Nothomb

Estupor y Temblores
Stupeur et tremblements
Amélie Nothomb
Anagrama (Panorama de narrativas)
Traducción por Sergi Pàmies
140 páginas

  
Argumento

Amélie, una joven belga, nacida en Japón, firma un contrato por un año con la empresa Yumimoto. Desde el principio, sufrirá humillaciones, desprecios, etc, como consecuencia del choque entre las costumbres de oriente y occidente y la extremada jerarquización de las relaciones sociales en Japón.

Comentario

Una novela breve y autobiográfica, que se lee de un tirón, en una tarde, y que resulta interesante y recomendable por su argumento.

Empieza un poco sosa, pero poco a poco remonta el vuelo y va tomando intensidad narrativa según se van desglosando los avatares de las protagonista, que es destinada a trabajos cada vez más ingratos,  siempre por debajo de su cualificación (servir el té y el café, cambiar el día de los calendarios, fotocopiar mil folios con el reglamento del club de golf del jefe una y otra vez "porque están descentrados") hasta culminar en su puesto como reponedora del papel higiénico del servicio de caballeros y limpiadora de retretes.

El libro pone de manifiesto la gran diferencia entre las culturas de oriente y occidente, sobre todo en el mundo empresarial, que es descrito de forma despiadada: la penalización de la iniciativa propia de los empleados (tomar una iniciativa sin consentimiento del jefe es algo indigno); el control absoluto de los sentimientos; las fórmulas burocráticas que exigen incluso que se repita ante cada uno de los superiores jerárquicos la petición de renuncia. Pero no solo la empresa japonesa es puesta en la picota; también se dedican muchas páginas a criticar su cultura en general, las grandes exigencias sociales hacia el ciudadano, especialmente si es mujer, y que llevan a que Japón sea el país con mayor índice de suicidios del mundo. Sobre este particular, la autora reflexiona mediante una digresión terrorífica que explica las pocas expectativas de "felicidad" que le quedan a la mujer japonesa (aunque al hombre tampoco le quedan muchas que digamos).

Uno de los elementos más destacados del libro es la insana relación entre Amélie y su superiora inmediata Fubuki, una mujer de gran belleza, pero amargada, pues, según los cánones japoneses una mujer con más de 25 años que aún no se ha casado, vive en la vergüenza. Esta relación se basa en la humillación constante de la japonesa hacia la occidental, motivada en buena parte en factores racistas. Para los japoneses los occidentales "sudan", y huelen mal, algo que también es sumamente indigno y mal visto en esa cultura. También poseen cerebros inferiores. La autora hace un paralelismo entre su caso y el de la película "Bienvenido, Mister Lawrence", que narra la relación de atracción-dominio entre un oficial japonés y un prisionero inglés durante la II Guerra Mundial.

Resumiendo, un libro que plantea situaciones tan surrealistas en el mundo del trabajo (aunque también en occidente se den estas humillaciones a los empleados y el encargo de tareas inútiles y sin sentido) que a veces no puedes evitar reír pese a todo. De todas formas, está escrito con cierto humor que alivia o potencia, según los casos, el dramatismo de las escenas.

Una lectura curiosa, incisiva y políticamente incorrecta sobre los choques culturales. El título "Estupor y temblores" hace referencia la fórmula que explica la sensación que debe provocar el Emperador del Sol Naciente en sus súbditos, y que para la autora es un resumen de toda la cultura empresarial japonesa.


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lunes, 4 de diciembre de 2006

Antichrista, de Amélie Nothomb

Antéchrista, 2003
Editorial: Anagrama
Colección: Panorama de Narrativas, 593
Traducción: Sergi Pàmies
136 páginas
12 €

Argumento:

Blanche conoce a Christa y, sin saber cómo, la mete en su casa, donde se gana a su familia.

Comentario:

Para no variar, Nothomb recurre a sus temas habituales: atracción de la protagonista hacia personas atractivas, preferiblemente mujeres en apariencia más interesantes, juegos sadomasoquistas de dominio, culto al físico, etc

En esta novela, tan corta y directa como las anteriores y con los habituales tintes autobiográficos aquí no reconocidos, la autora parece menos comprometida que en otras. Así, el enfrentamiento entre Blanche y Christa, a quien nunca considera una amiga pese a debatirse entre la admiración y el rechazo hacia ella, y no tarda en rebautizar como Antichrista en cuanto se gana a su familia mediante halagos y mentiras es bastante flojo.

Cuando Christa se mete en casa de Blanche y seduce a su familia, erigiéndose en una especie de hija sustituta mejorada, despojándola de sus familiares, de su cama, de su vida, parece que va a pasar algo dramático, en consonancia con otras obras de la autora, pero la historia transcurre, con sus habituales frases cortas y precisas, sin llegar a "arrancar".

Incluso el cambio de roles entre las protagonistas, cuando Blanche, en su estilo pasivo agresivo, decide investigar a su torturadora, está descrito de forma rutinaria, sin fuerza ni interés, llegando a una resolución de trámite y una frase conclusiva que intenta dar una vuelta de tuerca al aparente final de la historia.

En resumen, una novela muy inferior a las primeras de la autora, en que pasa como por encima por varios de sus temas recurrentes, sin implicarse en lo que sucede y de la que no hay mucho que decir.

***T***


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lunes, 19 de diciembre de 2016

Resumen de nuestro año lector 2016: lo mejor y lo peor

Todos los años por estas fechas, se suelen hacer listas de lo mejor y lo peor. En el blog, este año, haremos un pequeño resumen de cómo ha sido nuestro año lector, desglosado por reseñadora. Tanto Thersuva como yo hemos cumplido el reto lector de Goodreads que nos habíamos planteado a inicios del año. Ella ha leído más que yo, desde luego, pero mi marca tampoco ha estado mal. Por desgracia, no hemos podido reseñar por falta de tiempo todo lo que hemos leído. Para más información sobre nuestras lecturas de este año se puede consultar nuestras páginas de Goodreads.


Año lector de Thersuva




Total libros leídos: 75
Páginas: 21.860
Longitud media del libro: 308 páginas

Mujeres autoras: 38
Hombres autores: 37

España/Lationoamérica: 26
Otros países: 48

Más corto: 64 páginas. Los crisantemos, de John Steinbeck.
Más largo: 928 páginas. El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón.

Destacadas

― La otra vida de Ned Blackbird, de Alexis Ravelo (literatura dentro de la literatura. Emocionante.)
― Villa Vitoria, de Dorothy Emily Stevenson (optimista, positiva, emotiva)
― Valancy Stirling o El castillo azul, de Lucy Maud Montgomery (humor, amor, evolución)
― Aquí hay veneno, de Georgette Heyer (misterio con grandes dosis de humor e ingenio)

Bien

― El unicornio, de Iris Murdoch (psicología, drama y un toque de locura)
― Flores para la señora Harris, de Paul Gallico (emotiva, sencilla, con mensaje)
― Muñecas rotas, de James Carol (misterio con pocas sorpresas bien llevado y redactado)
― El crimen de Orcival, de Émile Gaboriau (irregular, los pasajes interesantes compensan)
― La chica danesa, de David Ebershoff (intensa construcción psicológica de los protagonistas)
― Memorias de una suegra, de George R. Sims (humor, ingenio, retrato social)

Pse…

― Todo esto te daré, de Dolores Redondo (sobra texto, en especial el "emotivo desgarrado")
― Me llamo Lucy Barton, de Elizabeth Strout (superficial, carente de empatía y emoción)
― La magia del orden, de Marie Kondō (obviedades y autobombo repetidos hasta aburrir)
― Olvidé decirte quiero, de Mónica Carrillo (Otra versión de La luz de Candela. Peor)
― El factor sobrenatural, de Edgar Cantero (alardes tan absurdos como innecesarios)
― El sabor de tus heridas (Dreaming Spires #3), de Victoria Álvarez (la peor de la trilogía)
― Historia de un canalla, de Julia Navarro (increíble) 


Año lector de M.C. Mendoza



62 libros leídos
21.374 páginas

El más corto: Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de J.K. Rowling
El más largo: El Laberinto de los Espíritus, de Carlos Ruiz Zafón

Longitud media: 345páginas


Escritos por hombres: 45 
Escritos por mujeres: 14 
Varios autores (en todos ellos hay hombres y mujeres): 3

Españoles/Latinoamericanos: 28
Extranjeros o lengua extranjera:34

Géneros más leídos:

Es obvia mi tendencia hacia el género CF-Fantasía, la novela contemporánea y la no ficción. Este año ha quedado bastante claro.

CF/Fantasía/Terror: 25
Novela contemporánea: 16
No ficción/ensayos: 12
Thriller/misterio/aventuras: 7
Clásicos: 2
Romántica:1
Histórica:1


Los que más me gustaron:

Patria, de Fernando Aramburu

Emotivo. Tema aún candente en nuestra sociedad.

La historia de tu vida, de Ted Chiang

Muy buenos relatos de CF. Alto nivel.

Homo Deus, Breve Historia del mañana, de Yuval Noah Harari

Interesante visión de la historia del ser humano y de su futuro. Flojea un poco al final, pero está bastante bien en su aspecto desmitificador.

Nostalgia del Absoluto, de George Steiner

Filosofía muy buena, al alcance de cualquiera. El vacío del ser humano al quedarse sin dioses.

1984, de George Orwell

Clásico inquietante de la CF. Más que novela, docudrama de un sistema totalitario horroroso pero que se inspira en otros reales.

El Reino, de Emmanuel Carrère

Demoledor ejercicio de sinceridad e introspección. Un análisis brutal de la creencia, la religión cristiana, etc.

Sonata de otoño, de Ramón María del Valle-Inclán

Clásico que nos lleva a la húmeda Galicia decimonónica. Todo muy gótico. Lenguaje de alto nivel.

Otra vuelta de tuerca, de Henry James

Relectura. Impresiona como la primera vez esta magistral historia llena de matices y ambigüedades.

Justicia Auxiliar, de Anne Leckie

A pesar de su defectos, muy curiosa novela de CF, con un no menos curioso mundo imaginario donde toman el té y viajan en naves espaciales con personalidad propia.

Mujeres y libros, una pasión con consecuencias, de Stefan Bollmann

Ensayo. Interesante estudio sobre la mujer y la lectura desde el siglo XVIII.

Manual para mujeres de la limpieza, de Lucia Berlin (actualización)

Relatos que son estampas de vida.



Los que menos me gustaron:

Farándula, de Marta Sanz
Los herederos de la Tierra, de Ildefonso Falcones
El tiempo es el que es (El ministerio del tiempo 1) de Anaïs Schaaff
Ser feliz en Alaska: Mentes fuertes contra viento y marea, de Rafael Santandreu
Maestra, de L.S. Hilton
Róndola, de Sofia Rhei
Todo esto te daré, de Dolores Redondo
También esto pasará, de Milena Busquets
2084. El fin del mundo, de Boualem Sansal
La magia del orden, de Marie Kondo
La reina del Tearling, de Erika Johansen
Falcó, de Arturo Pérez Reverte


Sorpresas:

Ningún escocés verdadero, de Ana Ballabriga y David Zaplana

El libro ganador del concurso Amazon para indies 2016 es una ficción entretenida, original y, para variar, bien escrita, e incluso transgresora en muchos aspectos, dentro del género del thriller. Algo con lo que no contaba en absoluto, tratándose de un premio comercial.

El maestro de esgrima, de Arturo Pérez Reverte

Buena reconstrucción de la época y ambientación en esta novela con un pequeño toque de misterio. Mi segunda novela escuchada en audiolibro.

Decepciones (esperaba más pero...):

La tierra que pisamos, de Jesús Carrasco

No es lo que esperaba...

Petronille, de Amèlie Nothomb 

Nothomb lleva muchos años decepcionándome. Con lo que me gustaba antes.

El problema de los tres cuerpos, de Cixin Liu 

Las críticas de este libro eran muy buenas, pero a mí no me ha llegado. Me parece hasta naif en algunos aspectos.

Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de J.K. Rowling

Solo para muy fans del universo Potter. Es un no ficción dentro de una ficción.

El amor no es nada del otro mundo, de Félix Palma

De este autor siempre espero mucho más.

El sabor de tus heridas, de Victoria Álvarez

La trilogía en la que se encuadra este libro ha ido de más a menos, derivando peligrosamente hacia la novela romántica.

Cinco Esquinas, Mario Vargas Llosa

El ocaso de un autor que fue grande. Novela meramente alimenticia.

Fahrenheit 451, de Ray Bradbury

No me ha llegado esta historia que tenía la marca de clásico de la CF.

El factor sobrenatural, de Edgar Cantero

Muchos fuegos artificiales pero aburrimiento y vacío.


Impactantes:

Instrumental: memorias de música, medicina y locura, de James Rhodes

Algo repetitivo y machacón, pero pone a la vista de todos una cruel realidad: los abusos y violaciones a menores.